Los jóvenes españoles reivindican el esfuerzo, pero reclaman más apoyo ante un futuro incierto
En España viven actualmente cerca de 8 millones de personas entre 18 y 30 años. Es lo que solemos conocer como jóvenes y en ese frío número van desde estudiantes que acaban de llegar a la Universidad hasta personas que ya disfrutan de su primer empleo.
Al contrario de lo que ocurre en otros países europeos, tanto por componentes culturales como, sobre todo, por limitaciones económicas, la edad media a la que un joven puede independizarse en nuestro país se acerca a los 30 años; una realidad que ha cambiado, ostensiblemente y para peor, en los últimos años.
Este heterogéneo grupo de personas, que suponen más del 15 por ciento de la población total de España, son objeto de estudio en un interesantísimo informe publicado recientemente por Fad Juventud en colaboración con Banco Santander. Tiene como titulo I Barómetro Desafíos y Aprendizajes y ha sido elaborado específicamente por el Centro Reina Sofía, dependiente de Fad Juventud, una fundación privada e independiente que lleva más de 40 años trabajando para mejorar el bienestar y la calidad de vida de los jóvenes.
El informe se ha elaborado a partir de cinco grupos de discusión de jóvenes de entre 18 y 28 años, según cuatro variantes básicas: sexo, nivel de estudios, actividad laboral y clase social, y a partir de 1.200 entrevistas a personas de entre 18 y 30 años. Y los resultados de ambos trabajos aportan algunas de las claves que pueden llevarnos a comprender mejor una población que, en muchos casos, sigue siendo injustamente considerada por sus mayores.
Una de las más concluyentes es que La juventud española mantiene una actitud positiva hacia el esfuerzo, el aprendizaje y la capacidad de adaptaciónaunque viven con una percepción de incertidumbre y precariedad sobre su trabajo presente y futuro. Para llegar a esta conclusión hay que considerar una doble respuesta dada por los jóvenes encuestados. Y alrededor de dos tercios de las personas que participaron en este estudio reconocen la importancia del esfuerzo para conseguir lo que uno se propone. En concreto, el 67% considera que el éxito depende de no rendirse nunca y sólo un poco menos, el 63,4% habla del esfuerzo como clave para conseguirlo. Sin embargo, 6 de cada 10 reconocen la existencia de circunstancias externas que dificultan la consecución de estos objetivos, a pesar del esfuerzo puesto en ello.
Esta primera conclusión está muy ligada a la nueva concepción que tiene el concepto de éxito para los jóvenes españoles. A diferencia de lo que ocurría con generaciones anteriores, las personas que hoy tienen entre 18 y 30 años no dan tanta importancia al salario o al desarrollo profesional, sino que buscan el disfrute de su actividad, de tener tiempo libre y conciliación con la vida personal las claves para alcanzar lo que consideran éxito.
El vicepresidente de Santander España, Juan Manuel Cendoyaparticipó en la presentación del informe en el que ha colaborado la entidad y reconoció que las conclusiones del barómetro «nos interpelan directamente a todos: instituciones, empresas, sistema educativo y sociedad en general», además de señalar que «uno de los mayores retos hoy no es sólo formar a los jóvenes, sino ayudarlos a encontrar su camino con mayor confianza y con más igualdad de oportunidades y ahí las empresas también tienen una responsabilidad importante».
Por su parte, José Ignacio Goirigolzarripresidente de Fad Juventud, no dudó en afirmar que «los jóvenes no renuncian al esfuerzo ni al progreso; lo que exigen son más oportunidades, más orientación y un contexto que les permita construir proyectos de vida con mayor estabilidad y menor incertidumbre».
Dentro del estudio también se confirma la queja de muchos jóvenes, que consideran que tienen que tomar decisiones importantes demasiado pronto y que, además, tienen poco margen para cometer errores o rectificarlos. Esta incertidumbre también se manifiesta en que el 64,7% de los entrevistados señala la necesidad de disponer de ingresos a corto plazo como uno de los principales factores determinantes a la hora de decidir su futuro profesional.
En este sentido, los jóvenes españoles reclaman más tiempo y, sobre todo, más apoyo, para tomar este tipo de decisiones que consideran trascendentales para su futuro. Así, tres de cada cuatro consideran prioritario mejorar el conocimiento sobre lo que realmente les interesa en el trabajo y un porcentaje muy similar solicita una mayor formación financiera sobre cómo gestionar su economía diaria y más información sobre los derechos laborales y las posibilidades reales de los diferentes itinerarios formativos y profesionales.
Además, otra de las conclusiones interesantes del estudio es que los jóvenes en España muestran una posición ligeramente inclinada hacia la importancia de asumir riesgos como necesidad para progresar (que el 63% apoya), aunque esta predisposición se matiza (con puntuaciones sólo ligeramente inferiores) con actitudes más conservadoras y cautelosas: el 57% está muy o algo de acuerdo con la idea de que la ambición excesiva siempre genera frustración y el 52% con que la seguridad es más importante que alcanzar el éxito.
Respecto a esta concepción del riesgo, resulta curioso observar cómo las mujeres son algo menos contundentes que los hombres en el reconocimiento teórico de la necesidad del riesgo (68,4% entre los hombres y el 63,7% de las mujeres) y en enfatizar la importancia de la seguridad sobre el éxito (58% frente al 51%), aunque un mayor porcentaje de hombres se acerca más al conformismo.
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