Los expertos detectan un aumento de diagnósticos de autismo entre los 40 y 60 años: «Se ha llegado tarde y mal»
En España, se estima que hay 450.000 personas con Trastorno del Espectro Autista (TEA). De ellas, el 35% son adultas, aunque la cifra real podría ser mayor. Lo advierte la doctora Cristina Sanz, especialista en psicología clínica del Hospital Universitari Dexeus, en Barcelona. Habla de «un importante número de adultos», de entre 40 y 60 años, que aún no han sido diagnosticados, ya que durante años el autismo se asoció principalmente a la infancia y a casos de mayor afectación.
[–>[–>[–>En los últimos años, el aumento de diagnósticos responde principalmente a una mejor comprensión del autismo como un espectro amplio y a la mejora en las herramientas de detección: «Ha habido un avance muy importante en las herramientas de detección y diagnóstico. A día de hoy, entendemos el autismo como un espectro mucho más amplio, lo que permite identificar perfiles más sutiles, especialmente en personas sin discapacidad intelectual o con buen desarrollo del lenguaje«.
[–> [–>[–>Además, subraya la experta con motivo del Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo, que se conmemora este 2 de abril, los criterios diagnósticos se han ampliado en manuales como el ‘Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, Fifth Edition (DSM-5)’, integrando diferentes presentaciones que antes se consideraban trastornos distintos o no tenían cabida en el autismo. En muchos casos «se ha llegado tarde y mal al diagnóstico en la generación adulta porque antes se diagnosticaban solo los síntomas visibles, como la depresión o el aislamiento, pero no la causa de ellos».
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Derivaciones tempranas
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Existe, también, una mayor concienciación social y formación profesional, reseña. Padres, profesores y profesionales están más sensibilizados, lo que facilita derivaciones más tempranas y diagnósticos más precisos. Esto también ha permitido detectar casos en jóvenes y adultos que en su momento no fueron evaluados correctamente.
[–>[–>[–>En cuanto a los factores etiológicos, la especialista explica que a día de hoy se sabe que el TEA tiene una base principalmente genética, con una alta heredabilidad. Aunque los factores ambientales pueden influir, «no hay evidencia sólida» y no considera que estén provocando un aumento real de casos a gran escala. El incremento de diagnósticos, insiste, responde sobre todo a «una mejor identificación de casos que antes pasaban desapercibidos«.
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La invisibilidad femenina
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Apunta otro dato: cada vez son más las mujeres que reciben el diagnóstico en la edad adulta. En muchos casos, han desarrollado estrategias de camuflaje social (masking), imitando conductas y normas sociales, lo que ha contribuido a que sus dificultades pasen desapercibidas durante años.
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«Los criterios diagnósticos, además, se han basado históricamente en perfiles masculinos y la sintomatología en mujeres adultas puede estar muy compensada. Por ese motivo, muchas mujeres llegan más tarde al diagnóstico o incluso no llegan nunca, y a menudo reciben antes etiquetas como ansiedad, depresión o incluso trastornos de la conducta alimentaria o de la personalidad», indica la doctora Sanz.
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Integración laboral
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La integración laboral sigue siendo uno de los principales retos para los adultos con TEA. A nivel funcional, existen dificultades para acabar los estudios, encontrar pareja o mantener amistades y relaciones familiares. La integración laboral es uno de los grandes retos, subraya.
[–>[–>[–>«Nuestro trabajo se centra en ayudar a la persona a mejorar su adaptación al entorno laboral. Esto incluye intervención psicológica para desarrollar habilidades como la organización, la gestión del estrés, la comunicación en el entorno profesional y la flexibilidad ante cambios. Además, se utilizan estrategias de entrenamiento en habilidades sociales y laborales, como la preparación de entrevistas, la comprensión de normas implícitas en el trabajo o el aprendizaje de rutinas estructuradas«, indica la especialista.
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Adaptación del entorno
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El Trastorno del Espectro del Autismo (TEA) implica un estilo de procesamiento y funcionamiento neurobiológico diferente al estándar, lo cual no es sinónimo de incapacidad funcional, recuerda la psicóloga clínica. Sin embargo, la interacción con entornos diseñados bajo normas sociales convencionales puede generar un desafío adaptativo constante que deriva en un desgaste emocional significativo para el adulto, añade.
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Más allá de las habilidades sociales convencionales o la comunicación informal, la clave del éxito, apunta, reside en valorar el potencial técnico y la intención comunicativa de la persona.
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