Las claves económicas detrás de los resultados de las elecciones de Aragón
El Elecciones en Aragón Han dejado un veredicto que trasciende las siglas: el electorado ha votado con la lista de la compra en la mano. Los resultados, que consolidan el bloque de derechas con una irrupción decisiva de Vox y el descenso del PSOE de Pilar Alegría a mínimos históricos, no se pueden entender sin analizar la asfixia económica que sufre la clase trabajadora de la región.
Aragón es hoy el espejo de una cruel paradoja. Si bien las cifras macroeconómicas presumen de una tasa de desempleo envidiable, la realidad en la calle dibuja una «desempleo real«que se acerca al 10% si se tiene en cuenta la precariedad de los puestos fijos discontinuos y la exclusión de quienes ya no buscan trabajo. En una comunidad muy expuesta a la industria y los servicios, el modelo de «pleno empleo» se ha resquebrajado en su base: una gran parte de los nuevos puestos de trabajo se ofrecen bajo el paraguas de una Salario Mínimo Interprofesional que la inflación ha dejado obsoletos.
Los datos son demoledores: un cesta de la compra que se ha encarecido un 30% y los gastos comunes del hogar (luz, gas, alquiler) que han subido un 20% en los últimos cinco años. Para el aragonés medio, cuyo salario no ha seguido ni remotamente esa progresión, la política de «grandes cifras» ha parecido una burla. Ayer, los barrios obreros de Zaragoza y las capitales regionales, tradicionalmente ligadas a opciones de izquierda, lanzaron un mensaje claro: el progresismo no puede alimentarse sólo de retórica si el plato de comida cuesta un tercio más que hace cinco años.
Este giro a la derecha no responde necesariamente a una conversión ideológica repentina, sino a una pragmatismo de supervivencia. Muchos votantes que ganan salarios cercanos al SMI han dejado de ver a la izquierda como un escudo contra la crisis y, en cambio, ven a la derecha –especialmente en las propuestas de reducción de impuestos y pragmatismo económico: una esperanza, por desesperada que sea, de un alivio inmediato.
El avance de las opciones conservadoras es, en definitiva, el rugido de un bolsillo vacío. Aragón ha castigado la gestión de una inflación que ha devorado a la poder adquisitivo de los que menos tienen, demostrando que, cuando la cesta de la compra se vuelve inalcanzable, la lealtades políticas tradicionales Saltan en el aire.
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