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Las cifras que certifican el fracaso del milmillonario Pacto Verde europeo

Las cifras que certifican el fracaso del milmillonario Pacto Verde europeo
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  • Publishedmarzo 28, 2026




El experimento del «Green New Deal» europeo, concebido por las autoridades comunitarias como la gran palanca para combinar descarbonización y crecimiento económicocomienza a mostrar grietas profundas. A pesar de los ambiciosos objetivos fijados, el apoyo político e institucional y los fondos multimillonarios movilizados por la Unión Europea y sus Estados miembros, los datos apuntan a un patrón cada vez más claro: Fuertes aumentos de costos, inversiones fallidas y resultados muy por debajo de lo prometido..

Estas son las conclusiones centrales a las que llegan los investigadores suecos Magnus Henrekson, Christian Sandström y Mikael Stenkula en su nuevo libro, que se titula ¿Un Estado emprendedor verde? Explorando los peligros de los acuerdos ecológicos. El trabajo destaca que este ambicioso plan de estímulo verde no sólo no está produciendo los objetivos esperados, sino que también está provocando tensiones crecientes en los precios, la capacidad industrial y la estabilidad del sistema energético.

El fiasco alemán

Uno de los frentes más visibles es el de la electricidad, donde la «transición ecológica» reivindicada por Bruselas ha traído consigo una aumento significativo en el costo. Alemania, paradigma del modelo, ha visto cómo el precio de la electricidad para los hogares alcanzará los 0,458 €/kWh en 2023, lo que supone aproximadamente un 40% más que la media de la Unión Europea.

Este aumento de coste no es temporal: entre 2001 y 2013, los subsidios a las energías renovables fueron de 5.000 millones a 25.000 millones de euroses decir, un incremento del 400%, trasladado en gran medida a la factura final de los consumidores. Paralelamente, el país alemán estaba desmantelando sus equipos nucleares, en una medida que ahora es ampliamente cuestionada por los ciudadanos alemanes. El resultado es un presión creciente sobre las familias y la industriacon un riesgo real de deslocalización en sectores intensivos en energía, como lo ilustran los despidos masivos observados en la industria del automóvil.

El problema no se limita al precio directo, sino a la estructura de costes del sistema. Aunque la energía eólica o solar tienen costos de generación relativamente bajos, su despliegue masivo requiere inversiones adicionales en redes, almacenamiento y capacidad de respaldo. Estos «costos de integración» crecen de forma no lineal: cuanto mayor es el peso de las renovables intermitentes, más pronunciado es el sobrecoste del sistema en su conjunto. En la práctica, esto significa que el modelo energético europeo se vuelve simultáneamente más caro, más volátil y más dependiente de infraestructura adicional.

La apuesta del hidrógeno, en cuestión

Las apuestas tecnológicas estrella tampoco están cumpliendo las expectativas. El hidrógeno verde, uno de los pilares del Pacto Verde, ilustra bien el problema de escala. La Unión Europea pretende producir 10 millones de toneladas al añolo que requeriría aproximadamente 550 TWh de electricidad, una cifra equivalente a alrededor del 20% de toda la producción eléctrica actual de la UE. Es decir, el plan no consiste sólo en cambiar la mezcla energía, sino en ampliar masivamente la capacidad total del sistema, con costes y plazos que superan las previsiones iniciales.

Los grandes proyectos industriales vinculados a esta transición se estan acumulando fallas significativas. El colapso de la empresa sueca Northvolt en 2025 simboliza las dificultades para crear una industria europea de baterías competitiva a pesar del apoyo público. De manera similar, otros proyectos siderúrgicos «verdes» basados ​​en hidrógeno han sido abandonados o han enfrentado serias dificultades financierasa pesar de haber recibido miles de millones en ayuda. Es el caso del proyecto HYBRIT, de la empresa H2 Green Steel o incluso de determinados proyectos de la multinacional ArcelorMittal. El patrón es recurrente: inversión masiva, altas expectativas y resultados muy por debajo de las expectativas.

Más obstáculos

La magnitud de los objetivos renovables refuerza estas dudas. La estrategia europea prevé pasar de 12 GW de eólica costa afuera en 2020 a 300 GW en 2050, lo que implica multiplicar por 25 veces capacidad instalada en sólo tres décadas. Este salto requiere inversiones adicionales de cientos de miles de millones de euros al año, una escala financiera que es difícil de sostener incluso para las economías avanzadas.

A esto se suma el enfoque regulatorio, que en algunos sectores reemplaza directamente al mercado. La decisión de prohibir la venta de coches de combustión a partir de 2035 es una claro ejemplo de transición dirigida y no orgánicalo que ha obligado a rediseñar completamente la industria del automóvil en menos de una generación, con el agravante de que ahora se empieza a plantear la retirada de estas restricciones, no sin antes haber causado daños importantes.

El impacto fiscal también está empezando a ser visible. El caso de Italia es especialmente ilustrativo. Tu programa de rehabilitación energética («Superbonificación«) trajo consigo un coste de 220 mil millones de euros, equivalente a aproximadamente el 10% del PIB anualpero se considera que los beneficios medioambientales han sido limitados y se sospecha que alrededor del 7% del total de los recursos movilizados se utilizaron de forma fraudulenta.

El apagón ibérico, un parteaguas

Finalmente, comienzan a aparecer signos de tensión sistémica. El apagón que sufren España y Portugal en 2025 ha reavivado el debate sobre la estabilidad de las redes cada vez más dependientes de fuentes intermitentes. Y todo ello en un contexto en el que la electricidad representa sólo el 20% del consumo total de energíadestacando que la electrificación completa de la economía es un desafío mucho mayor de lo que sugieren los planes actuales.

En conjunto, los datos que ofrece el libro apuntan a una conclusión incómoda para los defensores del modelo: lejos de generar un círculo virtuoso de crecimiento verde, el Pacto Verde Europeo está conduciendo a un escenario de Mayores costos, menor competitividad y resultados ambientales inciertos.. La transición energética sigue siendo necesaria, pero la evidencia acumulada sugiere que su diseño actual está lejos de ser la solución prometida.



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