Los Jesuitas ponen el «punto y seguido» a su misión en la parroquia de San Esteban del Mar de Gijón
Una mezcla de «tristeza y alegría» era lo que flotaba entre los bancos de la iglesia de San Esteban del Mar, en El Natahoyo, en una Eucaristía que, al margen de la visita del Arzobispo Jesús Sanz Montes, tuvo el punto emotivo al ser la última que la Compañia de Jesús oficiaba en este mítico templo de la ciudad que cuidaron e hicieron crecer durante casi seis décadas y que, «por motivos de falta de recursos», como aclaró Enric Puiggròs Llavinés, Provincial de la Compañía de Jesús en España, han decidido trasladar a la diocesis de Oviedo.
[–>[–>[–>«La disminución de Jesuitas y poder atender las distintas obras de Asturias ha llevado a que tengamos que ir viendo que obras podemos acompañar con la calidad suficiente«, argumentó Puiggròs para explicar los motivos por los que se produce este traslado que se empezó a idear hace dos años. «Estamos tranquilos y llevamos tiempo explicando que, cuando fuese el momento, estábamos dispuestos a pasar la parroquia. La diocesis es consicente de querer seguir trabajando para que siga adelante», admitió el Provincial.
[–> [–>[–>[–>[–>[–>Durante la homilía, Sanz Montes ensalzó la labor de los miembros de la Compañía de Jesús que «hace casi sesenta años llegaron con inmensa alegría para hacerse cargo de una capilla testimonial que acabaron convirtiendo en la gran parroquia que es hoy en día«. El Arzobispo puso el foco en esa vocación misionera de San Ignacio de Loyola, fundador de la orden, para hacer ver que «con un ligero equipaje» los Jesuitas vuelven a caminar rumbo a otra misión. «No es por capricho o desdén, es por necesidad y la diócesis de Oviedo mira con gratitud estos años de labor en este rincón de Gijón«, alabó.
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El propio Puiggròs también era consciente de que dejan tras de sí una parroquia de «alta tradición». «Hemos estado implicados en la vida del barrio y nuestras presencias no nos pertenecen, son de Dios y con esa mezcla de alegría y tristeza, de querer y no poder llevar todo lo que nos podíamos llevar, transferimos esta parroquia», asumía el Provincial, destacando que, pese a que la parroquia ya no les pertenezca, siguen más que implicados en «obras tan emblemáticas» como el Colegio Inmaculada, el Revillagigedo y el Hogar San José, dos de las grandes instituciones de El Natahoyo.
[–>[–>[–>«Me han transmitido que es un barrio con una alta personalidad y nuestra presencia se mantiene. También indica el compromiso que la Compañía de Jesús tiene através de las instituciones que seguimos acompañando, comprometidos con que la sociedad avance«, remarcó Puiggròs.
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A estas palabras se sumó el Arzobispo, expresando que «en el cristianismo no decimos adiós, decimos hasta luego«. «Aunque se ponga un punto y seguido, gracias porque seguís estando, con vuestro carisma que es un regalo y una bendición, y escribiendo esta historia inacabada que continuáis en otra parte», remató Sanz Montes. El Provincial de España recogió el guante, asegurando que «los tiempos son de Dios, pero debemos ser realistas y actuar en sintonía». «Ojalá podamos decir en un tiempo que abrimos otra comunidad«, deseaba, en la despedida de los Jesuitas de San Esteban del Mar. Un viaje de seis décadas que finalizó ayer, pero tanto en la Compañía como en la diócesis aspiran a que en un futuro se puedan seguir escribiendo más capítulos de esta historia.
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