Los temblores en Venezuela de Trump
Estará esperando a que le allanen el terreno. Luego programará un resort. Venezuela solo representa para Donald Trump un campo de petróleo. Y de eso se aprovecha. Después de los dos o tres grandes temblores en el norte de Venezuela el presidente de los Estados Unidos no se ha asomado al Caribe. Debe estar ocupado en celebrar el 250.º aniversario de la fundación de su país. Han llegado equipos de rescate, fuerzas de recuperación de diversos estados, brigadas de auxilio de casi todo el mundo, bomberos y especialistas en catástrofes de medio Planeta. Pero no se ven fuerzas de Norteamérica, donde los huracanes hacen estragos cada año y existen equipos dedicados a paliar los desastres que ellos producen.
[–>[–>[–>La cercanía no importa. Ni para ser los primeros en llegar a prestar ayuda a los damnificados. Han pasado varios días, se ven escenas de pánico entre la población, se producen réplicas fuertes pero no equipos estadounidenses en los trabajos de desescombro para buscar supervivientes.
[–> [–>[–>Los marines norteamericanos llegan a cualquier parte del mundo en pocas horas, a territorios remotos africanos, a desiertos de países árabes, a intrincadas selvas asiáticas si es necesario pero parece que siempre van a destruir, no a restaurar. Los bomberos de distintos cuarteles y la Unidad Militar de Emergencias españoles han cruzado el Atlántico para las primeras y urgentes ayudas y en misión de preservación de la seguridad en las zonas con edificios derruidos cuyo peligro va más allá de los temblores del terreno que puedan producir nuevos derrumbes, más muertes y aumentar el desastre natural en un país en situación de precariedad debido a la persistente situación política de autoritarismo. Los marines han llegado al palacio presidencial, han secuestrado a la mayor autoridad del país, se lo han llevado a Estados Unidos ante el asombro de la Humanidad pero no aparecen en la zona devastada. Está claro que a Donald Trump solo le interesa el petróleo del presunto mayor yacimiento de la Tierra. Donald Trump que ha ganado en el año y medio que lleva en su segundo mandato una burrada –perdonen la antigüedad de la medida– de millones en criptomonedas. 1.400 según fuentes fiables. ¿Será que los fabricantes de armamento no se dedican a material de salvamento, solamente a instrumentos de destrucción?
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En Venezuela no tienen que destruir, como en el precedente de Palestina –donde se sigue matando gente, persiguiendo a precarios residentes…– sino esperar a que quede todo arrasado para levantar sus ciudades de vacaciones. Si en eso queda la cosa. Porque a lo mejor quiere reproducir el lupanar que las mafias habían levantado en la Cuba de Batista, fuera de territorio metropolitano pero cercano a las posesiones estadounidenses. Las decisiones del rubio emperador son también inescrutables.
[–>[–>[–>Mientras tanto, las noticias que llegan de Caracas son poco alentadoras. Van aumentando los fallecidos y los heridos pero no disminuyen, o poco la hacen, los desaparecidos. De momento los informativos españoles se centran en lo desgraciado de la gran catástrofe y no informan de la situación politicoeconómica de un país rico en materias primas pero gobernado por un autoritarismo galopante, ignorante, procedente de unas sublevaciones militares ayudadas por una ideología caudillista. Recordemos que Hugo Chávez inició una serie de golpes militares que comenzaron siendo derrotados pero cuya constancia terminó triunfando con una bandera de caudillismo pseudohistórico.
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La incertidumbre sobre el futuro de Venezuela, uno de los países más ricos de Hispanoamérica, con un gobierno títere de Estados Unidos, a la vez con un presidente caprichoso y multimillonario, que dice y se desdice cada día, metido en varios conflictos bélicos, la incertidumbre, digo, es total. Y los venezolanos, en su riqueza no alcanzada, soportan unas condiciones sanitarias, económicas y políticas insufribles. n
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