los robos y los fraudes cuestan a los comercios casi 600 millones de euros en esta época
Las empresas españolas pierden 591 millones de euros durante Semana Santa por la llamada pérdida desconocida (hurtos, errores administrativos y fraude de proveedores), una época en la que se concentra el 21% de los hurtos que sufren los minoristas, donde el 51% de los hurtos externos son cometidos por múltiples reincidentes que cometen tres o más hurtos al año y casi la mitad de ellos (48%) tienen menos de 30 años. Además, los expertos advierten de que cada vez muestran una mayor agresividad. Así, el 74% de los encuestados declara que se ha disparado la agresión verbal o física de los infractores hacia el personal de las tiendas.
Además, el 35% de los robos son cometidos por bandas organizadas que operan con ánimo de lucro y suponen un gran problema para la seguridad de los establecimientos, que «detectan oportunidades para hacer negocios y roban diferentes productos de alto valor para luego revenderlos en mercados paralelos».
En total, lo que se conoce como «pérdida desconocida» representa el 1,1% de la facturación total de las empresas distribuidoras en España, y los productos más sustraídos en Semana Santa no difieren mucho de los que habitualmente se sustraen a lo largo del año. Así, el importe medio sustraído por cada hecho delictivo es de 195,58 euros, aunque el 83% de los hurtos no supera los 150 euros.
Según datos del ‘Barómetro del Hurto en la Distribución Comercial’ de Checkpoint Systems, los artículos más buscados por los ladrones por categorías son los aceites, que han crecido vertiginosamente en los últimos años, seguidos de la categoría de alimentos y bebidas, donde destacan las conservas, ahumados, embutidos y quesos, mientras que en quinta posición se encuentran los vinos y licores. En concreto, el robo de aceites ha crecido vertiginosamente en los últimos años, como consecuencia de la subida de precios y, este año, se ha consolidado como el producto más robado, pero por tanto domina la categoría de alimentación y bebidas, en la que también se incluyen las conservas/ahumados, los embutidos y los quesos. La quinta posición la ocupan los vinos y licores.
En el rubro moda destaca que el calzado es el género más vulnerable al robo junto con la ropa interior y la lencería. En materia de cuidado personal y belleza, las colonias y fragancias destacan como el “producto estrella” de los ladrones. En tecnología, los auriculares son el producto electrónico más robado, seguidos de los smartphones; mientras que los robos en el sector del bricolaje y del hogar están protagonizados por las bombillas.
Este aumento de los robos se ha producido a pesar de que el 96% de los establecimientos reconoce tener cámaras de vigilancia y alarmas en sus tiendas, o disponer de antenas antirrobo, mientras que el 83% está protegido por vigilantes de seguridad física en la tienda. Además, el 74% de las tiendas cuenta con arañas (alarmas rígidas), collares y cajas de policarbonato para asegurar individualmente los productos; y casi la mitad (48%) aprovecha la tecnología RFID con función antirrobo.
Para Carlos Cruz, director comercial de Checkpoint Systems en España, «el hurto en el comercio minorista ha dejado de ser un acto puntual cometido por individuos oportunistas y se ha convertido en una práctica sistemática, llevada a cabo por delincuentes habituales y redes muy organizadas. Esta creciente profesionalización del hurto supone una amenaza directa a la sostenibilidad del sector. En este contexto, las medidas reactivas ya no son suficientes. Es imprescindible avanzar hacia un modelo de prevención inteligente, basado en el uso de tecnología avanzada, el desarrollo de estrategias coordinadas y la estrecha colaboración entre todos los agentes». A través de este enfoque integral será posible enfrentar eficazmente una tipología criminal cada vez más sofisticada.»
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