Los líderes de la UE se conjuran en un castillo para relanzar la economía europea
En un mundo en el que muchos gobiernos parecen tener siempre un as bajo la manga, la Unión Europea busca mejorar su mano. Los líderes de los Veintisiete se reúnen este jueves en el castillo de Alden Biesen, una construcción cuya historia se remonta al siglo XIII, para definir qué y cómo debe cambiar el bloque para que la economía europea sea capaz de competir en el mundo.
[–>[–>[–>El diagnóstico entre los líderes es compartido. Pero necesitan «adaptar la agenda al nuevo contexto geopolítico», reconoció una alta fuente comunitaria. En un mundo cada vez más competitivo y despotico, la UE busca reforzar su mercado, apoyar el crecimiento de sus empresas y reducir sus dependencias abriendo más mercados.
[–> [–>[–>«En el contexto geopolítico actual, reforzar nuestro mercado único es, más que nunca, un imperativo estratégico urgente», aseguró el presidente del Consejo Europeo, António Costa, en su invitación a los líderes. «Observamos subsidios masivos, sobrecapacidad estatal y distorsiones del mercado. Esto dificulta cada vez más que la industria europea compita en igualdad de condiciones«, reconoció en un discurso en un foro de industria en Amberes la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, este miércoles.
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Además de los líderes de los Veintisiete, también participarán en la reunión los ex primeros ministros italianos Mario Draghi y Enrico Letta. Ambos realizaron sendos informes sobre cómo relanzar la competitividad el primero y cómo reforzar el mercado único el segundo el pasado año. Según fuentes comunitarias, el objetivo no es que Draghi y Letta vuelvan a presentar sus informes, sino que animen el debate entre los dirigentes europeos.
[–>[–>[–>Las metas están más o menos claras, pero algunas de las medidas necesarias para alcanzarlas son objetivo de discusión —y división— entre los Veintisiete desde hace décadas. Muchas cosas en la UE, reconocía una alta fuente comunitaria, no cambian nunca, hasta que cambian.
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El menú
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Costa ha decidido estructurar el debate en torno a dos cuestiones fundamentales. La primera pasa por determinar cómo debe posicionarse la UE en un mundo cada vez más competitivo, más desequilibrado, donde a menudo la política comercial se usa como herramienta de presión política. También por plantearse cómo puede el bloque beneficiarse de la situación. Una discusión que los líderes abordaron en gran medida hace solo unas semanas, en respuesta a las amenazas de Estados Unidos contra Groenlandia.
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[–>La cara B de esta estrategia mira hacia adentro. El portugués ha invitado a los líderes a reflexionar sobre cómo puede la UE reforzar sus políticas internas con este objetivo. Aquí el debate se centrará previsiblemente en cómo facilitar la vida a las empresas europeas, atraer inversión y proteger a los operadores económicos de la competencia desleal.
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Una alta fuente comunitaria evitó aventurarse sobre qué saldría de la discusión, pero reconoció que hay algunas áreas que despiertan más atención que otras entre los líderes. Por ejemplo, el presidente francés, Emmanuel Macron, ha vuelto a llamar a la emisión de eurobonos para competir con la hegemonía del dólar en los mercados y financiar políticas estratégicas.
[–>[–>[–>Mientras que la italiana Georgia Meloni y el alemán Friedrich Merz han organizado su propia minicumbre paralela, antes de la reunión en el castillo de Alden Biesen, para acercar posturas. Posturas que se alejan notablemente de los postulados del propio Macron. Sobre las cada vez más habituales cumbres paralelas, una fuente comunitaria aseguró que era una muestra del «entusiasmo» de los líderes por avanzar en estos temas.
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La propuesta de la Comisión
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Los líderes definirán cuáles son las prioridades y, después, será la Comisión Europea de Ursula von der Leyen quien deba traducir esos objetivos en políticas concretas. «Nuestro poder en el tablero global depende en gran medida de nuestra fortaleza en el frente económico«, ha dicho la alemana durante un discurso ante el Parlamento Europeo.
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Von der Leyen ha sacado pecho por el trabajo de su Ejecutivo en los últimos meses. Buena parte de las medidas que la Comisión ha puesto en marcha tienen que ver con la simplificación de las normas —o la desregulación— en ciertos sectores, los nuevos acuerdos comerciales con los países del Mercosur o la India, o el significativo aumento de la inversión en defensa.
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La presidenta se ha puesto como objetivo continuar reduciendo las dependencias estratégicas del bloque y diversificando sus relaciones comerciales con más acuerdos. Pero sobre todo, Von der Leyen ha centrado su discurso en acabar con la fragmentación en el mercado único a la hora de comerciar y atraer inversión.
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La Europa fácil
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«El FMI afirma que las barreras interestatales en nuestra Unión son tres veces mayores que en Estados Unidos», ha dicho Von der Leyen. «Tenemos la segunda economía más grande del mundo, pero la manejamos con el freno de mano puesto», ha añadido. La alemana ha anunciado que el mes que viene presentará su conocido como ‘régimen 28’ para agilizar que las empresas puedan registrarse en cualquier país del bloque. Una estrategia que ha definido como «la Europa que lo hace fácil».
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Esa misma fragmentación afecta también a la financiación. «No solo tenemos 27 sistemas financieros diferentes, cada uno con su propio supervisor, sino también más de 300 centros de negociación en toda la Unión», ha dicho la presidenta. «Necesitamos un mercado de capitales grande, profundo y líquido», ha añadido.
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Pero esta es quizá una de las cuestiones más espinosas. Los europeos llevan años tratando de completar la unión del mercado de capitales sin éxito. Por eso Von der Leyen ha planteado otra de las cuestiones fundamentales del debate de los líderes. «El plan A es avanzar a 27. Pero si esto no es posible, el Tratado permite una cooperación reforzada», ha dicho. Es decir, aceptar, otra vez, la Europa a varias velocidades.
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Otra de las cuestiones que la alemana ha puesto sobre la mesa y también suscita división entre los líderes es la llamada «preferencia europea». Es decir, favorecer el ‘made in Europe’. En sectores estratégicos, ha dicho Von der Leyen, «la preferencia europea es un instrumento necesario que contribuirá a fortalecer la base productiva de Europa«. Aunque también ha sido prudente, matizando que debe evaluarse caso por caso.
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El retiro de los líderes
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Aunque de la construcción original apenas quedan las murallas, quizá lo opuesto a la Unión Europea, Alden Biesen «fue un centro de poder, riqueza e influencia religiosa». En ese impresionante castillo destruido en 1971 en un incendio se reúnen este jueves los líderes del bloque para una cumbre informal centrada en reforzar la competitividad europea.
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El presidente del Consejo Europeo, António Costa, ha hecho de este tipo de cumbres una tradición. En torno a las mismas fechas, los líderes se dieron cita el pasado año en el Palacio de Egmont en Bruselas. Entonces, la prioridad era reforzar la política de defensa de la Unión. Con ese trabajo encarrilado, Costa mira ahora a la economía.
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Costa prioriza en este tipo de cumbres el diálogo sobre los resultados, pero espera salir de la reunión con una serie de iniciativas concretas que cuenten con el respaldo político de los líderes. Una alta fuente comunitaria defendió el formato. «Crear esta atmósfera funciona», aseguró, apuntando a los resultados del pasado año. «Estas reuniones pueden ayudar a crear consenso aunque no sean una solución milagrosa», añadió la misma fuente.
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