las claves del nuevo pacto con más controles y devoluciones más rápidas
A pocos días de la visita del Papa a España, en la que defendió la acogida y la integración de los inmigrantes como pilares para reconstruir el futuro, el mensaje parece haberse desdibujado. Ha entrado en vigor el nuevo Pacto Europeo sobre Migración y Asilo de la Unión Europea, una profunda reforma que requirió una década de negociaciones y que pretende unificar los criterios del bloque en materia de inmigración.
Consiste en más controles fronterizos, procedimientos de retorno más rápidos y la puesta en marcha de nuevos centros en territorio europeo. Un acuerdo que salió adelante con el apoyo de fuerzas conservadoras y de extrema derecha como Vox, Se Acaó la Fiesta, el Partido Popular Europeo, Lega, Fratelli d’Italia, Alternativa por Alemania o Grupo Nacional.
Mientras Bruselas lo presenta como una «solución eficaz, justa y firme» al desafío migratorio y sostiene que la UE tendrá ahora «fronteras exteriores más fuertes2», sus detractores la critican por distanciar a los inmigrantes de todo lo que les da sentido: sus países, sus sueños y sus familias, e incluso por permitir su retención hasta dos años mientras se resuelve su situación.
Aunque el pacto entró en vigor el pasado viernes 12 de junio, Este pacto lleva años gestándose. El Parlamento Europeo lo aprobó en 2024, pero dio a los Estados miembros hasta junio de 2026 para tener listos los mecanismos necesarios para su implementación. Y durante este tiempo no sólo se han adaptado normativas, sistemas de asilo o controles fronterizos. También se ha redefinido algo mucho más profundo: la historia europea de la inmigración.
La historia europea de la inmigración
Un relato impulsado por dirigentes como Marine Le Pen o Santiago Abascal, basado en una idea cada vez más repetida por buena parte de la derecha y la extrema derecha europea: «nosotros» versus «ellos». Como si ese «ellos» dejara de ser plenamente humano.
Políticos que recurren una y otra vez a bulos y desinformación para reforzar una realidad que no siempre se corresponde con los hechos. Sin esconderse. Hace apenas unos días yEl eurodiputado de Vox Hermann Tertsch difundió una imagen generada con inteligencia artificial para alimentar el miedo en París.
Y no es un caso aislado. También ha vuelto a circular un vídeo del salto de la valla de Melilla. Las imágenes son reales, pero no actuales: corresponden a 2022 y se comparten como si estuvieran sucediendo ahora mismo. Porque esta historia necesita una frontera en estado de alarma permanente, en una sensación de amenaza constante.
Una maquinaria de desinformación que acaba moldeando la percepción pública. Sólo el pasado mes de abril se detectaron cerca de 40.000 contenidos de odio en las redes sociales en España. El 85% de ellos presentó a los migrantes como una amenaza o exigió directamente su expulsión.
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