Los pediatras que atendieron al bebé maltratado en Barcelona atribuyeron los hematomas genitales a una sonda de orina
Los pediatras y enfermeras del Hospital Sant Joan de Déu, el CAP Roger de Flor de Barcelona y del Hospital de Sant Pau que atendieron al bebé maltratado presuntamente por sus padres—el cual sigue ingresado en una uci en Vall d’Hebron— atribuyeron los hematomas que el pequeño presentaba en la zona genital a una sonda de orina que se le puso el día 1 de marzo en el Hospital del Mar, según fuentes de EL PERIÓDICO cercanas a la investigación. Estos médicos no dieron la voz de alarma, pese a que el protocolo de actuación ante un posible caso de violencia infantil marca que los hematomas en orejas, cuello, mejillas, nalgas o genitales son motivo de máxima alerta. Por contra, los forenses y los peritos del caso descartan que los hematomas fueran compatibles con la colocación de una bolsa de orina y, tras un exhaustivo examen, determinaron que el bebé presentaba heridas antiguas.
[–>[–>[–>Este bebé llegó al Hospital de Vall d’Hebron —centro de referencia en abuso infantil— el 16 de marzo, derivado del Hospital de Sant Pau, que dio la voz de alarma ese día porque el niño había llegado con una fractura de fémur. Precisamente en Vall d’Hebron había nacido el pequeño el pasado 3 de febrero y también en este centro trabaja su madre como enfermera, más concretamente en el Servicio de Traumatología. Se trataba de un bebé deseado por ambos progenitores, gestado por fecundación in vitro. Los padres del niño permanecieron dos días en Vall d’Hebron antes de ser detenidos por los Mossos d’Esquadra —el día 18— y de que el juez decretara su ingreso en prisión por presuntos abusos físicos y sexuales —el 20 de marzo—.
[–> [–>[–>Con pocas semanas de vida, el bebé presentó una serie de cuadros clínicos, algunos de los cuales, de entrada, suelen ser habituales en recién nacidos. Pero otros, como los hematomas, no lo son tanto. Entre el 1 de marzo y el 16 de marzo, día en que se dio la voz de alarma, este niño visitó tres hospitales y un centro de salud. Fue visitado por diferentes pediatras y enfermeras, que no vieron signos de un posible maltrato físico y sexual. La Conselleria de Salut, que está investigando los hechos, considera que el protocolo de violencia infantil se ha cumplido, al activarse cuando el niño apareció con una pierna fracturada en Sant Pau. EL PERIÓDICO ha tenido acceso al recorrido asistencial que hizo este bebé durante las dos semanas previas a la activación del protocolo de maltrato.
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Cinco visitas médicas en 15 días
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La primera vez que el pequeño, nacido el 3 de febrero de 2026, se visitó fuera de Vall d’Hebron fue el 1 de marzo. No tenía ni un mes de vida. Los padres lo llevaron al Hospital del Mar por un episodio de tos y vómitos. El médico que lo trató le tocó el abdomen y se aseguró de que no había obstrucción intestinal. Al pensar que el origen del malestar podía ser de origen bacteriano, le colocó al recién nacido una bolsa para recoger la orina y hacer un estudio a posteriori. Esa bolsa se le sujetó a la pierna izquierda con esparadrapo.
[–>[–>[–>La segunda visita fue el 7 de marzo. Los padres acudieron al Hospital Sant Joan de Déu porque el niño presentaba una febrícula de 37ºC. Lloraba mucho. El bebé tenía hematomas en la zona genital, según diversas fuentes de este diario, y los padres adujeron que se debía a la bolsa de orina que le habían colocado seis días antes en el Hospital del Mar. Los pediatras de Sant Joan de Déu consultaron la historia clínica del niño y comprobaron que, efectivamente, se le había colocado esta bolsa para un estudio. Los hematomas les parecieron compatibles con la colocación de la misma. Lograron bajarle la fiebre y el niño volvió a casa.
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La tercera visita se produjo solo tres días después, el 10 de marzo. Los padres fueron al CAP Roger de Flor de Barcelona porque el niño lloraba mucho. Los pediatras y enfermeras que lo trataron le hicieron una exploración y, de nuevo, preguntaron por las marcas y los hematomas. Como en Sant Joan de Déu, revisaron el historial y vieron que se le había colocado una bolsa de orina. Los facultativos establecieron que al niño había que hacerle pruebas de coagulación de la sangre y el pequeño fue derivado, ese mismo día, al Hospital de Sant Pau para que se las hicieran allí.
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[–>Así, también el 10 de marzo, el niño es visitado por primera vez en Sant Pau. Allí los doctores, al igual que los de los otros centros, destacaron los hematomas y le hicieron un estudio hematológico. El niño volvió a casa.
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Seis días después, el 16 de marzo, los padres visitan las Urgencias del Hospital de Sant Pau porque el niño tenía inmóvil la pierna derecha. Sufría una fractura de fémur. Los médicos empiezan a sospechar y, automáticamente, separan a los padres del niño: los mantienen en dos boxes diferentes. Comunican a los progenitores que el niño será derivado a Vall d’Hebron y aducen que este hospital tiene un edificio materno-infantil. No se lo dicen a los padres en ese momento, pero la realidad es que los derivan allí porque los médicos ya sospechan que están ante un posible caso de maltrato físico y Vall d’Hebron es el centro de referencia especializado en esta problemática.
[–>[–>[–>La familia es trasladada a Vall d’Hebron en ambulancias separadas: los padres en una y el niño, en otro. Vall d’Hebron ingresa al niño en la uci mientras que los padres permanecen en el hospital sin salir. El 18 de marzo, los Mossos proceden a su detención en el mismo centro sanitario y el 20 el juez acuerda la prisión para ambos por un presunto delito de maltrato continuado, agresión sexual con penetración —heridas en el ano— y lesiones y les retira la custodia del niño. El hombre está en la cárcel de Brians, en Sant Esteve de Sesrovires, y la mujer, en la de Wad Ras de Barcelona.
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La versión de los médicos de los diferentes hospitales que trataron al niño no coincide con la de los médicos forenses, quienes determinaron que el menor tenía lesiones «evolutivas», es decir, que fueron provocadas a lo largo del tiempo y no solamente el día del arresto. De ahí que se considere que hay indicios de que los malos tratos fueron continuados. También descartaron los hematomas genitales fueran consecuencia de la colocación de la bolsa de orina y que el bebé padeciera algún tipo de enfermedad que pudiera provocarle las fracturas y las lesiones.
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Lo que sorprende a las fuentes de esta investigación es que los padres no llevaran al hijo al Hospital Vall d’Hebron, donde la madre trabajaba y donde el niño nació, sino que, antes de ser finalmente derivado allí—una vez se activó la alarma—, hubieran acudido a otros centros sanitarios. Ninguno de ellos sospechó de malos tratos hasta que el niño presentó una fractura de fémur.
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