Los vecinos de Contrueces se mojan por su fuente: «Protegemos el patrimonio»
«Para pública utilidad se hizo en el año 1824». Han pasado más de dos siglos desde esa fecha, exactamente 202 años, de una inscripción en roca que ha vuelto a ver la luz este domingo, tras lustros a la sombra de la histórica fuente de Contrueces. Esa sombra no era una cualquiera, sino una proporcionada por metros y metros de maleza, en sentido físico, y la sombra de la «dejadez» municipal, en el figurado, que denuncian los vecinos del barrio gijonés. Este hartazgo del «abandono» en el que, según estiman, el Ayuntamiento de Gijón tiene su zona, hizo que un puñado de vecinos se echaran la manta a la cabeza y los bártulos al hombro para comenzar de motu proprio con unos trabajos de adecuación que, a pesar de haber sido breves han sido intensos, dados los resultados a la vista. No obstante, piden «acción» al consistorio, porque consideran que este trabajo le corresponde a la institución y su consigna es alta y clara. «Protegemos nuestro patrimonio, que se está dejando morir en esta ciudad», advierten, y anuncian que su intención es seguir liberando a este icono monumental.
[–>[–>[–>Vista general del estado del enclave, aún con abundante sotobosque y situado en el desvío entre la carretera de Contrueces y la carretera de Ceares.
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Tras una jornada en la que quedaron orgullosos del resultado provisional, Alberto Gutiérrez y su hijo, el pequeño Héctor; Sergio Terente y Pablo Martín, la entente que ayer sudó la camiseta junto a la esposa de Alberto, María Sánchez, se congregaron de nuevo ante la edificación. Allí, en el cruce entre las carreteras de Contrueces y Ceares, ahondar en el devenir de los trabajos y debatieron sobre su postura respecto al estado actual de la fuente y esa «dejadez» municipal que lamentan.
[–> [–>[–>[–>[–>[–>Pablo Martín fue ese vecino coraje que abrió la veda, nunca mejor dicho tras mucho tiempo rumiándolo. «Vine hace quince días, con tijeras y poco más; la maleza llegaba hasta el quitamiedos», explica respecto a una realidad de la que cualquier usuario puede dar fe si acude a las fotografías de los mapas digitales online. ¿Su intención primera? Localizar la situación exacta de la fuente, porque era imposible atisbar ni una sombra. El boca a boca hizo el resto para ampliar el grupo en la jornada de este domingo, donde ya, equipados con EPIs, se utilizaron herramientas como desbrozadoras que han permitido liberar la fuente parcialmente, aun lamentando la pérdida del lavadero anejo que fue derribado hace años debido a «una confusión» con otra instalación de Granda.
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El grupo consiguió desatascar los regueros, de los que ahora el agua fluye limpia, al retirar una cantidad de sedimentos «que llegaban casi a la mitad» de la fuente. Pese a estos avances domésticos, advierten de que la construcción –cuya última rehabilitación la desarrolló el gobierno municipal hace 25 años, pero que luego quedó sin mantenimiento– se encuentra «muy deteriorada», mientras señalan el tejadillo.
[–>[–>[–>El grupo, emocionado con la labor grupal, tira de nostalgia y mencionan a Gloria Isabel, una anciana que al enterarse de lo que estaban haciendo se emocionó y recordó su infancia «jugando en la fuente mientras su madre iba a por agua».
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Sabedores de que en los terrenos colindantes está previsto que se construya vivienda próximamente, consideran que es una ocasión ideal para recuperar y hacer amigable todo el entorno, convertir la fuente en un punto de interés cultural y de reunión vecinal. El grupo, transmisor de las necesidades de los habitantes de la zona, también propone la creación de una senda adyacente a la carretera, y que «mucha gente» transita por el estrecho arcén de una zona que es peligrosa por el constante y denso tráfico de vehículos. «El Ayuntamiento tiene que tomar cartas en el asunto», levantan la voz, una vez más, esperando ser oídos.
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