“Llegar aquí fue una época maravillosa”
Fue una llamada profesional, pero entendió que era una señal. Llevo un tiempo pensando en volver. Al dejar el ciudadél horizonte gris acero de Sir Norman Foster y volver a mirar el mar con el perfil de los pinos mediterráneos perfilados en el azul del cielo. la serie Regreso a los sabinos Esta fue la oportunidad. Para finalmente moverse. En Gerona. Y también afrontar una mayor revalidación como actor. No fue su última aparición en la pantalla chica, sino la penúltima, pues luego pudimos verlo en la agenciade Telecinco, (estrenada en septiembre de 2025), donde interpreta a Asier Rojas y en la que comparte reparto con otros grandes actores como Javier Gutiérrez, Marta Hazas, Manuela Velasco, Carlos Bardem y Goya Toledo.
Pero antes de que la estrella se convirtiera en eso, una estrella, y transcurriera su vida entre Milán, París, Londres, Tokio y Los Ángeles, Andrés era estudiante. En Barcelona, la ciudad que sigue siendo tu trampolín hacia el mundo, Es en Ooto donde encuentra inspiración para sus colecciones y es especialmente el vestíbulo de su casa.
Andrés, antes de dar el salto a Milán, sé que estudiaste turismo en Barcelona, que eras joven (y feliz) aquí. Cuéntame cómo fueron esos años, cómo era la ciudad…
Barcelona fue el punto de partida. ¿Tendría 19, 20 años? Estuve unos años estudiando en la Universidad de Barcelona, en el Hotel Alimara, donde se encontraba la Facultad de Turismo. En aquella época vivía en Sants, con tres amigos, muy cerca de la Avenida de Brasil. Estación de metro Badal. Fueron años fantásticos. Imagínate: llegar de una ciudad a una ciudad como Barcelona; en un piso de estudiantes… Un momento maravilloso porque, a ver, cuatro amigos, en una casa, hacíamos de todo menos estudiar (risas). Barcelona era una ciudad viva, con una vida nocturna muy activa, muy potente, con discotecas, bares… Mis recuerdos son muy bonitos y sobre todo muy divertidos. Ha pasado una eternidad desde entonces. Y Barcelona ha cambiado mucho. Abrieron lugares ya míticos, otros ya cerraron, derribaron, construyeron… Barcelona ha cambiado. Pero yo también.
¿Reconoces la Barcelona de los años 90/2000 cuando vuelves a la misma zona, o ya es una leyenda… o incluso casi un sueño?
Pues mira, el otro día pasé por Sants y, a pesar de la transformación del barrio, sigue siendo barrio. Entre las ciudades, los barrios que más me gustan son los que tienen aire de barrio. Todavía tienen sus tiendecitas y puedes caminar hasta allí sin prisas. En Sants todavía hay edificios bajos, hay pequeños comercios… Me da nostalgia.
¿Qué ofrece Barcelona que no ofrece ninguna otra ciudad del mundo?
No conozco ninguna otra ciudad en el mundo que combine tantas cosas como Barcelona. Creo que estratégicamente está muy bien ubicado. Tienes la Costa Brava a una hora, de donde soy, pero también tienes nieve. Los Pirineos, todavía a unas horas de distancia. No hay ninguna ciudad que te ofrezca este mar, ni esta cantidad de posibilidades y que, siendo una gran ciudad, tenga un tamaño decente.
En Madrid dicen “De Madrid al paraíso”. En Barcelona ¿qué dicen?
Desde Barcelona, hacia el infinito. Barcelona es el trampolín hacia donde quieras. ¿Sabías? Lo que dicen que es Barcelona bueno si suena la bossa (es bueno que suene la billetera), pero en realidad suena bueno si suena que no suena (suene o no). Esa es la respuesta.
TUS DIRECCIONES FAVORITAS
Dime, ¿cuál podría ser un buen lugar para rendir homenaje?
Desde los tiempos en los que trabajaba como modelo, cuando llegaba la hora de fiesta -que entonces celebrábamos mucho-, nos encantaba ir al restaurante Botafumeiro (Gran de Gràcia, 81). Cumpleaños, alegrías… Es un lugar clásico. Un espacio legendario que nunca decepciona.
Y un lugar secreto para perderse…
No es ningún secreto, pero me encanta el mercado de La Boquería (La Rambla, 91). Me encanta perderme entre los puestos de frutas y pescados y también entre sus bares, ¿eh? Entre los míticos, como Pinocho.
Si buscamos un lugar para tomar las últimas…
Oh, normalmente ya no lo bebo mucho. Ni el primero ni el último (risas), pero cuando me quedo en Barcelona, antes de volver a mi casa en Girona, siempre que puedo me gusta parar en el bar del Hotel Arts (Marina, 19-21).
Ese antro donde te desmayaste mientras bailabas…
Siempre he sido más un local pequeño que un gran club. Recuerdo las veladas en MOOG (Arc del Teatre, 3), donde encontrábamos DJs como Laurent Garnier o Sven Väht. Y el jueves no podía faltar la Sala La Paloma (Tigre, 27), hicimos fiestitas… ¡Qué recuerdos!
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