Lecciones europeas del voto alemán
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La asunción de la agenda ultra en inmigración por los conservadores, liberales y socialdemócratas en la Unión Europea (UE) no se traduce en una recuperación del voto perdido, sino que refuerza a los partidos de extrema derecha al otorgarles respetabilidad política y legitimar sus propuestas. Las elecciones alemanas del 23 de febrero lo han vuelto a mostrar, al igual que ocurrió en las elecciones en Austria, Francia, Países Bajos e Italia. La preocupación prioritaria del votante es su situación socioeconómica más que la inmigración, indican los sondeos.
Los democristianos (CDU/CSU) tuvieron el segundo peor resultado de su historia (28,6%), pese al descontento por dos años de recesión y la impopularidad acumulada por el Gobierno de coalición, liderado por el socialdemócrata Olaf Scholz. Los socialdemócratas (SPD), que también han endurecido su discurso migratorio, registraron el peor resultado de su historia (16,4%), perdiendo más de 9 puntos respecto a 2021. Los liberales (FDP) y la izquierda populista (BSW), muy duros asimismo en inmigración, se quedaron fuera del Parlamento al no llegar al 5% de los votos. Por el contrario, la ultra Alternativa por Alemania (AfD), gracias a la propaganda de los otros partidos a sus tesis, dobló su porcentaje de votos hasta el 20,8% y es ahora la segunda fuerza política del país.
El líder democristiano y futuro canciller, Friedrich Merz, se apoyó en la AfD para intentar aprobar en el Parlamento una dura resolución antimigratoria. Pero eso le impidió alcanzar su objetivo de lograr el 33% de los votos y al final se quedó varios puntos por debajo del porcentaje que auguraban las encuestas durante la campaña electoral antes de ese voto.
Agenda ultra
La AfD ha recibido en estas elecciones el respaldo del 15% de los votantes democristianos en 2021, del 13% de los votantes liberales, del 7% de los votantes socialdemócratas y del 14% de quienes votaron a la izquierda radical Die Linke en 2021, según el sondeo de YouGov.
Pese a la atención mediática centrada en la inmigración, los sondeos revelan que la inmigración no fue la prioridad de los alemanes al votar, sino que ocupaba el tercer lugar empatada con la crisis económica. La primera preocupación de los alemanes al votar fue la seguridad interior y la segunda la protección social, detalla el sondeo para la televisión pública ARD.
El retroceso de los partidos tradicionales tras adoptar posiciones cada vez más extremas en inmigración y el reforzamiento simultáneo de la ultraderecha se viene produciendo en las sucesivas elecciones en Italia, Francia, Austria, Países Bajos, Portugal, Suecia y Finlandia. En España, la asunción del PP de la agenda ultra ha reforzado a Vox, sin que el PP recupere el nivel de votos del 37%-44% de las elecciones de 1996, 2000, 2004, 2008 y 2011.
El modelo de transición verde vía decretos, prohibiciones y medidas con coste muy elevado para los ciudadanos, agricultores y pequeñas empresas, promovido por la Comisión Europea y el Gobierno saliente, ha pasado factura a los Verdes, que han perdido más de 3 puntos en votos (11,6%) y el 28% de sus escaños. Este enfoque, donde escasean los incentivos positivos, ha penalizado también a los socialdemócratas, sumándose al malestar tras dos años de recesión.
Malestar social
El descontento social desatendido (desigualdad, pérdida de poder adquisitivo, vivienda, deterioro de los servicios públicos) es un problema endémico en muchos países de la UE y ha contribuido al éxito de la ultra AfD, que ha sido el partido más votado por los trabajadores alemanes en detrimento de los socialdemócratas. En la antigua Alemania oriental, donde el descontento social es muy marcado, AfD ha obtenido una victoria arrolladora, con porcentajes que superan el 46% en varios distritos. El descontento en Alemania Oriental también se refleja en el 23% de los votos a favor de los partidos de izquierda, mientras que los democristianos y socialdemócratas que negocian la nueva coalición gubernamental solo sumaron un 29%. El descontento social desatendido ha convertido a las fuerzas ultras en los partidos más votados por los trabajadores en Italia, Francia, Países Bajos y Austria.
Las elecciones alemanas evidencian además la desconexión de la futura coalición gobernante de la población joven. Los alemanes menores de 35 años votaron mayoritariamente por los partidos de izquierda y la AfD (44%-52%, según franja de edad), mientras que el voto conjunto para democristianos y socialdemócratas se limitó al 25%-29%, indican los sondeos.
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