Las listas abren la batalla en el PSOE andaluz antes de las elecciones
El ambiente en el grupo parlamentario socialista es, desde hace días, «un poema», resume un veterano del partido. Se cuentan ya las jornadas para que Juanma Moreno convoque las elecciones andaluzas y las encuestas dibujan un PSOE hundido, incluso por debajo del resultado de la última cita electoral, cuando Juan Espadas se quedó en 30 escaños. Nadie ignora que lo que viene es dificil.
[–>[–>[–>El llamado informe caritas resulta elocuente. Los socialistas situados en la zona caliente, aquellos que dan por segura su continuidad en las listas, están tranquilos. Los de la zona templada, los que albergan dudas, viven con nerviosismo. Y los de la zona fría, conscientes de que no repetirán, buscan acomodo y salidas o, directamente, miden fuerzas para comprobar si aún pueden disputar el control de sus provincias. Nada nuevo bajo el sol: un partido en ebullición, con empujones internos y poco asiento que repartir.
[–> [–>[–>«Si Moreno consolida otra mayoría absoluta, nos espera otra travesía del desierto hasta 2030», admiten en el PSOE andaluz. Pero la lectura empeora aún más entre quienes temen que un mal resultado de María Jesús Montero en las urnas andaluzas desemboque después en un descalabro mayor en las municipales. «Hay que empezar a decir que las andaluzas son una primera vuelta de las municipales o estamos muertos», sostiene un dirigente socialista. «El PP puede aniquilar al PSOE andaluz más allá de las autonómicas si seguimos perdiendo ayuntamientos y diputaciones», advierten. Si los alcaldes tienen la tentación de ponerse de perfil, tanto en autonómicas como en generales, eso sería letal.
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Ronda abierta
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El secretario de Organización del PSOE-A y alcalde de Dos Hermanas, Paco Rodríguez, ha empezado ya su ronda con los secretarios provinciales para oír sus propuestas. Aún no quiere abrir el proceso de listas y se vive con nerviosismo la espera. «Eso no es malo», resumen quienes controlan este momento orgánico. Hace falta tensión, insisten. El casting para conformar las listas premiará a quienes estén implicados y remando en un barco que puede irse a pique. Las ejecutivas provinciales propondrán sus nombres y la dirección andaluza tendrá la última palabra.
[–>[–>[–>La candidata, María Jesús Montero, ha confirmado esta semana en los pasillos del Congreso que mantendrá su escaño nacional cuando abandone el Consejo de Ministros, algo que en su entorno sitúan tras la convocatoria electoral, prevista para la primera semana de abril. En el PSOE se manejan dos posibles fechas para los comicios: el 31 de mayo o el 21 de junio.
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Ese gesto admite varias lecturas. Montero quiere conservar el aforamiento. En el PSOE apuntan a una posible «ofensiva de los jueces» contra el entorno directo de Pedro Sánchez y desconfían de que la campaña pueda verse sacudida por algún sobresalto judicial. La otra interpretación, que la oposición explotará sin duda, es que la vicepresidenta se reserva un lugar en Madrid por si ni siquiera llega a tomar posesión como diputada andaluza en caso de debacle electoral. Esto último lo niegan en el círculo directo de la candidata. Montero se rodeará de un equipo, un núcleo duro que quiere que tenga asiento en el Hospital de las Cinco Llagas y que acomodará en las candidaturas andaluzas.
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[–>Heridas en las provincias
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El PSOE andaluz celebró su congreso regional en febrero de 2025. Después llegaron los congresos provinciales. Montero tendió puentes y ordenó cerrar filas. Su número dos salvó muchos enfrentamientos internos y evitó el choque de trenes en todas las provincias salvo en dos, Cádiz y Jaén. Los tirones internos quedaron, más o menos, controlados, a veces a costa de ejecutivas de hasta 80 miembros para que todas las corrientes encontraran acomodo. Susana Díaz garantizó paz a cambio de que los suyos quedaran integrados. Pero las heridas se reabren siempre que toca elaborar las listas electorales.
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Los secretarios provinciales pueden reclamar ir en las listas en Almería, Córdoba, Granada y Málaga. En Sevilla, Jaén, Cádiz y Huelva se da por hecho que los dirigentes provinciales no estarán en el Parlamento andaluz, aunque el proceso todavía no está formalmente abierto. El debate está vivo, virulento, aunque aún soterrado. Además, se cuenta con que Montero pida margen para incorporar un «fichaje galáctico», un nombre capaz de actuar como revulsivo para un PSOE-A en horas bajas y desmotivado ante el panorama que dibujan las encuestas. «Si quiere, tiene margen», subrayan en su entorno.
[–>[–>[–>Susana Díaz «no es un problema»
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Nadie en el PSOE andaluz da por hecho que Susana Díaz vaya a integrar las listas al Parlamento andaluz. Ni ella lo ha pedido ni posiblemente le interese. La expresidenta es senadora por designación autonómica -una condición que deberá revisarse cuando se constituya el próximo Parlamento- y tertuliana en varios espacios televisivos. Además, la modificación legal aprobada por el Gobierno de Juanma Moreno en 2024 garantiza a los expresidentes un sueldo vitalicio de 70.000 euros como miembros del Consejo Consultivo hasta los 75 años. Díaz y Moreno son, hoy por hoy, los dos expresidentes que pueden beneficiarse de ese estatus. No tiene ningún tipo de ansiedad por su futuro político, insisten fuentes próximas a la expresidenta andaluza.
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«Si quiere participar en campaña, la puerta está abierta», señalan en su partido. Díaz aprovechó una intervención este jueves en Antena 3 para dejar claro que, hasta el momento, nadie ha contactado con ella aunque está disponible. «Si quiere ayudar, bienvenida», insisten en la dirección socialista. La fotografía de Díaz con Moreno, desayunando juntos y en tono cordial el pasado 28 de febrero, Día de Andalucía, en el Parlamento, mientras las encuestas arrojaban pésimos datos para Montero, se ah digerido regular. Los protagonistas aseguran que fue casual: coincidieron, entraron juntos y se tomaron un café con tostada.
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El problema de Montero, en realidad, no se llama Susana Díaz, sino desmovilización. Su principal desafío es activar a los cuadros del partido si de verdad quiere movilizar al electorado. Ese diagnóstico es mayoritario, incluso entre sus fieles. La candidata socialista tiene una alta notoriedad y un elevadísimo nivel de conocimiento, pero arrastra una mala valoración, asociada de forma directa a Pedro Sánchez.
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La campaña que diseña el PSOE no pretende desdibujar ese vínculo. «Nadie va a tratar de renunciar a eso», avisan en el equipo de la candidata. «Ella es la continuación del presidente del Gobierno», y con esa mochila hará campaña. El reto para los socialistas consiste en cambiar el eje que ha marcado el PP, centrado en la marca Juanma y en el tirón del presidente andaluz, para arrastrar el debate hacia la gestión y los servicios públicos, con la sanidad en el centro de la diana.
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Los empleados públicos
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El PSOE quiere hablar también de vivienda y de jóvenes, confía en que el voto femenino apoye en mayor medida a Montero y sabe que tiene un problema con los funcionarios. «Los empleados públicos fueron siempre una gran base electoral de los socialistas en Andalucía”, admiten en el partido. Ahora, sin embargo, la mayoría han virado hacia el PP, que se ha encargado de regar los últimos meses de su gestión con subidas salariales y gestos hacia ese colectivo.
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Recuperar el centro político parece, a estas alturas, casi imposible pero ahí está la pelea andaluza, reconocen en el PSOE-A. Irrupciones como la del ministro Óscar Puente, a mamporrazos contra los medios de comunicación de Málaga por las críticas a la suspensión del AVE hasta después de Semana Santa, no ayudan en nada, admiten sus compañeros andaluces que están muy molestos con el ministro. Tampoco está exento de riesgo el intento de movilizar el voto situado a la izquierda del PSOE con lemas como el «no a la guerra», porque Montero necesita a Antonio Maíllo (Por Andalucía) para ensanchar su espacio.
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La fragmentación en tres papeletas -Por Andalucía, Podemos y Adelante Andalucía- alimenta además el temor a que muchos votos de la izquierda acaben desperdiciados por el reparto de la ley d’Hondt, que tiende a favorecer a los más fuertes en las ocho circunscripciones. «Las izquierdas están muertas», dicen algunos socialistas. Lo cierto es que todos necesitan resucitar y queda poco tiempo: en Andalucía, del incienso se pasará enseguida a los volantes y, cuando quieran darse cuenta, será domingo electoral.
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