los guardias civiles denuncian deficiencias en el nuevo cuartel de Mieres (apenas unos días después del traslado)
El traslado de la plantilla al nuevo cuartel de la Guardia Civil de Mieres está lejos de cubrir las expectativas de los agentes, que han aguardado tres lustros para estrenar unas instalaciones modernas que esperaban más funcionales y cómodas. Con el edificio ya operativo y todos los servicios funcionando desde las nuevas dependencias, los primeros días de actividad han estado marcados por la decepción entre la mayor parte del personal. «El edificio es bonito y supone un salto a la modernidad en muchos aspectos, pero presenta carencias difíciles de entender en una obra de nueva construcción», señalan fuentes de la dotación.
[–>[–>[–>[–>[–>[–>Las quejas de los agentes han sido canalizadas a través de asociaciones profesionales como Justicia para la Guardia Civil (Jucil). El principal foco de malestar se encuentra en el vestuario masculino, que deben compartir más de cincuenta funcionarios. «No tiene urinarios y cuenta únicamente con un inodoro y dos duchas para toda la plantilla», explican.
[–> [–>[–>Son varias las incomodidades detectadas en esta zona. «Cada agente dispone de una taquilla muy pequeña, en la que apenas cabe parte de la uniformidad». Además, los guardias civiles denuncian problemas de ventilación, humedades y una incidencia que ha generado especial preocupación: «El sótano ya se ha inundado con aguas fecales. Los olores son muy desagradables y nos preocupa lo que pueda ocurrir en invierno, cuando lleguen las lluvias». Entre los agentes existe la sensación de que no se valoró adecuadamente el nivel freático de la parcela.
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Las críticas no se limitan a los vestuarios. Durante los primeros días de funcionamiento también se registraron problemas en las comunicaciones y en el servicio de fibra óptica, lo que obligó en algunos momentos a trabajar con ordenadores portátiles. La plantilla confía en que estas incidencias técnicas puedan resolverse en las próximas semanas.
[–>[–>[–>Otro de los aspectos cuestionados es la insuficiencia de plazas de aparcamiento y la falta de iluminación en alguno de los nuevos viales que rodean el complejo. Asimismo, los agentes juzgan poco adecuado que el acceso a las viviendas oficiales deba realizarse necesariamente a través de las dependencias del cuartel, sin una entrada independiente desde la calle. «Es algo que en el futuro puede afectar a la intimidad de las familias que residan en ellas», apuntan.
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«Es una pena que después de quince años de espera se pongan en servicio unas instalaciones nuevas con deficiencias e incomodidades para quienes trabajan en ellas», lamentan fuentes de la dotación. «Tampoco es normal que todavía estemos usando mobiliario procedente del antiguo acuartelamiento porque aún no se ha licitado el nuevo».
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[–>El traslado al nuevo cuartel comenzó el 1 de julio y se ha desarrollado de forma progresiva hasta completar el desembarco de todos los servicios. Con ello se pone fin a una larga etapa de provisionalidad iniciada en 2011, cuando la Guardia Civil abandonó su antiguo cuartel por problemas estructurales y se trasladó a unas dependencias temporales en la calle Alfonso Camín.
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Unidad cinológica
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Las nuevas instalaciones, situadas en la Avenida de México, concentran a unos ochenta agentes distribuidos en cinco puestos territoriales y albergan servicios especializados como montaña, unidad cinológica, policía judicial, intervención de armas y tráfico. Las obras comenzaron en febrero de 2021 y acumularon varios retrasos derivados de ajustes presupuestarios, modificaciones técnicas y problemas de suministro.
[–>[–>[–>A pesar de que el traslado ya se ha completado y la actividad es plenamente operativa, el nuevo cuartel aún no ha sido inaugurado oficialmente. El Instituto armado prevé celebrar un acto institucional específico para la puesta de largo de las instalaciones, que podría tener lugar a mediados del próximo mes de julio.
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«Hemos pasado muchos años trabajando en un cuartel viejo sin apenas quejarnos. Entendemos que unas instalaciones nuevas pueden generar incidencias al principio, pero en este caso se han descuidado cuestiones muy básicas para el día a día de quienes trabajan aquí», concluyen desde Jucil. «Eso ha generado una profunda desilusión en buena parte de la plantilla».
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