Las mujeres somos esclavas de los hombres en Irán
Fariba Ehsan huyó de Irán hace más de treinta años. Su historia ejemplifica la dureza con que las leyes de ese país tratan a las mujeres. Tras su divorcio, su vida se convirtió en un infierno. En Irán ser mujer, joven y divorciada es un estigma que acompaña a cada paso de la existencia. Desesperada, hubo de elegir entre quedarse en Irán con su hija, sufriendo una discriminación atroz, o marcharse del país sin ella –la custodia corresponde allí a los hombres- para luchar, desde España, por recuperarla. Eligió lo segundo.
[–>[–>[–>En Madrid, donde reside, lucha desde entonces por denunciar la represión que sufren las mujeres en su país y por darles voz en el mundo. Asegura que la discriminación alcanza a todas las esferas: “Son humilladas en casa -en el matrimonio-, no tienen ningún derecho, no pueden salir sin el permiso de sus maridos, no pueden tener pasaporte, no pueden ir a trabajar ni a estudiar; todo está en manos de sus maridos”.
[–> [–>[–>“¡Las mujeres somos esclavas de los hombres en Irán!”, asegura.
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En este ‘Café en las alturas’, Fariba Ehsan rememora la trágica muerte en 2022 de Masha Amini, la joven que fue arrestada en Teherán por no llevar correctamente el yihab (velo islámico) y golpeada hasta causarle la muerte, la ola de protestas que se desató en Irán y la dura represión que ejerció el régimen islámico de los ayatolás. “Fue un antes y un después en la historia contemporánea de Irán; las mujeres salieron a la calle, codo con codo junto a los hombres -los padres, los hermanos- para reivindicar derechos y poner fin a la discriminación”, señala.
[–>[–>[–>“Las leyes del Islam son discriminatorias”, prosigue. “La herencia de una mujer es la mitad que la de un hombre, en un divorcio la custodia (de los hijos) es siempre del padre, el testimonio de un hombre vale igual que el de dos mujeres, el castigo que recibe una mujer es el doble que el de un hombre”, denuncia con gesto de amargura.
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Lamenta también que los medios de comunicación occidentales no se hagan eco, con la fuerza que merece, de las muertes que la dura represión de la dictadura aplica a los activistas del movimiento ‘Mujer, Vida, Libertad’ en los últimos tiempos: “A finales de 2025 y principios de este año, ha habido manifestaciones en favor de los derechos más básicos y (los manifestantes) han recibido balas; solo entre el 8 y el 9 de enero mataron a más de 30.000 personas en las calles de Irán”.
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[–>En la entrevista, Fariba Ehsan opina también sobre el debate acerca de la prohibición del burka que se ha desatado en España, valora el reconocimiento que el Ayuntamiento de Madrid ha concedido a su organización en los premios Clara Campoamor con motivo del Día Internacional de la Mujer, y analiza la situación bélica que vive su país tras atacar Estados Unidos e Israel instalaciones nucleares y sedes clave de Irán, que han acabado incluso con la vida del ayatolá Jamenei.
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“Los iraníes llevan mucho tiempo luchando contra el régimen sin ningún tipo de apoyo por parte de Occidente, pero cuando hablamos de apoyo internacional no queremos que sea invadiendo el país, bombardeando Irán o realizando una intervención militar”, lamenta. “Hay otras formas de (ejercer) sanciones”, apostilla.
[–>[–>[–>Fariba Ehsan pone además el acento en el peligro de regionalización del conflicto: “Cuando Estados Unidos ataca a Irán, ataca a todo el pueblo iraní, y su acción puede llevar a un conflicto más grande y más complicado en la región”. “Puede provocar más conflicto a nivel mundial”, considera.
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Tras reconocer que la muerte del ayatolá Jamenei divide Irán entre las celebraciones de los opositores al régimen y el duelo de sus fieles, Ehsan señala que “una parte de la población iraní deseaba que EEUU atacara a Irán, pero ese deseo no era real, era solo una forma de decir que estamos hartos y desesperados, una forma de pedir ayuda; pero atacar con bombas y con misiles a la población no es ayudar”.
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