Los partidos de rugby son batallas civilizadas que en ocasiones han evitado guerras
Fermín de la Calle (Jerez de la Frontera, 1973) lleva casi tres décadas de su vida empeñado en que se hable de rugby en los medios de comunicación. Ahora en EL PERIÓDICO, como antes en ‘As’, ‘El Confidencial’ o Eurosport, dedica parte de su jornada a la divulgación periodística sobre el deporte del oval. También lo hace fuera de los medios, con cuatro libros publicados. El último de ellos acaba de salir a la venta y lleva por nombre ‘Una breve historia del rugby en 9 ensayos (y un drop)’ (Eolas Ediciones). Una obra en la que se apoya en 10 jugadas icónicas para condensar el bagaje deportivo, social y geopolítico de los 150 años de historia de esta disciplina. El autor estará este viernes, de 18.00 a 19.30 horas, en la caseta 166 de la Feria del Libro de Madrid, firmando ejemplares de su obra.
[–>[–>[–>¿Cómo nace su pasión por el rugby?
[–> [–>[–>Mi padre se fue a vivir a Londres cuando tenía 19 años y, además de hacerse socio del Queens Park Rangers de fútbol, se aficionó al rugby. De niño, pasé muchos sábados viendo el entonces Cinco Naciones con él por la tele y a raíz de aquello me enganché.
[–>[–>[–>
Primero a verlo y después a jugarlo.
[–>[–>[–>Soy de Jerez y en aquella zona había equipos en mi ciudad y en El Puerto de Santa María. De adolescente me fui un verano a Irlanda y me partí el fémur jugando. Ahí se apagó la estrella del rugby que en ningún caso iba a ser. Estuve dos años en sillas de ruedas, haciendo rehabilitación en la piscina, y poco a poco volví a correr y a jugar un poco al fútbol. Tiempo después me reenganché a volver a jugar a rugby.
[–>[–>[–>
Fermín de la Calle, autor de ‘Una breve historia del rugby en 9 ensayos (y una gota)’, en la redacción de EL PERIÓDICO de Madrid. / José Luis Roca
[–>[–>[–>
¿No le cogió miedo al rugby después de lo que le ocurrió?
[–>[–>
[–>No, nunca. Las lesiones en el rugby son una cuestión de mala suerte. Nunca te lesiona el primero con el que percutes. Tú vas fuerte, él va fuerte y os golpeáis. Y ahí es a partir de ahí cuando quedas indefenso en el suelo. Empujas a uno, te cae encima otro, no estás bien colocado… Es ahí cuando te puedes lesionar. Yo me he partido el fémur, un tobillo, la nariz dos veces, tengo la rodilla hecha polvo, dos o tres dedos de las manos, no sé cuántos puntos en la cabeza… Pero es mala suerte. O no tan mala. Siempre he pensado que he vuelto a andar, a correr y a jugar al rugby porque el fémur me lo rompí en Irlanda y me operaron y me recuperé allí. Si me lo hubiese partido en la playa en Cádiz, porque fue en julio, no quiero ni pensar cómo habría acabado. Siempre he estado muy agradecido por cómo me trataron en Irlanda y es un país al que le tengo un inmenso cariño.
[–>[–>[–>
Las lesiones en el rugby son una cuestión de mala suerte: nunca te lesiona el primer tío con el que te cruzas
[–>[–>[–>
Se perdió la gran estrella de rugby que nunca habría sido, pero se llevó la pasión a su trabajo, el periodismo.
[–>[–>[–>Empecé en el ‘As’ en el verano de 1998 haciendo las parrillas de televisión. Iba a las ocho de la mañana al periódico para dejarlas picadas antes de comer y poder ayudar después a la sección de fútbol, en pleno Mundial. Por ahí fui haciéndome un hueco y después le propuse a Alfredo Relaño [histórico director del diario] poder hacer cosas de rugby. Sabía que le gustaba, porque había traído el rugby a Canal Plus. Hice un reportaje, no recuerdo qué, y le gustó. Con el tiempo llegué a ser redactor jefe del polideportivo de ‘As’. Y, de hecho, este libro comienza en cierta manera con Relaño.
[–>[–>[–>
Explíquese.
[–>[–>[–>
El libro es la prolongación de una serie que arranca con él. Eolas Ediciones es una editorial de León que le propuso a Alfredo hacer un libro sobre la historia del fútbol contada a través de 10 goles. A mí me llamaron porque querían que el primer libro de polideportivo de la serie fuera el de rugby. Y ese era el reto, tratar de contar la historia del rugby a través de momentos emblemáticos sin dejar fuera a ningún equipo histórico. Como periodista me ha permitido desarrollar diferentes formatos narrativos. El primer capítulo, en 1905, me permite un relato más literario, y conforme me voy acercando al presente desarrollo historias con un enfoque más periodístico. O mezclar ambas cosas como con la figura de Jonah Lomu, que para el rugby viene a ser nuestro Michael Jordan pero marcando también el gol de Maradona a los ingleses. Porque su histórico ensayo, el más icónico de la historia, fue pasando por encima de cuatro súbditos de su Graciosa Majestad.
[–>[–>[–>
La figura de Jonah Lomu para el mundo de rugby es Michael Jordan marcando el gol de Maradona a Inglaterra
[–>[–>[–>
Aunque en el fondo no es un libro sobre jugadores, sino de equipos y de sus historias.
[–>[–>[–>
Quería elegir diez momentos significativos, en los que además se reflejara el espíritu coral del rugby. O sea, aunque eligiera a Lomu en la portada, en realidad lo que hace Lomu es poner el colofón a la excelencia de aquella Nueva Zelanda del 95.
[–>[–>[–>

Fermín de la Calle, autor de ‘Una breve historia del rugby en 9 ensayos (y una gota)’, en la redacción de EL PERIÓDICO de Madrid. / José Luis Roca
[–>[–>[–>
En el libro resalta que el verbo ensayar siempre se conjuga en primera personal del plural. Que “o ensayamos o nos ensayan”.
[–>[–>[–>
Es así, aunque ahora el marketing lo trate de modificar porque hay muchos equipos que ya lucen el nombre de los jugadores en la camiseta. Afortunadamente otros se siguen resistiendo. El rugby es el único deporte en el que se pasa la pelota hacia atrás, pese a correr hacia delante. Eso te da idea de lo importante que es el apoyo del equipo, ningún otro deporte lo necesita tanto. Yo corro y me sacrifico fijando al rival para pasar la pelota a otro compañero que queda libre. Y el último es el que ensaya gracias al trabajo de todo el equipo.
[–>[–>[–>
También refleja en el libro cómo el rugby ha sido una herramienta sociopolítica que ha superado los límites de la competición deportiva.
[–>[–>[–>
Como deporte británico, el rugby se utilizó para colonizar culturalmente los países de la Commonwealth, algo parecido a lo que sucedió con el fútbol. Desde el punto de vista geopolítico y social, ha sido una herramienta poderosa a muchos niveles. El Cinco Naciones, por ejemplo, era un torneo en el que se han resuelto muchas cuitas: aún hoy los escoceses y los galeses cuando se enfrentan a Inglaterra no están jugando al rugby, están ajustando cuentas históricas. Siempre se ha dicho que «los partidos de rugby son batallas civilizadas que en ocasiones han evitado guerras». Mandela, sin ir más lejos, utilizó el rugby para evitar una guerra civil en Sudáfrica.
[–>[–>[–>
Como deporte británico, el rugby se utilizó para colonizar culturalmente los países de la Commonwealth, como también sucedió con el fútbol
[–>[–>[–>
No es un libro solo para los amantes del rugby, en definitiva.
[–>[–>[–>
Es el cuarto libro de rugby que escribo y en todos he intentado que lo pudiera leer todo el mundo. Este último va un punto más allá en ese afán porque los nueve ensayos y el ‘drop’ elegidos son elementos contextuales. Si sabes de rugby seguro que lo saboreas más, pero al final lo que cuento es la historia que hay alrededor de la jugada, del partido o del torneo en el que se produce. Con mis libros también intento reivindicar un periodismo deportivo que está muy mal visto en España, y con razón desgraciadamente, y la literatura deportiva. Especialmente la vinculada a deportes minoritarios. Hay libros de temática deportiva que son joyas. De fútbol te invitaría a leer ‘¡No te vayas, campeón!’ de Roberto Fontanarrosa o ‘Hijos del fútbol’ de Galder Reguera. En baloncesto, ‘Viaje al centro de la NBA’ de mi querido Gonzalo Vázquez, que además acaba de publicar ‘Retrato de un outsider’. Personalmente me identifico mucho con esa figura de periodista ‘outsider’ de Gonzalo, alguien que se encuentra más cómodo trabajando en los márgenes, alejado de los focos. Estoy convencido que un buen libro te enseña mucho más que cien tertulias. De ciclismo hay que leer ‘Plomo en los bolsillos’, de Ander Izagirre. De boxeo apuntaría clásicos como ‘Díganme Ringo’ de Ezequiel Fernández Moores o ‘La dulce ciencia’ de AJ Liebling. En ajedrez, la trilogía de ‘Cuentos, jaques y leyendas’ de Manuel Azuaga. De montañismo, de navegación… Hay tantas cosas maravillosas para leer.
[–>[–>[–>[–>[–>[–>

Fermín de la Calle, autor de ‘Una breve historia del rugby en 9 ensayos (y una gota)’, en la redacción de EL PERIÓDICO de Madrid. / José Luis Roca
[–>[–>[–>
¿Qué ha hecho mal el rugby español durante décadas para no merecer un hueco en el libro?
[–>[–>[–>
Creo que el rugby no es un deporte que case bien con la idiosincracia española. Nosotros, como latinos, somos individualistas, mientras que el rugby es un deporte más coral. Cuando juegas con un equipo británico te das cuenta de que son obedientes y abnegados. Tú le dices, “coge la pelota y carga”, y cumplen sin rechistar. El español siempre intenta poner su firma, aportar algo. Nosotros, como los argentinos, tenemos más alma futbolera. Improvisamos. Para ellos, el rugby es un deporte de contacto y para nosotros lo es de evasión. Sin embargo, esa capacidad de improvisar y tomar decisiones nos hace más desequilibrantes en rugby 7.
[–>[–>[–>
El rugby no casa bien con la mentalidad española. Nosotros, como latinos, somos muy individualistas, mientras que el rugby es un deporte muy coral
[–>[–>[–>
¿Y para usted qué es el rugby?
[–>[–>[–>
Fue un salvavidas al que me aferre en un momento complicado de mi vida y sigue siendo una escuela de vida. Es un deporte al que califican como violento cuando en realidad es agresivo, que es diferente. Para mi el rugby comparte con el ajedrez su pasión por la estrategia y con el boxeo su nobleza. Por eso me atrae tanto.
[–>[–>[–>
Suscríbete para seguir leyendo
Puedes consultar la fuente de este artículo aquí