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Lucid despide al 18% de su plantilla y acelera su reestructuración industrial

Lucid despide al 18% de su plantilla y acelera su reestructuración industrial
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  • Publishedjunio 23, 2026



Lucid recorta el 18% de su plantilla y un turno en Arizona: la calidad de sus componentes eléctricos no es suficiente para generar ventas.

El fabricante con sede en California anunció el lunes 22 de junio un nuevo recorte de personal que afectará a los trabajadores a tiempo completo, contratistas y por horas en Estados Unidos. La medida, que supone la eliminación de un turno completo en la planta de Casa Grande (Ariz.), supone la eliminación del cargo de director de operaciones (COO) y la salida inmediata de Marc Winterhoff, ex director general interino. Lucid espera salvar 158 millones de dólares al año con esta reestructuración, aunque asumirá un coste de alrededor de 32 millones en concepto de compensación. Se trata del segundo ajuste de empleo en apenas cuatro meses: en febrero ya había despedido al 12% de sus empleados.

La llegada de Silvio Napoli como director general a partir del 1 de junio ha acelerado un plan de simplificación que pretende alinear la producción y la demanda. El propio fabricante admitió en su comunicado que las decisiones responden a “condiciones de mercado en descenso” y a la necesidad de reducir inventarios. Y es aquí donde la noticia deja de ser una reestructuración más y se convierte en una cruda radiografía del momento que atraviesa la movilidad eléctrica premium.

La verdadera carga: la demanda, no la producción

Lucid ha demostrado que sabe cómo fabricar coches fantásticos. A él aire Es una berlina que compite sin complejos con los mejores del segmento; A él Gravedad Transfiere la misma filosofía a un SUV de tres filas con autonomía y prestaciones excepcionales. Sin embargo, el mercado no responde. Durante el primer trimestre de 2026, la empresa produjo 5.500 vehículos pero él acaba de entregar 3.000 unidades. La diferencia da como resultado el almacenamiento y una fábrica operando por debajo de su capacidad.

La eliminación del desplazamiento de la producción es la consecuencia lógica de este desequilibrio. Ninguna fábrica recorta turnos si los pedidos son limitados. Lucid, que aspiraba a ser un serio competidor de Tesla, se enfrenta a una realidad más prosaica: el nicho de los eléctricos de lujo es pequeño, muy disputado y extremadamente sensible a los altibajos de la economía.

La eliminación del puesto de COO y la partida de Winterhoff apuntan en la misma dirección. Napoli concentra el poder en realizar un tratamiento adelgazante que permita a la marca llegar con vida al lanzamiento de su próximo modelo, el Cosmos.

Lucid domina la tecnología y el diseño, pero no ha logrado convencer al mercado de recompensarlo con el volumen necesario para ser rentable.

El Cosmos, el recurso que puede cambiarlo todo

El crossover eléctrico Cosmos será el primer producto de Lucid con precio inicial menos de $50,000. Un escalón decididamente inferior al de Air y Gravity, que oscilan entre 70.000 y más de 100.000. Abrir la marca a un público más amplio es, por el momento, la única manera de aumentar la demanda y absorber la capacidad de producción ociosa de Arizona.

Los bocetos presentados en la oficina de patentes muestran un vehículo de líneas modernas que mantiene el ADN estético de la empresa. Si la ejecución técnica es correcta y se controlan los costes de producción, el Cosmos podría robarle ventas a modelos como el Tesla Model Y o el Hyundai Ioniq 5, dos líderes indiscutibles del segmento. Pero el margen de error es mínimo. Un retraso, sobrecostos o una tibia recepción del mercado pondrían a Lucid en una situación aún más delicada.

Por eso los despidos actuales no se consideran simplemente un recorte. Son una apuesta: agilizar al máximo la estructura para invertir cada dólar disponible en el lanzamiento de Cosmos.

Análisis de impacto

El caso de Lucid no es aislado. Durante los últimos 18 meses, fabricantes exclusivamente eléctricos como Rivian, Fisker o Polestar han tenido que solicitar ERE, detener inversiones o solicitar financiación de emergencia. El denominador común es la misma desalineación: la curva de adopción de vehículos eléctricos es más lenta de lo que la compañía planea seguir entre 2020 y 2023, especialmente en el segmento premium, donde la decisión de compra se enfría a medida que aumentan las tasas de interés y se reduce la incertidumbre económica.

El precedente más incómodo para Lucid lo sentó Fisker, que quebró a principios de 2025 porque su SUV Ocean no recibió los pedidos esperados. Con una diferencia fundamental: los productos Lucid se resuelven mejor, pero el problema de fondo –la incapacidad de escalar las ventas al ritmo que requiere una fábrica dimensionada para el éxito que no llega– es el mismo. La comparación con Tesla, que también sufrió un “infierno de producción” con el Modelo 3, no es un consuelo automático: Elon Musk tenía un ecosistema de inversores, una red de supercargadores y un liderazgo de marca que Lucid no tiene.

La reestructuración que ahora lleva a cabo Silvio Napoli parece dolorosa pero inevitable. Concentrar recursos en el Cosmos es una decisión sensata si se respeta el calendario y el crossover convence a los compradores. Si fracasa, el recorte del 18% no será la última noticia sobre los despidos de la empresa americana. La ventana de oportunidad se estrecha y el próximo hito –la llegada del Cosmos al mercado, prevista para finales de 2026 o principios de 2027– será la hora de la verdad para la marca californiana.



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