Los contratos de alquiler cambian: la prórroga de hasta dos años que debes conocer cuanto antes
El mercado del alquiler ha vuelto a situarse en el centro del debate jurídico y social tras la entrada en vigor de una nueva medida aprobada por el Gobierno para dar más estabilidad a miles de inquilinos. La norma abre la puerta a prorrogar hasta dos años determinados contratos de vivienda habitual cuya finalización esté prevista antes del 31 de diciembre de 2027, manteniendo en principio las condiciones esenciales del contrato en vigor. El objetivo declarado es evitar que, en un momento de fuerte presión sobre los precios, miles de hogares se vean obligados a renegociar con subidas importantes o, directamente, a abandonar la vivienda al expirar el arrendamiento. El Real Decreto-ley 8/2026 fue publicado en el BOE del 21 de marzo y entró en vigor al día siguiente de su publicación.
[–>[–>[–>La medida, sin embargo, no equivale a una renovación general y automática de todos los alquileres. Las novedades afectan a viviendas habituales sujetas a la Ley de Arrendamientos Urbanos que ya estuvieran vigentes cuando entró en vigor el decreto y cuyo periodo de prórroga obligatoria o tácita finalice antes del 31 de diciembre de 2027. Además, el mismo real decreto incorpora otra pata relevante para los arrendatarios: la actualización anual de la renta queda limitada al 2% hasta esa misma fecha, con distinto encaje según el arrendador sea o no gran tenedor.
[–> [–>[–>Cómo activar la prórroga
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Tal y como señala la notaria María Cristina Clemente Buendía esta prórroga no se activa sola. El arrendatario tiene que pedirla. No basta con que el contrato venza dentro del periodo cubierto por la norma; hay que solicitar expresamente esa extensión extraordinaria. La lectura práctica es clara: quien no la pida, no la obtiene.
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La segunda clave, según expone la notaria, es que no todo alquiler entra en este mecanismo extraordinario. La norma está pensada para contratos de vivienda habitual sometidos a la Ley de Arrendamientos Urbanos, de modo que deja fuera supuestos que en la práctica suelen generar confusión, como los arrendamientos de temporada o el alquiler por habitaciones. También hay excepciones expresas cuando las partes alcanzan una renovación o un nuevo contrato en mejores condiciones para el inquilino, por ejemplo con una renta inferior a la vigente, o cuando el arrendador ha comunicado en tiempo y forma la necesidad de recuperar la vivienda para ocuparla.
[–>[–>[–>Fechas
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La tercera idea es la que se refiere a los tiempos jurídicos. Los reales decretos-leyes, por mandato constitucional, deben someterse al debate y votación de convalidación o derogación en el Congreso dentro de los treinta días siguientes a su promulgación. En términos prácticos, la medida está en vigor desde el 22 de marzo de 2026, pero su continuidad definitiva depende de ese trámite.
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Ese encaje temporal explica por qué la notaria subraya que esta novedad normativa debe leerse con cautela. Si el decreto no superara el trámite parlamentario, decaería hacia adelante, aunque la discusión jurídica sobre los efectos ya producidos no es menor. Lo que sí está fuera de duda es que la ventana temporal de esta medida es concreta: beneficia a contratos vigentes a la entrada en vigor del decreto y con vencimiento antes del 31 de diciembre de 2027, siempre que el inquilino solicite la prórroga y no concurra alguna de las excepciones legales previstas en el propio texto.
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