Lo he intentado hasta el final, me voy tranquila
Carolina Marín reapareció en la que es su casa, el pabellón donde jugó por primera vez al bádminton cuando tenía 8 años. Aquí fue recibida por un centenar de escolares, de entre diez y once años, que tuvieron la oportunidad de ver una triple campeón del mundo de cerca e intercambiar con ella unas cuantas palmadas del volante.
Fue su primera reaparición pública, tras anunciar su retirada definitiva de la competición, debido a su lesión en la rodilla. «Me da mucha nostalgia porque hace 24 años yo era asícomo usted. “Estoy muy agradecida de volver y recordar mi infancia”, explicó a los pequeños, quienes comenzaron a hacerle todo tipo de preguntas a su ídolo.
“Lloré mucho”
Carolina admitió que los últimos meses han sido difíciles. “Lloré mucho”, pero ella dice estar tranquila con la decisión, la “más difícil”, que tomó. «Después de París, me quedó la espina de no volver a intentarlo. Lo hice, tensé mi cuerpo más allá de lo que podía imaginar. Salgo serenamente», afirma.
La joven es consciente de que “Todo deportista tiene una fecha de caducidad y ha llegado mi momento”.. Me arriesgué el año pasado cogiendo una raqueta, pero vi cómo reaccionaba. Lo intenté hasta el final, créanme».
Ahora quiere priorizar su salud y disfrutar de su tierra y de su familia, aunque sabe que debe devolver al deporte todo lo que le ha dado. «El bádminton es mi vida. Debates, proyectos, ya veremos». Porque tiene claro que, aunque lejos de la competición, su horizonte siempre está ligado al deporte que la crió.
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