Los 4 cambios que devolvieron el sentido a la selección española ante Arabia Saudí
España necesitaba una reacción y la consiguió. La derrota ante Arabia Saudí (4-0) no convierte de repente al equipo en favorito absoluto para ganar el Mundial ni lo borra todo. Las dudas generadas tras el empate ante Cabo Verdepero esto deja una conclusión clara: La Roja se ha vuelto a reconocer.
Porque era tan exagerado hablar de un desastre tras el debut como empezar ahora a repartir entradas para la final del 19 de julio en Nueva Jersey. España lo que hizo fue recuperar muchas de las características que habían desaparecido en el primer encuentro. Y eso tiene mucho que ver con las decisiones de Luis de la Fuente.
De la Fuente admitió su error
Más allá del resultado, la buena noticia fue que el técnico entendió lo que andaba mal durante el debut. Los cuatro cambios de once fueron, en cierto modo, una admisión tácita de que el plan original no había funcionado. Y es normal reconocerlo, sino todo lo contrario: los grandes entrenadores generalmente destacan precisamente por su capacidad de corregirse.
España necesitaba profundidad, amplitud y, sobre todo, sus jugadores en sus posiciones naturales. Y eso es exactamente lo que encontró. Porque si algo demostró el partido es que este equipo funciona mucho mejor jugando con extremos reales, con Pedri en la base del juego y un futbolista como Dani Olmo como centrocampista.
Equipo de cambios de lamina
La aparición de Lamine Yamal transformó el ataque español y no fue sólo por el gol. En su primera aparición en el Mundial fue una amenaza constante, cada vez que se le presentaba podía pasar algo diferente; Arabia Saudí tuvo que preocuparse por él desde el primer minuto y eso abrió espacios para todos sus compañeros.
Y la mejor versión de la selección de los últimos años siempre ha llegado con extremos capaces de abrir el campo y generar superioridad. Lamine fue una auténtica bomba y lo volvió a hacer con la Roja. Su gestión posterior fue igualmente inteligente; Con el partido casi resuelto, De la Fuente evitó correr riesgos innecesarios y le dio un poco de descanso para pensar en lo que vendría.
Pedri, donde debería estar
Otro cambio fundamental tuvo nombre propio. Pedri volvió a la base del juego, junto a Rodri en el pivote, vigilando el balón que tenía delante y ayudando a organizar. Justo donde más influye. La experiencia de adelantarlo había generado dudas ante Cabo Verde y ante Arabia Saudita apareció una vez más como el futbolista que domina el ritmo de los partidos.
Esto tiene consecuencias directas en el resto del equipo. Con Pedri detrás y Dani Olmo entre líneas, España ganó claridad, dejando ver conexiones que habían faltado desde el principio. El mayor perdedor fue Fabián Ruiz, no tanto por su actuación sino porque no repitió tarjetas en determinadas fases del partido.
Según su estado de forma actual, es la España de Pedri, pero es muy larga y contra rivales más físicos podríamos volver a verlo con Pedri en el campo. Además, el de Los Palacios te aporta una verticalidad adicional que quizás Canarias no tenga.
Oyarzabal, diferencial
Y luego está Mikel Oyarzabal. Hay futbolistas que parecen transformarse cuando se ponen la camiseta de la selección española y el delantero de la Real Sociedad pertenece claramente a ese grupo. Si tuviera tatuajes, fuera de La Masía y le llamáramos “Oyi”, se sentirían atraídos por el presidente del Gobierno.
Marca dos veces, da una asistencia y reaparece donde habitualmente se deciden estos torneos: dentro del área. La de EIbar tiene una extraordinaria capacidad para detectar espacios, interpretar momentos y aparecer cuando más lo necesitamos. Puede que no siempre sea el jugador más atractivo, pero es uno de los más eficientes y el motor de toda la ofensiva.
Cambio de actitud
Este es probablemente el aspecto más positivo de todos. España entró al campo con una energía completamente distinta a la mostrada ante Cabo Verde. Esto se vio desde el primer minuto. Presionó mejor, atacó con más convicción y transmitió una sensación de urgencia que faltaba desde el principio.
Esto no es una coincidencia. Las críticas dolieron y los jugadores lo admitieron más tarde. El equipo entendió que en un Mundial no basta con estar presente. Tienes que jugar cada partido como si fuera el último.
Nico Williams, la gran duda
Pero las dudas no han desaparecido. Al menos, no todos. El segundo tiempo dejó algunas señales que invitan a la precaución; Como el partido se decidió muy rápido, el ritmo bajó considerablemente y España ya no tuvo la misma agresividad. Esto es normal, pero también nos impidió sacar demasiadas conclusiones en la recta final.
Además, la Unidad B sigue dejando preguntas abiertas. Nico Williams en particular aún está lejos de su mejor versión física y veremos si puede recuperar el nivel que mostró durante la Eurocopa a medida que avance el torneo.
Álex Baena, sin embargo, mejoró significativamente el rendimiento de Gavi en el primer duelo, pero si España también recupera al superior Nico, el techo competitivo del equipo se disparará de cara a los playoffs.
Uruguay nos dirá dónde estamos
La victoria sirve para calmar los ánimos, enderezar el rumbo y afrontar la última jornada con mucha más confianza. Pero la verdadera medida de este equipo llegará contra Uruguay, ya que la Celeste se juega la vida tras sus dos empates. La Roja tampoco debería cocinar porque la Argentina de Messi asoma en el horizonte.
Arabia Saudita, con su inexperiencia, permitió a España redescubrirse. Ahora llega el momento de comprobar si esta versión mejor aparece también cuando el rival sube varios niveles de dificultad.
La buena noticia para Luis de la Fuente es que después de una semana de ruido, España vuelve a parecerse mucho más a la España que ganó la Copa de Europa. Y esto, aunque no permita sacar conclusiones, ya constituye un importante paso adelante. estamos aquíestamos de vuelta.
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