Manuel “Loli” Fidalgo comparte sus trucos para crear estos señuelos para peces
El trabajo minucioso y detallista con el que se realiza el montaje de moscas artificiales fue mostrado este miércoles en directo y con explicaciones por el pescador cangués Manuel Fidalgo, conocido como «Loli», en la sala de exposiciones de la Casa de Cultura de Cangas del Narcea, donde hasta finales de este mes se puede disfrutar de la muestra sobre la pesca creada por la asociación cultural «Tous pa tous. Sociedad canguesa de amantes del país».
[–>[–>[–>Manuel «Loli» Fidalgo durante el atado de moscas. / D. Álvarez
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«Loli» Fidalgo, integrante de la asociación de pescadores «Fuentes del Narcea», comenzó a pescar siendo un niño. Nació en el casco histórico de la villa canguesa, en el barrio de Ambasaguas, donde el río Luiña desemboca en el Narcea. En la orilla de estos ríos, acompañando a su madre mientras ella limpiaba las tripas de cerdo para una carnicería, aprendió a pescar de una manera rudimentaria, enganchándose así a esta actividad. Los peces que lograba sacar del río se destinaban a comer en casa, algo que recuerda que en aquellos tiempos era esencial para la economía familiar.
[–> [–>[–>Aprendizaje autodidacta
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Su interés por la pesca fue en aumento y pronto empezó a crearse sus propias cañas de pescar y luego las moscas artificiales. Fue un aprendizaje autodidacta, ya que a finales de los sesenta señala que «no había montadores en Cangas» y que solo había una tienda donde comprar las moscas, pero resultaban caras. Así que, un día cuando tenía unos 17 años cayó enfermo y aprovechó ese descanso obligado para estudiar con detenimiento una mosca que tenía en casa. «Deshice una mosca para saber cómo se hace, me fastidiaba estropearla porque eran caras, pero la desmonté y la volví a montar», explica.
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Manuel «Loli» Fidalgo remata un elevado. / D. Álvarez
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Empezó a interesarse por este arte de imitar insectos acuáticos o terrestres sobre anzuelos utilizando plumas, pelos, materiales sintéticos e hilos, y no perdía la oportunidad de obtener información de cada persona que conocía y sabía del tema. En la cantera de mármol de Degaña conoció al encargado, un leonés que dominaba la técnica y que fue quien le indicó cuáles eran los mejores hilos y dónde comprarlos: torzal de seda y rayón extra de bordar, que él adquiría en una mercería leonesa. La coincidencia hizo que la ciudad de León fuera el destino de Fidalgo para hacer el servicio militar (1971-1972), estancia que aprovechó para proveerse de hilos, que aún conserva, y también de plumas en el rastrillo de los domingos.
[–>[–>[–>Moscas creativas
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Aunque existe una base para la realización de las moscas, la creatividad del pescador no tiene límites y va elaborándolas a su gusto. De hecho, Loli Fidalgo tiene una especialmente dedicada a las uvas de Cangas del Narcea, que recrea utilizando materiales de sus mismas tonalidades.
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Manuel «Loli» Fidalgo muestra la mosca para salmón recién hecha. / D. Álvarez
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El objetivo es intentar imitar los insectos del río, especialmente la efímera, que cambian de color en función de la época del año, algo que los pescadores tienen en cuenta a la hora de crearlas y utilizarlas. Sin embargo, no todo responde a la lógica natural. «Hay moscas que pescan muy bien, que jamás las vi en el río», reconoce. La experiencia le ha llevado a experimentar, incluso a partir de situaciones imprevistas. Recuerda cómo, pescando salmones, un ejemplar atacó un trozo de plástico blanco que había colocado en la línea para orientarse. Aquello le dio una idea: «Hice una mosca blanca, con el cuerpo negro, y me dio un resultado buenísimo».
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[–>«Debe brillar y parece que está viva»
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El montaje de moscas requiere técnica, precisión y paciencia. El proceso consiste en vestir un anzuelo al que se le añaden plumas y pelo, teniendo en cuenta que la mosca debe «brillar y parecer que está viva». Con ese objetivo se le añade una cola, aunque el insecto no la tiene, porque ayuda a lograr el movimiento en el agua: «Eso atrae mucho, parece un bicho con vida». Ese dinamismo resulta clave para atraer a los peces, que reaccionan tanto por alimentación, en el caso de la trucha, como por instinto territorial, en el del salmón.
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Volver a ver en directo la destreza de Loli Fidalgo montando moscas será posible los próximos 15 y 22 de abril, de 10.30 a 12.00 horas, en la exposición de la Casa de Cultura de Cangas del Narcea, donde hay situada una mesa especialmente dispuesta para realizar esta labor.
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