Llaranes abre boca en el Antroxu avilesino con la segunda edición del «Descensín» para los más pequeños
El barrio de Llaranes en Avilés ha inaugurado la temporada de Antroxu de este año para los más pequeños. Este sábado se celebró la segunda edición del «Descensín», una adaptación del Descenso de Galiana para que niños y niñas también puedan participar en esta tradición tan singular de la ciudad. Para ello, varias familias y organizaciones se juntaron para crear su artilugio, que no podía superar los 2 metros de ancho, 2 metros de largo y 2 metros de alto.
[–>[–>[–>Para muchos no fue la primera vez que participaron en este «Descensín». Es el caso de la carroza que llevaba el nombre de «Las maravillas de Llaranes». Su grupo se inspiró en «Alicia en el País de las Maravillas»: «Hicimos una tormenta de ideas y la historia cuenta con una gran cantidad de personajes, era perfecto para que todos los niños pudieran disfrazarse de forma distinta«, contó Cristina Fraga, madre de una de las participantes en su carroza. El suyo fue el equipo ganador el año pasado con «Pescanovas», pues llevaron un pequeño barco pesquero. Este año «todos estamos muy contentos y a la hora de ponernos manos a la obra con la carroza, todos participaron salvo alguna excepción que sí vagueó», detalló. Su temática este año «es muy colorida, por eso nos gusta muchísimo«, dice. Y aunque quieren participar en la siguiente edición si se llega a celebrar, «aún no hemos pensado qué haremos, vamos año a año».
[–> [–>[–>Noa Río forma parte del grupo de este artilugio y dice que participar es «como un sueño, siempre quise tener una carroza«. Por eso, cuando sea más mayor, quiere formar parte del Descenso de Galiana. «Me lo paso genial, mientras hacemos la carroza y en el desfile. Sobre todo porque así estoy con mis amigos«, apunta. Además, durante el proceso de creación, ella ayudó «pensando y haciendo un poco de todo».
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El gadget «Al-ladín de las mujeres», del AMPA del colegio Las Tobas. / Mara Villamuza / LNE
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Este año, como novedad, agregraron un cañón de espuma más y alargaron el recorrido. Todos los artilugios hicieron un camino de ida y vuelta por las dos secciones de espuma que se crearon. Y bien lo aprovechó la carroza de la Asociación de Madres y Padres del colegio público La Toba. Su artilugio, «Al-ladín de las nubes», creado con palés, simulaba una alfombra voladora, como la de Aladín. Los niños volaban con ella, mientras que los padres iban vestidos de nubes. «Lo hicimos todo un poco a prisa y corriendo, empezamos hace una semana con ella», contó Jessica Luque, una de las madres. Además, «lo tuvimos que hacer todo de manera telemática, porque cada familia hacía su parte en su casa«, aseguró otro de los padres, Hugo del Valle.
[–>[–>[–>Hugo del Valle fue uno de los participantes de la categoría individual. Su madre, Mónica García, le acompañó en su «viaje espacial». Su artilugio era, precisamente, una nave espacial: «A Hugo le apetecía ir de astronauta, así que no dudamos en hacerlo», comenta. Tardaron 15 días en hacerlo, ya que «me junté con una amiga y fuimos poco a poco«. Partiendo de un carrito de la compra, con detalles hechos con goma eva y forrado con cartón, periódico y papel de aluminio, la Familia Cósmica creó «Expedición Oliseus».
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Una vez terminado el «Descensín», todos los que quisieran pudieron disfrutar de una merienda con pizza artesana, un vaso de refresco y chuches. La fiesta de la espuma continuó después del desfile y la música seguía animando la fiesta. Se trata de un evento cuyo objetivo principal fue «hacer que los más pequeños comiencen a disfrutar de la tradición del Antroxu avilesino y su descenso«, afirmaban desde la Asociación de Vecinos Santa Bárbara, organizadora del desfile.
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