Los puericultores porcicultores
Leí no recuerdo dónde el siguiente titular y caí de coxis, caí de rabadilla, caí de culo, como ustedes prefieran, porque es lo mismo. Dice así: “Alerta en la dehesa andaluza: los puericultores temen que la peste porcina arruine las exportaciones navideñas”. No me hizo quedar decubitado (perdonen ustedes el palabro) la comezón que atormenta a quienes ejercen la muy noble y sabrosa crianza y cuidado del niño durante los primeros años de la infancia, es decir, a los puericultores. De los puercos procede una buena parte de sus ingresos. Lo que me pasmó es que el redactor hubiera escogido a los puericultores para relacionarlos con la peste porcina, en vez de a las camioneras, oficiales administrativas o torneros fresadores. Consulté y duda despejada: Un cuidador de cerdos se llama porquero, porcicultor o pastor de cerdos. De cualquiera de las tres formas. Un puericultor es lo dicho. Un porcicultor es lo dicho antes también. Muy parecido, pero no lo mismo. Muy parecido, pero no lo mismo son los camiones y las comisiones sindicales. Por más que el Día de los Enamorados se empeñe en unirlos amorosamente en cierto diario. Creo que hay que redactar de nuevo, que afinar. En efecto, leo una información (no importa su contenido para el caso) sobre un “militante del PCE y de Camiones Obreras”. Es errata divertida, un servidor las comete más torpes. Pero entre unas Comisiones Obreras y unas Camiones Obreras el error rasca un poco.
[–>[–>[–>Como rasca (mucho: en este caso hay que informarse más, digo yo) que una larga información sobre “Los Stukas” −nombre real del mítico grupo de las Cuencas Mineras asturianas se vea cinco veces (que las conté) escrito como “Los Stuckas”. Algo así como escribir cinco veces “Los Rollung Stanes” o “Los Beatlas”. Que no y que no. Que hay que ser profesional. Que el lector es el dueño del periódico. Respeto.
[–> [–>[–>Igual que se acercan sin juntarse “prevendas” y “prebendas”. A ver: las “prebendas” significan −entre otras muchas acepciones− un oficio, empleo o ministerio lucrativo y poco trabajoso. Así quiere usarlo lo que escribe cierta periodista. Prebenda, lo mismo que renta, canonjía, beneficio, favor, ventaja, momio, sinecura, canonjía, momio, chollo, bicoca… (qué rico es el español). Pero comete un errorcillo y escribe “prevendas”, las “prevendas”, con esa uve que fue pero ya no es. ¿Saben ustedes qué significa escrito “prevendas”? Pues nada significa hoy, porque no existe. O es con “b” o no es nada.
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Pero vengamos a las Asturias que hoy me veo yo demasiado gramático de Corte. En la sección de Deportes de un periódico de aquí leo, y contextualizo. Contexto: se enfrentan dos equipos de fútbol de las numerosas y tan meritorias divisiones regionales astures. Leo: “El Europa sorprende al Roces en su campo”. Imagino: los jugadores del Europa hállanse camuflados tras el matu (trad. “entre la floresta”); cuando saltan inadvertidos los chavalotes del Roces en cancha propia, zasca que te crio a cargo de los ya prevenidos jugadores del Europa. El ruido de la aspiradora me espabila de la ensoñación.
[–>[–>[–>Lo que ha salido mucho en los medios es la información de que la también asturiana Mieres “prohíbe a los trabajadores municipales usar el móvil, escuchar música, cantar y tararear”. Como se comenta por sí sola pues que se comente por sí sola. El que no se comenta por sí solo es el siguiente titular: “Un británico rompe de un puñetazo la mandíbula a un vigilante tras defender a una joven al colarse en su habitación de un hotel de Calvià”. Lo leo diez veces y no sé quién defendía a la muchacha. Tampoco sé quién anda colándose por las habitaciones en los alojamientos calvienses o calvieros. Ignoro qué defensa hizo el que hiciera para defender a la joven antes de arrearle el merecido mamporro. Lo ignoro todo cuando debía entenderlo todo. Es lo que hay: se entiende más o menos; pero redacte usted bien, caramba.
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