Antena3

Marc Barceló, el niño prodigio del ajedrez

Marc Barceló, el niño prodigio del ajedrez
Avatar
  • Publishedfebrero 6, 2026


Para Marc Barceló el ajedrez nació una tarde de verano. Su padre le enseñó los primeros movimientos y apenas un mes después Marc ya le ganaba partidos. “Di mi primera lección en el club y el entrenador vio que tenía mucho talento”, recuerda. A partir de ese momento, su paso al consejo parecía inevitable.

Hoy, con sólo nueve años, Marc se ha convertido en campeón mundial de ajedrez relámpago, una hazaña que le sitúa entre los talentos más prometedores de la historia. Tiene récords que, a su edad, ni siquiera habían sido alcanzados por leyendas como Magnus Carlsen o Gary Kasparov. Según su entrenador José Sequera, «Marc entiende las cosas muy rápido, se adapta a cada situación y no tiene techo. Es difícil que una persona en sólo dos años alcance el nivel que tiene».

“Me gustan las matemáticas porque son cálculo”

Entre el cálculo y la estrategia

Para él, el ajedrez es más que un juego: es un ejercicio de cálculo y concentración. «Me gustan los mates porque es un cálculo. A veces calculo siete tiros de antemano y tengo que prestar atención a los movimientos del oponente», explica el joven prodigio.

Su rutina diaria incluye hasta cinco horas de entrenamiento, combinando partidos de mañana y torneos de tarde. Pero la escuela no se queda al margen. Marc mantiene buenas notas y se asegura de encontrar tiempo para estudiar ajedrez sin descuidar sus estudios.

Talento natural y disciplina.

El talento de Marc no se limita a su velocidad sobre la tabla. Según su entrenador, es un niño formidable, atento, divertido y juguetón, que sabe concentrarse y canalizar su energía en cada partido.

Según Sequera, «trabajar con Marc es muy enriquecedor. Siempre está atento y aprende rápido. Tiene un nivel que sorprende a todos y no se distrae con videojuegos ni nada».

Mirando hacia el futuro

Marc se ha enfrentado a grandes maestros antes y salió victorioso, sorprendiendo incluso a jugadores con décadas de experiencia. Quiere ser Gran Maestro: «con trabajo y esfuerzo lo consigo. En unos años me veo como un ajedrecista, no el mejor, pero sí bueno», dice con naturalidad.

El joven campeón también destaca la importancia de la gestión emocional: «Para controlar mis nervios, respiro profundamente, me relajo y antes de jugar camino un poco para no estar demasiado pegado al tablero».

Puedes ver todas las novedades de “Noticias 1” en Jugador.

Síguenos en nuestro canal whatsapp y no te pierdas las últimas novedades y todas las novedades de nuestra perfil de google.




Puedes consultar la fuente de este artículo aquí

Compartir esta noticia en: