Los países nórdicos salen en tromba a defender la soberanía danesa de Groenlandia, frente una UE tibia con Trump
Suecia, Finlandia, Noruega e Islandia han salido en cascada en defensa de la soberanía danesa de Groenlandia, ante un Donald Trump que incluye sin disimulos el control sobre la isla ártica en sus «obsesiones». Al mensaje de la primera ministra danesa, la socialdemócrata Mette Frederiksen, recordando que Estados Unidos «no tiene absolutamente ningún derecho» a anexionarse ese territorio autónomo de Dinamarca, se ha sumado el apoyo en bloque de sus aliados regionales europeos. Se han sucedido los mensajes recordando que las decisiones sobre Groenlandia competen a los groenlandeses y daneses del primer ministro sueco, el conservador Ulf Kristersson, de su homólogo y correligionario finlandés Petteri Orpo, del noruego Jonas Gahr Store y de la islandesa Kristrún Frostadóttir, ambos de la familia socialdemócrata. A los apoyos de estos jefes del Gobierno se ha añadido el presidente de Finlandia, Alexander Stubb, con quien el mandatario estadounidense mantiene unas excelentes relaciones políticas y personales.
[–>[–>[–>Frederiksen apremió ya el domingo a Estados Unidos a «poner fin sus amenazas contra uno de sus aliados históricos». Recordó a Trump que Groenlandia «no está en venta» y que forma parte de la OTAN. Es una de las frases con que la líder danesa respondió ya al presidente de EEUU cuando, en su primer mandato en la Casa Blanca, expresó esa pretensión. Desde el regreso de Trump al poder se lo ha repetido la líder danesa en términos contundentes, ya que Trump ni siquiera ha descartado una intervención militar.
[–> [–>[–>Las reivindicaciones de Estados Unidos sobre su teórico derecho sobre esta isla no son nuevas ni tampoco lo es la negativa de Copenhague a cedérsela. Pero la intervención sobre Venezuela ha agudizado el conflicto entre Washington y los aliados nórdicos. El propio Trump insiste en que Groenlandia es «necesaria» para la seguridad de su país, en términos parecidos a los que emplea para defender que piensa «dirigir» el futuro de Caracas.
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«Necesitamos Groenlandia», insistió este domingo Trump, en declaraciones desde su Air Force One. La isla es de gran interés estratégico en una región ártica cuyo dominio se disputan China, Rusia y Estados Unidos. Lo es no solo para ejercer el control sobre unas rutas de navegación favorecidas por un deshielo acelerado, sino también por su riqueza en tierras raras e hidrocarburos. Algunos de estos intereses se parecen peligrosamente a los argumentados para intervenir en Venezuela, en ese caso aplicados al control sobre su petróleo.
[–>[–>[–>El término «pronto» dispara las alertas
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Que la isla ártica está en la lista de obsesiones de Trump es conocido. Pero la pista acerca de una peligrosa inmediatez la colocó Katie Miller, una exasesora de Trump y esposa del subjefe de gabinete de la Casa Blanca, Stephen Miller. «Pronto» es la palabra que colocó en un mensaje en redes sociales, acompañado de un mapa de Groenlandia con los colores de la bandera de Estados Unidos.
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A la publicación de Miller reaccionó el presidente del territorio autónomo danés que es Groenlandia, Jens-Frederik Nielsen. «Nuestro país no está en venta y nuestro futuro no se decide en las redes sociales», afirmó. Las relaciones entre aliados se construyen desde el «respeto», no ignorando «nuestro estatus y nuestros derechos».
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[–>Las tensas relaciones entre Washington y Copenhague se habían crispado antes incluso de la intervención en Venezuela, a raíz de la designación de un enviado especial de EEUU para Groenlandia, Jeff Landry. Fue el pasado diciembre y desató una protesta formal danesa ante el embajador estadounidense.
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El apoyo de los países nórdicos, incluida la extracomunitaria Noruega, obliga al resto de Estados de la Unión Europea a salir de su hasta ahora ambivalente reacción a la captura de Nicolás Maduro. La jefa de la diplomacia europea, la estonia Kaja Kallas, emitió la misma noche del domingo un comunicado llamando a una transición pacífica para Venezuela «respetuosa con su soberanía». Esta nota seguía a su primera y tibia reacción del sábado, en que simplemente aludía al derecho internacional y recordaba la «ilegitimidad» de Maduro. Ni una palabra de Groenlandia. Este lunes, la Comisión también ha esquivado el tema. En las capitales, sin embargo, sí que ha habido reacción. El Gobierno del canciller alemán, Friedrich Merz, que tuvo una reacción tímida sobre Venezuela, en sintonía con la tradicional sumisión de Berlín a su aliado transatlático, su sumó hoy a las alertas nórdicas y recalcó que Groenlandia pertenece a Dinamarca. Desde París, un portavoz del Elíseo recordó que fronteras no pueden modificarse «por la fuerza o por la amenaza del empleo de la fuerza».
[–>[–>[–>El estatuto de autonomía de Groenlandia, la inmensa isla con 2,2 millones de kilómetros cuadrados y apenas 57.000 habitantes, incluye el derecho a la autodeterminación desde 2009. El Gobierno de Nuuk tiene amplias competencias, pero su política exterior y de Defensa atañe a Copenhague. El puntal militar de Estados Unidos en la isla es su base en Pituffik. Teóricamente, Washington puede ampliar su presencia militar ahí en virtud del acuerdo de cooperación firmado en 1951.
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