Las señales de Yolanda Díaz que anticipan que intentará revalidar su liderazgo
La izquierda prepara el terreno para las generales de 2027 con el lanzamiento de su nueva alianza de izquierdas. El germen de la futura coalición nace de la voluntad de los partidos de Sumar en el Gobierno –IU, Más Madrid, Comuns y Movimiento Sumar– de continuar en coalición más allá de esta legislatura. El proyecto nacerá sin candidato, ante las dudas sobre el papel que ocupará Yolanda Díaz, que prevé estar en el acto de lanzamiento del 21 de febrero junto a los ministros del ala minoritaria de la coalición. .
[–>[–>[–>La vicepresidenta segunda lideró la La principal incógnita es el papel que ocupará la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, que lideró la última coalición en 2023 y que un año después, tras el fiasco de las europeas, dimitió a medias y abandonó el liderazgo del partido que había creado para dedicarse únicamente al Gobierno. Desde entonces, no ha despejado cuáles son sus planes de futuro. Una de las grandes preguntas que sobrevuelan estos días en la izquierda alternativa es si Díaz intentará revalidar su liderazgo.
[–> [–>[–>La dirigente gallega ya habría decidido su camino, según fuentes próximas, y estaría esperando el momento para dar su próximo paso. Hasta el momento, todos los indicios apuntan a que intentará continuar liderando el proyecto, pese a ser cuestionada por algunas figuras de la izquierda como Antonio Maíllo, coordinador federal de IU, que le retó a ir a primarias si quería continuar y que abogó directamente por «renovar» liderazgos.
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El silencio de la dirigente sobre su futuro abrió hace meses el debate de la posible sucesión, aunque tampoco existen a día de hoy grandes alternativas para liderar el espacio; el ministro de Derechos Sociales, Pablo Bustinduy, fue uno de los perfiles que muchos sectores de Sumar veían con buenos ojos, pero el dirigente ha rechazado la posibilidad de postularse. Ernest Urtasun, ministro de Cultura, o la exalcaldesa de Barcelona Ada Colau son nombres que también suenan como posibles alternativas.
[–>[–>[–>La primera de las señales que apuntan a una continuidad la dio precisamente hace un año y medio, cuando dejó de ser coordinadora de Movimiento Sumar y abandonó sus cargos en los partidos para centrarse en la gestión y preservar su figura a nivel institucional, con el horizonte de volver a ser candidata, tal como publicó EL PERIÓDICO.
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Otra de los indicios que apuntan a que Díaz dará la batalla son sus últimas declaraciones. Esta última semana la vicepresidenta segunda ha querido hacer valer su trayectoria política, dibujándose como hacedora de grandes acuerdos que han posibilitado la unidad en la izquierda.
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[–>«Llevo diciendo esto desde el año 2012, desde Alternativa Galega de Esquerda, y lo he hecho en julio de 2023, que permitió que reeditáramos el Gobierno de coalición», recordó este martes desde Mataró. La vicepresidenta segunda reivindicó una «alianza democrática con un programa de mínimos» para lograr «una agitación social que no falla nunca, que es la esperanza». Un mensaje que recuerda a los meses previos al lanzamiento de Sumar, cuando «ilusión» y «esperanza» eran dos de sus mantras.
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Ya en 2022, antes de lanzarse como líder de Sumar, planteó algunos patrones que a día de hoy se están repitiendo. Por entonces, inició lo que vino a llamar su «proceso de escucha», asegurando que sólo una vez completado este proceso decidiría si sería candidata a las generales. En esos meses, Díaz criticaba el debate en torno a liderazgos y reparto de poder entre formaciones. «No ganamos un país si defendemos una mesa camilla y hablamos de listas electorales. Los problemas están ahí fuera. Para ganar un país necesitamos mirar para afuera», defendió en uno de sus actos en marzo de 2023.
[–>[–>[–>La decisión, que estaba tomada de antemano, terminó formalizándose un mes después, en abril de 2023, en el acto Magariños, una vez concluida su gira por España. «Voy a dar un paso adelante. Quiero ser la primera presidenta de mi país, la primera presidenta de España», dijo entonces, en un lanzamiento que ya evidenció la ruptura con Podemos.
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Aquellos pasajes guardan fuertes similitudes con estas últimas semanas, donde Díaz ha evitado desvelar si intentará revalidarse como candidata, rehuyendo también los debates sobre los nombres. «Es un gravísimo error hablar de nosotros mismos«, defendió el martes en declaraciones a periodistas a su llegada al Congreso.
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Preguntada por sus intenciones sobre continuar al frente de la coalición de izquierdas, Díaz rehuyó asegurando que hablar de «marcas» y de «personas» es un «enorme error». «No va de eso, va de ganar el país, va de entender que la gente necesita esperanza», señaló, insistiendo en el mantra de «ganar el país» que ya prodigó durante 2022, antes de lanzarse como candidata.
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A esto se le suma la reacción de su partido, Movimiento Sumar, en los últimos días. Su portavoz, Verónica Martínez Barbero, defendió a capa y espada su continuidad al frente de la coalición de partidos, asegurando que era «la mejor candidata». «Para nosotras, la referente natural del espacio, Yolanda Díaz, lo es a día de hoy, lo fue el 23J y lo sigue siendo». En la coalición hay quien considera que la portavoz de Sumar y persona muy próxima a la vicepresidenta no hubiera ido tan lejos en sus declaraciones si no contara con el beneplácito de la aludida.
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Otro de los síntomas que apuntan a que Díaz se está preparando para volver a ser presidenciable en la izquierda es el refuerzo de su papel institucional en las últimas semanas, con la firma de varios acuerdos con los sindicatos. Este lunes firmará además otro acuerdo con los sindicatos para subir el SMI en 2026, después de haber cerrado esta misma semana otro acuerdo con UGT y CCOO para reformar la ley de prevención riesgos laborales.
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La ministra de Trabajo se felicitaba estos días de que el acuerdo alcanzado es un “ejemplo de manual” de diálogo social, asegurando que la reforma trasciende ideologías y criticando la ausencia de la patronal. “Proteger la salud y la vida de la gente trabajadora no es una cuestión de partido, es una política de Estado”, defendió. De nuevo, un lenguaje que apela al país y que busca trascender las fronteras ideológicas, un discurso que tiene ecos de 2022 y que ha reforzado en las últimas semanas.
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