Las consecuencias de una invasión terrestre por parte de EE.UU. sobre Irán serían desastrosas
La probabilidad de una invasión terrestre de Estados Unidos contra Irán es media pero, de producirse, el impacto sería catastrófico. Según el análisis realizado por el experto Chema Gil, del Observatorio Internacional de Seguridad, para LA RAZÓN, informes de fuentes abiertas que van conociendo confirman que Estados Unidos ha enviado miles de marines y buques anfibios adicionales al Golfo Pérsico.
Estos despliegues suelen servir para preparar operaciones que podrían incluir desembarcos o tomar posiciones clave, como la isla Kharg. Sin embargo, los informes de guerra siguen centrados en ataques aéreos y navales, y no hay confirmación de una decisión definitiva sobre una invasión a gran escala. Una operación terrestre provocaría intensos combates, numerosas bajas y posibles cierres prolongados del Estrecho de Ormuz, con graves efectos sobre el suministro mundial de petróleo, añade.
Aunque la invasión no es segura, su posible escala requiere una vigilancia constante. El análisis indica que la probabilidad se estima en un 35%. Este porcentaje toma en consideración información pública sobre los movimientos reales de marines y barcos, pero también contradicciones en amenazas o ultimátums que luego se suspenden o prolongan. Una invasión terrestre provocaría grandes pérdidas humanas, perturbaciones masivas del tráfico marítimo y una escalada de ataques en la región, subraya.
Los analistas evalúan tres aspectos clave, cada uno puntuado de 1 a 3, y se calcula el promedio, los resultados son:
–Dimensión militar: 2,5 (media-alta). Los despliegues marinos ofrecen capacidad operativa, pero la estructura descentralizada y fragmentada de Irán complica cualquier avance terrestre.
–Dimensión económica: 3 (alta). Las amenazas al Estrecho de Ormuz ya han reducido drásticamente el tráfico marítimo, con consecuencias directas en los mercados energéticos.
–Dimensión geopolítica: 2,5 (media-alta). Declaraciones contradictorias sobre invasión o retirada generan incertidumbre entre aliados y adversarios.
La media de las tres dimensiones es 2,67 y este resultado confirma un riesgo medio-alto. Los aspectos se influyen entre sí: mayores movimientos de tropas aumentan la presión económica y la tensión política; Son reales y significativas, pero las amenazas varían entre ultimátums firmes y pausas anunciadas. Este equilibrio mantiene la probabilidad en niveles medios, aunque cualquier cambio en el terreno podría alterarla rápidamente.
«La motorización de analistas civiles, ya sean de centros de estudios o departamentos de inteligencia de empresas y corporaciones, es diaria. Es vital actualizar los análisis de riesgo en un conflicto de alta intensidad que entra ahora en su cuarta semana». «En la mayor parte del entorno de seguridad humana y empresarial – añade el especialista – las dinámicas de la Administración Trump se consideran absolutamente el factor más disruptivo a escala internacional. Estados Unidos, en este mandato de Trump, puede acabar dañando la estabilidad internacional en Seguridad, Relaciones Internacionales y Energía durante mucho tiempo. Pasará a la historia como un verdadero desastre», concluye Chema Gil.
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