Líbano e Israel acuerdan la implementación de un alto el fuego
Estragos causados por los ataques israelíes en el sur del Líbano. Imagen de archivo- Europa Press/Contacto/Ali Hashisho
Beirut pide «respeto mutuo» de las fronteras internacionalmente reconocidas e Israel subraya la necesidad del «desarme» de Hezbolá
Prevén retomar las negociaciones en la semana del 22 de junio con vistas a alcanzar un acuerdo «integral»
MADRID 4 jun. (EUROPA PRESS) –
Las delegaciones de Líbano e Israel han acordado aplicar un alto el fuego, tras concluir este miércoles en Washington una nueva ronda de negociaciones, patrocinada por Estados Unidos, y que comenzaron la víspera.
«Como resultado de las negociaciones lideradas por Estados Unidos, Israel y Líbano han acordado implementar un alto el fuego», anunciaron los tres países reunidos en esta reunión trilateral de alto nivel en un comunicado conjunto difundido por el Departamento de Estado estadounidense en el que aluden a una reanudación de las negociaciones «políticas y de seguridad» con el fin de alcanzar un acuerdo «integral» para la semana del 22 de junio.
Este cese de hostilidades, como aclara el texto, «está sujeto al cese total de los disparos por parte de (el partido miliciano chiita libanés) Hezbollah y a la evacuación de todos los miembros de Hezbollah del sector sur del (río) Litani».
Durante este encuentro, las partes negociadoras acordaron avanzar «rápidamente» en la creación de «zonas piloto» en las que las Fuerzas Armadas libanesas «asumirán el control exclusivo del territorio, excluyendo a todos los actores no estatales».
«Todos los países han reafirmado que el futuro de la relación entre Israel y Líbano debe ser decidido por los dos gobiernos soberanos», reza el citado comunicado, que, a su vez, destaca el rechazo a «cualquier intento, por parte de cualquier actor estatal o no estatal, de tomar como rehén el futuro del Líbano».
En este sentido, los representantes sentados en la mesa de negociación han condenado las «actividades en curso» de Irán que, han subrayado, «socavan la estabilidad en todo Oriente Medio, ya sea mediante el apoyo a grupos ‘proxy’ (aliados de la República Islámica) o cualquier otro acto de agresión», premisa que han acompañado con una condena a los ataques de Irán contra países de la región.
A su vez, los representantes diplomáticos han discutido un marco de seguridad, basado en las conversaciones mantenidas en el Pentágono el 29 de mayo, con el fin de «garantizar de forma sostenible» la «soberanía», la «seguridad» y la «integridad territorial» del Líbano e Israel, que, añade el comunicado, incluye el «desmantelamiento de los grupos armados no estatales y la prevención de su resurgimiento».
En esta línea, ambas partes han reafirmado que no tienen «intenciones hostiles» entre sí, al tiempo que se han comprometido a «continuar las negociaciones directas» con el fin de generar confianza, resolver todos los asuntos pendientes y trabajar hacia el citado acuerdo «integral» entre ambos países.
ISRAEL RECLAMA DESARMAR A HEZBOLÁ; LÍBANO, RESPETO DE LAS FRONTERAS
Por su parte, miembros de la legación israelí han subrayado que su «seguridad» y el respeto a su «integridad territorial» sólo podrán lograrse mediante «el desarme de Hezbolá» y «el desmantelamiento de sus infraestructuras en todo el Líbano».
La delegación libanesa, por su parte, ha reivindicado la necesidad del «respeto mutuo de las fronteras internacionalmente reconocidas» así como la «urgencia» de «aplicar plenamente el cese de hostilidades» de acuerdo con los principios de integridad territorial y plena soberanía estatal.
Asimismo, Beirut se ha comprometido a «reforzar» la capacidad de las Fuerzas Armadas libanesas, con el «apoyo» de Estados Unidos para «ejercer un control efectivo en todo el país».
Como parte que ha patrocinado las conversaciones mantenidas entre ambas partes, Washington ha subrayado su «apoyo constante a ambos gobiernos» para «ejercer su soberanía», así como ha reafirmado la importancia de que «cualquier acuerdo» para el cese de hostilidades «deba alcanzarse directamente entre los dos gobiernos, con la mediación de Estados Unidos, y no a través de ningún medio paralelo».
Cabe recordar que las últimas hostilidades a gran escala estallaron el 2 de marzo, cuando Hezbolá lanzó proyectiles contra territorio israelí en represalia por el asesinato del entonces líder supremo de Irán, el ayatolá Ali Jamenei, en la ofensiva lanzada el 28 de febrero por Israel y Estados Unidos contra la República Islámica.
Desde entonces, los ataques del Ejército israelí en Líbano han dejado más de 3.500 muertos y 10.600 heridos, pese a que ambos países acordaron a mediados de abril un alto el fuego -que ampliaron un mes después por 45 días- que no detuvo los bombardeos.
Previamente, las partes habían acordado un alto el fuego en noviembre de 2024 tras trece meses de combates tras los atentados del 7 de octubre de 2023, aunque desde entonces Israel siguió lanzando frecuentes ataques contra el país y mantuvo la presencia de militares en varios puntos argumentando que actuaba contra Hezbolá, en medio de quejas de Beirut y del grupo chií por estas acciones.
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