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Los coches autónomos de Waymo en Estados Unidos chocan un 68% menos que los conductores humanos

Los coches autónomos de Waymo en Estados Unidos chocan un 68% menos que los conductores humanos
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  • Publishedjulio 27, 2026



Según un estudio reciente realizado por Waymo en Estados Unidos, los vehículos autónomos de Waymo tienen un 68% menos de accidentes por kilómetro recorrido que los conductores humanos. compañías de seguros americanas. Los datos provienen de un análisis sobre 50 millones de kilómetros llevados a cabo sin intervención humana en las ciudades de San Francisco, Phoenix, Los Ángeles y Austin, en comparación con 222 mil millones de kilómetros transitados por conductores convencionales en las mismas zonas.

Los datos, aunque alentadores, van acompañados de una advertencia importante: la comparación es compleja y el tamaño de la muestra de coches autónomos aún es muy pequeño. Waymo publica los kilómetros recorridos en modo autónomo, una transparencia que otras empresas no ofrecen, lo que permitió a los investigadores centrar el estudio en su propia flota. Sin embargo, las diferencias en cómo se informan los accidentes en ambos lados del volante complican cualquier conclusión definitiva.

Un 68% menos de accidentes, pero con matices

El análisis, difundido por la organización responsable de la seguridad vial en Estados Unidos, muestra que la tasa de accidentes de los taxis sin conductor Waymo se reduce en todas las ciudades excepto en Austin, donde los accidentes fueron un 4% más altos, aunque con una muestra demasiado pequeña para ser considerada representativa. Se ha logrado una reducción en Phoenix 76%; en Los Ángeles, Illinois 71%; y en San Francisco, el 35%. Además, los vehículos autónomos han experimentado un 85% menos colisiones sin involucrar a otros vehículos y un 81% menos accidentes con lesiones por kilómetro recorrido.

Sin embargo, los propios autores del informe subrayan que estos porcentajes no equivalen a una garantía absoluta de seguridad. La flota autónoma acumula sólo 50 millones de kilómetros, una cifra que palidece en comparación con los 222 mil millones de kilómetros recorridos por conductores humanos en las mismas ciudades durante el período estudiado. Con tan pocos datos, un solo incidente importante podría alterar drásticamente las conclusiones.

¿Por qué es tan difícil comparar un accidente humano con uno autónomo?

El verdadero desafío del estudio no fue contar los incidentes, sino hacerlos comparables. Las regulaciones estadounidenses exigen que las empresas de vehículos autónomos informen de todos los accidentes, incluso los menores, lo que no ocurre con los conductores humanos. La mayoría de los estados requieren informes solo para colisiones que resulten en lesiones o daños a la propiedad mayores que alrededor de 920 euros (alrededor de 1.000 dólares), sin embargo, se estima que la mitad de estos informes nunca llegan a la policía.

Para llenar este vacío, los investigadores refinaron los 736 accidentes de vehículos autónomos registrados durante el período del estudio y determinaron que solo el 22% habría merecido notificación a la policía si una persona hubiera estado detrás del volante. De este subconjunto, 89 incidentes involucraron a Waymo, el número más alto entre los operadores, pero solo 64 ocurrieron en modo autónomo. El resto ocurrió con un conductor humano a cargo o en circunstancias que invalidaban la comparación.

El propio responsable del estudio, al presentar los resultados, advirtió que, aunque los números van en la dirección correcta, Es fundamental mejorar el sistema de recogida de datos poder afirmar categóricamente que los coches sin conductor son más seguros. La falta de homogeneidad en los criterios de presentación de informes sigue representando el principal obstáculo para cualquier medición fiable.

Qué dice el estudio sobre el futuro de la movilidad y la conexión con España

El análisis de las aseguradoras estadounidenses llega en un momento en que varias ciudades europeas están empezando a experimentar con servicios de taxi autónomos, aunque bajo marcos regulatorios muy diferentes. En España la ley permite las pruebas con un conductor de seguridad a bordo, pero aún no es legal la explotación comercial sin una persona al volante. El contraste con el modelo estadounidense –donde Waymo ya opera sin conductor en cuatro áreas metropolitanas– ilustra la distancia que separa ambos lados del Atlántico.

Lo que todos los mercados tienen en común es la dificultad de medir la seguridad real de esta tecnología. La Comisión Europea está trabajando en una regulación armonizada que obligue a informar de forma estandarizada los kilómetros recorridos y los accidentes, un paso que los investigadores norteamericanos llevan años pidiendo. Mientras tanto, estudios como el de Waymo son valiosos, pero su alcance está limitado por la falta de datos comparables.

La experiencia estadounidense sugiere que, con un kilometraje suficiente, la conducción autónoma puede reducir significativamente los accidentes. Sin embargo, el camino hacia una implementación masiva pasa por resolver cuestiones técnicas y legales y, sobre todo, construir una base estadística sólida que permita tomar decisiones informadas. Los 50 millones de millas de Waymo son un punto de partida prometedor, pero aún no son una prueba concluyente.

Las cifras de Waymo invitan al optimismo, pero el verdadero desafío no son los autos sino los datos: sin informes homogéneos, cada comparación seguirá siendo una foto borrosa.

📌 Datos internacionales clave

  • La figura a enmarcar: Los taxis autónomos de Waymo tienen un 68% menos de accidentes por milla que los conductores humanos, aunque la muestra es de sólo 50 millones de millas.
  • Consejos prácticos: Si viaja a Estados Unidos y utiliza un servicio de taxi autónomo, tenga en cuenta que la tecnología aún se está evaluando y que las diferencias en los informes de accidentes pueden brindar una imagen incompleta de su seguridad real.
  • Así es como te afecta: El estudio muestra hacia dónde se dirige la industria a nivel mundial; En España todavía no existe una operación comercial sin conductor, pero los debates regulatorios y las futuras regulaciones europeas sobre la presentación de datos se basarán directamente en experiencias como la estadounidense.



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