Lula da Silva activa la ley de reciprocidad contra los aranceles de EEUU y culpa a los Bolsonaro: «Son falsos patriotas»
El Gobierno de Brasil anunció este jueves que comenzará «inmediatamente» los procedimientos para aplicar la ley de reciprocidad en respuesta a los aranceles del 25% decretado por Estados Unidos a determinados productos brasileños y culpó a la familia del expresidente Jair Bolsonaro, informa la agencia Efe.
«El 15 de julio de 2026 pasará a la historia de las relaciones entre Brasil y Estados Unidos como un hito lamentable», afirmó la Presidencia brasileña en una nota, compartida por el presidente Luiz Inácio Lula da Silva en sus redes sociales.
La Administración Lula rechazó la decisión de la Administración Trump de «imponer aranceles del 25% a los productos brasileños, con base en la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974».
«No hay justificación para adoptar medidas unilaterales contra nuestro país. Según las propias estadísticas del Gobierno estadounidense, Estados Unidos acumuló en los últimos 15 años un superávit de 424,5 mil millones de dólares en el comercio con Brasil», señala el comunicado.
Brasil informó entonces que «iniciará inmediatamente los procedimientos para activar los mecanismos previstos en la Ley de Reciprocidad» y que «volverá a plantear el asunto en el marco del mecanismo de solución de diferencias de la Organización Mundial del Comercio (OMC)».
La Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) inició una investigación hace un año y concluyó que varias prácticas del Gobierno brasileño son «irrazonables» y restringen el comercio estadounidense.
Entre esas políticas citó el sistema de pago electrónico automático (PIX), la aplicación de normas para combatir la corrupción, leyes para proteger la producción intelectual, el acceso al mercado del etanol y la deforestación ilegal.
«Brasil no reconoce la legitimidad de investigaciones que no están cubiertas por las normas comerciales multilaterales», afirmó.
Además, el texto recordó que, en 2025, el 76% de las importaciones procedentes de Estados Unidos ingresaron al país sin pagar aranceles de importación, y que el impuesto promedio realmente aplicado a los productos americanos fue de sólo el 3,1%.
El Gobierno de Lula también subrayó que nunca se ha levantado de la mesa de negociaciones durante el último año, periodo en el que asegura que presentó «pruebas que refutan todas las acusaciones de supuestas prácticas comerciales desleales».
El Ejecutivo brasileño también salió en defensa de su sistema de pago PIX y de la regulación de las redes sociales, y garantizó que no renunciará a «proteger a las familias y a los niños contra la avaricia de un puñado de ‘tecnooligarcas’«.
El Gobierno de Lula apunta a los Bolsonaros
Asimismo, el comunicado acusó las maniobras de la familia Bolsonaro de ser ‘precios altos’, cuando faltan menos de tres meses para las elecciones presidenciales, que se perfilan como una pelea entre Lula y el hijo mayor del líder de extrema derecha, el senador Flávio Bolsonaro.
«Es lamentable constatar que el lamentable resultado de las investigaciones basadas en la Sección 301 es parte de una historia construida con la colaboración activa de la familia Bolsonaro», señala la nota del Gobierno.
Y concluyó: “Son falsos patriotas que planearon y defendieron públicamente acciones contra nuestro país, motivados por objetivos electorales”. Bolsonaro cumple actualmente una condena de veintisiete años de prisión en su país por un intento de golpe de Estado contra Lula.
Eduardo Bolsonaro, otro de los hijos del exmadatario ultraderechista, también fue condenado el mes pasado por el Tribunal Supremo de Brasil a cuatro años de prisión en régimen semiabierto inicial por promover sanciones contra Brasil desde EE.UU. para torpedear el juicio contra su padre por complot golpista.
Finalmente, Flávio Bolsonaro envió una carta a la Administración Trump en la que solicitaba el aplazamiento de los aranceles hasta después de las elecciones por temor a que la medida favoreciera a Lula.
«No se puede amar a Brasil sólo cuando se ganan las elecciones. Proteger nuestra soberanía es una obligación que está por encima de todos los partidos y de todas las tendencias. El Gobierno brasileño no cejará en su deber de preservarla», respondió el Ejecutivo de Lula.
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