los platos preparados disparan sus ventas y el gasto familiar aumenta
EL olas de calor No solo cambian nuestras rutinas diarias. También transforman lo que compramos, lo que comemos y cuánto gastamos. Con el termómetros dibujadosmuchos consumidores buscan alternativas rápidas, frescas y cómodas para evitar perder tiempo en la cocina. El resultado es un aumento significativo en las ventas de platos preparados y productos refrigerados durante los meses de verano.
Comidas más preparadas y menos tiempo en la cocina
Expertos del sector alimentario señalan que el consumo de Las comidas preparadas aumentan hasta un 20%. durante los meses de junio, julio y agosto. La tendencia se intensifica durante los eventos de calor extremo, cuando cocinar se convierte en una tarea poco apetecible para muchos.
Entre los productos estrella, el gazpacho refrigerados, cuyas ventas puede aumentar en más del 50% los días más calurosos. También cobran importancia las ensaladas, ensaladas listas para consumir y otros platos fríos que permiten terminar una comida sin tener que encender los fogones.
«Algunas lentes, ahora no» comentan algunos consumidores, que reconocen optar por recetas más ligeras y frescas cuando llega el calor.
Una cesta más cara
El verano también tiene impacto directo en el bolsillo. Además de los alimentos preparados, la gente compra cada vez más helados, refrescos, agua embotellada, cerveza y helados, productos que cada vez ocupan más espacio en el carrito de la compra en esta época del año.
Según estimaciones de la industria, los gastos mensuales de una familia pueden aumentar alrededor del 10% durante el verano. Para un hogar de tres o cuatro personas, este aumento puede suponer un coste adicional de hasta 60 euros al mes.
Además, muchos consumidores recurren cada vez más a los establecimientos hoteleros para lucha contra las altas temperaturas.
Más consumo en bares y terrazas
Las terrazas se convierten en uno de los principales refugios contra el calor. Los bares adaptan sus cartas y aumentan la oferta de raciones frías, ensaladas, gazpachos y bebidas refrescantes para cubrir una demanda que aumenta con el aumento de las temperaturas.
Los clientes reconocen que también gastan más fuera de casa. «En lugar de una varilla, hay dos«, explican algunos, mientras que otros admiten que intentan refrescarse «sobre todo en el interior».
Aunque los expertos recuerdan la importancia de mantener una dieta equilibrada y evitar el exceso de refrescos azucarados, la realidad es que el calor cambia nuestros hábitos de bebida. Porque en verano no sólo buscamos reducir la sensación térmica: también buscamos ganar en confort, aunque esto acabe suponiendo mayores gastos para las familias.
Síguenos en nuestro canal whatsapp y no te pierdas las últimas novedades y todas las novedades de nuestra perfil de google.
Puedes ver todas las novedades del fin de semana en Jugador.
Puedes consultar la fuente de este artículo aquí