las caras del poder económico de Venezuela en España
Del control de un banco gallego comprado por 1.000 millones y con un volumen de activos de 83.000 millones, a la reconversión de edificios clásicos en viviendas de lujo, pasando por grandes operaciones urbanísticas y marcas de restauración. El capital venezolano —principalmente grandes fortunas, ‘family offices’ y emprendedores— ha ido tejiendo en España una red de poder que se deja notar en la banca, el ladrillo y el consumo, con nombres propios como Juan Carlos Escotet, la familia Capriles, Alberto Finol o el fundador de Goiko. No son los únicos, ya que empresarios afines al régimen de Nicolás Maduro y antaño de Hugo Chávez, como Leopoldo Alejandro Betancourt, Pedro José de Jesús Benito Trebbau, Francisco Convit Guruceaga o Raúl Gorrín Belisario, también cuentan con negocios en los últimos años en el país. ¿Quién ostenta el poder económico de Venezuela en España?
[–>[–>[–>Juan Carlos Escotet, el estandarte
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El caso más evidente del poder económico venezolano en España es el de Juan Carlos Escotet. Aunque nació en Madrid y emigró de niño con su familia a Venezuela, este empresario compró en 2013 por mil millones de euros NovaCaixaGalicia Banco —actual Abanca—, entidad surgida de la fusión de Caixa Nova y Caixa Galicia y rescatada por el FROB. Tras el cambio de control, Escotet ha impulsado el crecimiento de la entidad, por ejemplo, con la integración del negocio de Deutsche Bank en Portugal. Su fortuna personal se estima en 6.900 millones de euros, según Forbes. Desde el banco gallego controla varias empresas de la zona (o participa en el capital), como la empresa de autobuses Monbus, la bodega Dominio de Tares o la concesión de la Autovía do Salnés (AG-41), además de equipos de fútbol como el histórico Deportivo de la Coruña, que milita en la segunda división española y cuenta con un respaldo financiero continuo de la entidad.
[–> [–>[–>El sector inmobiliario, en el foco
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El gran destino de la inversión venezolana en España ha sido, como en tantos otros casos, el sector inmobiliario, donde algunos ‘family offices’ han desplegado sus capitales en vivienda u hoteles, mientras otros grupos han emprendido su propio camino empresarial. A grandes rasgos, los nacidos en este país latinoamericano no son uno de los grandes compradores de casas: desde 2016 apenas han adquirido 11.700 viviendas, el 1% de todas las que han pasado a manos de extranjeros, según el Consejo General del Notariado. El precio medio de estas apenas ha rondado los 1.742 euros por metro cuadrado, frente a la media de los foráneos de 1.914 euros, importe que denota que en su mayoría son inmuebles en zonas humildes y no lujosos.
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Sin embargo, algunas acciones han marcado un antes y después en este sector. El caso paradigmático es el de la familia Capriles, que tuvo numerosos negocios en Venezuela, entre ellos una cadena de televisión (Cadena Capriles) vendida en 2013. Una parte de esta saga desembarcó en España, entre ellos los primos Axel Daniel y Miguel Ángel Capriles, los directivos detrás de la promotora inmobiliaria Gran Roque. Aunque su primera inversión fue un bloque de apartamentos turísticos en Barcelona, Gran Roque rápidamente viró la mayor parte de sus inversores a Madrid, donde ha trasformado grandes edificios clásicos en vivienda de lujo, principalmente en los barrios de Justicia y Salamanca, los más nobles de la capital. Por ejemplo, los ubicados en Fernando VI, 19; Fernando VI, 10; Barquillo, 12; o Bretón de los Herreros, 23.
[–>[–>[–>En la actualidad, la rama de Axel Daniel —y su hijo Edric— se ha enfocado en el alquiler: son propietarios de Orinoquia, una socimi (sociedad cotizada de inversión inmobiliaria) especializada en apartamentos turísticos y de media estancia en Madrid, Málaga y Valencia. Esta empresa cotizada en la bolsa francesa suma cerca de un centenar de inmuebles valorados en más de 75 millones de euros. Mientras tanto, Miguel Ángel se ha centrado más en el sector del coworking.
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No han sido los únicos que han irrumpido en el ‘ladrillo’ patrio. También lo ha hecho el magnate Alberto Finol Galué, fundador de la farmacéutica Calox International o la petroquímica Grupo Zuliano, que compró por 16 millones en 2012 el centro comercial madrileño de la Ermita del Santo de la mano de Francisco Sacchini Magaldi, fundador de la promotora Grupo Safson. Ambos socios adquirieron este activo para derribarlo y transformarlo en un nuevo barrio, cuyas obras han empezado en los últimos meses. Sobre los terrenos de este activo situado en la zona de Madrid Río se van a levantar más de medio millar de viviendas en varias torres, zonas verdes y dotaciones, con una valoración que podría superar los 50 millones.
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[–>El emprendimiento detrás de las hamburguesas Goiko
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Una de las grandes historias de emprendimiento de venezolanos en España es la de Andoni Goicoechea, que aterrizó en Madrid con el objetivo de estudiar el examen de Médico Interno Residente (MIR). Sin embargo, finalmente fundó una cadena de hamburgueserías, la archiconocida Goiko, con un préstamo de 50.000 euros otorgado por su padre. Esta cadena fue la pionera en el sector de las hamburguesas ‘gourmet’ en 2013. En 2018, Goicoechea vendió el 80% de la compañía, valorada en 150 millones de euros, a L Catterton, el fondo de capital riesgo de LVMH, el gigante francés de la moda dueño de marcas como Louis Vuitton, Dior, o Moët & Chandon. Tras la desinversión, el empresario volvió a lanzar otra marca de hamburguesas, Basics by Goiko, enfocada en pequeños locales, ‘smash burgers’ y pedidos a domicilio.
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El rastro opaco del dinero chavista en España
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El capital venezolano en España va más allá de exiliados e inversores o empresarios que han visto una oportunidad en España. El chavismo o personas vinculadas también dejan huella en el poder económico en España. Un ejemplo es la cadena de gafas de sol, Hawkers, cuyo impulsor fue el magnate venezolano Alejandro Betancourt, uno de los llamados bolichicos de referencia. El término coloquial mezcla bolívar, la divisa de Venezuela, y chico, y se refiere a aquellos empresarios afines al chavismo que se lucraron, supuestamente, con contratos del Estado venezolano hace unas décadas. Betancourt aterrizó en España allá por 2014 y fundó Hawkers dos años más tarde, en 2016.
[–>[–>[–>El empresario ha estado bajo la lupa por supuestos vínculos al Estado venezolano en los últimos años. Su fortuna está vinculada a Derwick Associates, el gigante de energía e infraestructuras que fundó en Venezuela en 2003, un negocio que ha sido sujeto a numerosas investigaciones en Estados Unidos. En España, en diciembre de 2025, la Audiencia Nacional inició una investigación por presunto blanqueo de capitales en la que fue incluida Hawkers por sus vínculos a la petrolera estatal de Venezuela, Petróleos de Venezuela (PDVSA). Los negocios actuales de Betancourt van más allá de una empresa de gafas de sol: Betancourt está ligado a al menos seis vehículos de inversión en España, cuatro sociedades en Luxemburgo y otras cuatro más en Reino Unido, según los registros mercantiles de estos países.
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Además de Betancourt, entre los bolichicos destacan rostros como el de Pedro Trebbau, primo del anterior y uno de los primeros inversores en el negocio de las VTC (empresas de transporte de pasajeros como Uber o Cabify) así como el multimillonario Francisco D’Agostino, relacionado parcialmente con la tauromaquia. Otro ejemplo es el de Raúl Gorrín, propietario del canal venezolano Globovisión, investigado también por la Audiencia Nacional en un caso de presunto blanqueo de capitales que resultó archivado, o el de Serafino Iacono, un magnate venezolano-italiano más conocido por su papel como directivo de la petrolera colombiana Pacific Rubiales. Desde el colapso de esta, coordina una red de sociedades mineras domiciliadas en Canadá con operaciones en suelo español, como Río Narcea Recursos (RNR), Denarius Metals y Strategic Metals Europe, además de un puñado de entidades offshore, según los Papeles del Paraíso publicados por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ, por sus siglas en inglés).
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De Caracas a la Castellana
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Aunque la presencia del capital venezolano en España ha tomado protagonismo desde el auge del chavismo, los flujos migratorios en los últimos años muestran que la popularidad de España como destino se ha ralentizado si se compara con el punto álgido del éxodo político. En concreto, en 2021 —el último dato disponible— fueron 22.909 personas procedentes de Venezuela los que se instalaron en España, lo que supone una caída del 63% con respecto a 2019, el año donde se registró la mayor ola de migración en los datos recientes, según arrojan los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE). No obstante, si este dato se compara con 2008, el primer año de registro del INE, supone un alza del 144% en las llegadas desde el país sudamericano.
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No obstante, la diáspora venezolana en España no solo está formada por los grandes bolichicos del chavismo, sino que también se ha convertido en el punto de encuentro para aquellos exiliados de la oposición venezolana. «España es el país más importante de la oposición venezolana», ha explicado Miguel Henrique Otero, director del periódico venezolano El Nacional a este periódico. «Madrid es el punto donde se suele reunir», añade. Según el periodista, las grandes fortunas, como Escotet, representan capital que «existía desde antes del chavismo». Y ¿por qué sigue teniendo tanto atractivo España como destino? «Es una cosa tradicional, son países que giran en torno de la tradición y España es un país amigable. Tiene que ver con la compasión, el idioma, la cultura…», ha matizado. Además, detrás de la llegada de estos referentes del capital venezolano, existen bufetes y asesores que han canalizado estas inversiones en España. «Todos los grandes bufetes se relacionan con el dinero venezolano», afirma.
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