Malestar en Salas por la planta de tratamiento de residuos de construcción de Villar: «Esto es un infierno»
Los vecinos de Villar, localidad ubicada en la parroquia de San Esteban de las Dorigas (Salas), siguen en pie de guerra a causa de la planta de tratamiento de residuos de construcción que se encuentra frente a las viviendas. Según los residentes de la zona, estas instalaciones, que en 2024 vieron aumentada su superficie con una nueva planta de amasado de hormigón, se encuentran a menos de cien metros de sus viviendas, algo que, advierten, «no cumple la normativa». A ello, añaden la contaminación acústica causada por las labores que allí se llevan a cabo -y que se amplifican al estar ubicada la planta en un valle-, además de las molestias que estaría provocando el polvo en suspensión fruto de la manipulación de los restos que se tratan en la planta.
[–>[–>[–>«Tenemos probado que la planta de reciclaje está a menos de 100 metros de mi casa, concretamente a 96. Hemos intentado hablar, hemos puesto denuncias. pero no nos hacen caso, sólo nos marean. Esto es un infierno«, afirma Ion Draghici, propietario de la vivienda más cercana a los terrenos de la empresa.
[–> [–>[–>El caso de Draghici es, además, particular. Residente en Madrid, adquirió la vivienda en noviembre de 2022, tras recibir recomendaciones médicas de abandonar la capital por un entorno más tranquilo. Así, decidió buscar una vivienda en Asturias y la halló en Salas. Durante estos años, Draghici explicó que fue poco a poco remodelando el inmueble para convertirlo en un proyecto de turismo rural «que al final se ha acabado torciendo».
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Vista de la planta de reciclaje desde la parcela de una de las viviendas de Villar. / Christian García
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«Delante de mi casa tengo machacadoras, escombros, polvo… No se respeta ninguna medida«, recalcó Draghici, quien detalló que ha interpuesto numerosas quejas y denuncias por las molestias que le ocasiona la planta de residuos. «Hemos denunciado ante la Policía Local, hemos llamado a la Guardia Civil, presentamos quejas en el Ayuntamiento… Pero no nos atienden», lamentó Draghici, que aseguró que «la tranquilidad del pueblo ha quedado prácticamente destrozada».
[–>[–>[–>Además, Draghici también criticó que la empresa no estaría respetando los horarios de trabajo. «Cualquier día puedes despertarte de golpe porque a las siete de la mañana ya están trabajando. Es insoportable», lamentó el vecino de Villar. «Esto es un valle. Todo el ruido se amplifica, incluso si los trabajadores gritan, se les oye como si estuviesen al lado», detalló.
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Medidas de reducción de ruidos
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En ese sentido, tanto Draghici como otros vecinos de Villar señalaron que la planta no cuenta con las medidas de reducción de ruidos a las que estarían obligados por la normativa. En concreto, uno de los propietarios de un inmueble afectado por la planta destacó que, desde el primer día, la planta debería contar con un arbolado alrededor de la planta para reducir la contaminación acústica de las labores, así como de pantallas antirruido para garantizar la menor molestia para los vecinos más cercanos. Tal y como señalaron, en varias ocasiones realizaron mediciones, llegando a superar los 65 decibelios, aunque matizaron que estas pruebas deben ser realizadas por peritos, pero que «tienen un coste muy elevado que no todos pueden asumir».
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[–>Otro apartado que incrementa el malestar entre los vecinos es que, según afirman, la planta inició su construcción antes de recibir los permisos pertinentes. «Dos años antes de recibirlo ya habían empezado las obras», ratificó uno de los afectados. En concreto, los vecinos hacen referencia al plan de construcción de la planta de tratamiento de residuos, que fue presentado en 2017 y aprobado en 2021. «La licencia la recibieron mucho más tarde«, afirmó el vecino, que añadió que el posterior proyecto de ampliación «siguió el mismo proceso». «En esas fechas presentamos alegaciones porque la planta ya estaba construida», añadió.
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«Pegarse contra un muro»
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En ese mismo año 2021, uno de los vecinos de Villar interpuso una demanda que fue «tumbada». «Cuando vas por lo contencioso-administrativo tienes las de perder por mucha razón que tengas. Es un muro legal en el que te gastas un montón de dinero y no vale la pena», lamentó este vecino, que añadió que «no dejaremos de reclamar. Lo seguiremos haciendo donde toque aunque es como pegarse contra un muro».
[–>[–>[–>Preguntados por esta cuestión, desde el Ayuntamiento de Salas indican que la planta cuenta con todas las licencias, tanto las municipales como las del Principado, además de garantizar que todo lo referente a la misma «está en orden».
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En cuanto a la empresa responsable de la planta, este medio de comunicación trató de ponerse en contacto con los responsables para obtener su versión de los hechos sin lograr obtener respuesta.
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