María Jesús Montero contra el meme, mientras Juanma Moreno se pone a torear
El lunes por la tarde, Juanma Moreno pulsó el botón electoral. Lo hizo tras comunicárselo a Alberto Núñez Feijóo solo una hora antes. Cuatro días atrás, tras concluir el Consejo de Gobierno que se celebró en Huelva el miércoles 18 de marzo, trasladó a sus consejeros y consejeras que se guardaran la tarde del lunes para una reunión de trabajo en San Telmo. También le dijo a la titular de Educación que no esperara para que él presentara la oferta de Formación Profesional y que lo hiciera el mismo lunes por la mañana. Los más sagaces hicieron cábalas. Moreno tenía ya clara en su cabeza la fecha de las elecciones andaluzas, el 17 de mayo, pero solo un puñado de personas conocían de verdad sus intenciones.
[–>[–>[–>La semana ha sido intensa. El Gobierno de Pedro Sánchez ha tenido que precipitar una crisis para que María Jesús Montero vaya de candidata a Andalucía a tratar de salvar al PSOE de caer por debajo de los 30 diputados con los que tocó fondo en 2022. Las encuestas pronostican que es fácil que los socialistas caigan por debajo de ese número, incluso señalan que Vox le disputa la segunda plaza en Almería, pero también en Huelva pueden darle el ‘sorpasso’ como en Málaga y Cádiz. Así lo reflejó la encuesta de Gesop para Prensa Ibérica, que decía también que el PP podía perder su mayoría absoluta.
[–> [–>[–>Montero viene a ponerse a tiempo completo el traje de candidata. En Madrid, los periodistas entonan el réquiem por la marcha de la vicepresidenta del Gobierno y ministra de Hacienda. La política que mejor información daba en los corrillos del Congreso sobre el minuto y resultado de las negociaciones y el estado de ánimo del Ejecutivo. Cuando Montero dejó el Gobierno de Susana Díaz para enrolarse como ministra con Sánchez su perfil político era mucho más desdibujado. Era, sobre todo, reconocida como una buena gestora, al frente de las carteras de Salud y Hacienda. De hecho, no era ni militante socialista, como ocurre con su sucesor, Carlos Cuerpo. En Madrid forjó su carrera más política, en dos legislaturas complicadas, de inestabilidad y precariedad de apoyos parlamentarios´.
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Un traje a medida
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En Andalucía desde hace ya muchos meses se han encargado de hacerle un traje que la ha denostado a la categoría de meme. De Cleopatra de Andalucía a Marisú, un apodo que ella asegura que jamás han usado en su casa. En el PP piden moderación pero hay quien ya lleva meses haciendo muy bien su trabajo. Todo empezó por afearle que tenía un marcado acento andaluz, un uso gramatical incorrecto y ademanes y gestos que no se consideraban elegantes. El desgaste de ser la prolongación política de Pedro Sánchez es importante en Andalucía. Sobre todo por la financiación autonómica y las concesiones al independentismo catalán de un Gobierno que necesita a ERC y Junts. Montero, pese a que presentó una quita de deuda y un modelo de financiación favorables a Andalucía, no ha podido ni sabido combatir el discurso del agravio contra los andaluces y de privilegios a Cataluña. Un discurso que con gran éxito y rédito electoral han armado desde el PP.
[–>[–>[–>A partir de ahí, con un elevado índice de notoriedad y un elevado rechazo también, se ha convertido en una candidata que no es de zonas templadas. Genera aversión entre quienes no son muy cafeteros de Pedro Sánchez. Un diagnóstico que tuvo muy claro Moreno desde el momento en que perdió a Juan Espadas como adversario y supo que iba a tener que enfrentarse a una campaña mucho más polarizada e ideológica, donde quizás pasar por encima de todo sin molestar mucho y reforzando su perfil más humano se le puede quedar corto.
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Mucho sentimiento
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El PP ya tiene su campaña muy bien diseñada. Lejos de Madrid, del ruido nacional, ignorando a Vox pero poniéndole freno allí donde saben que crecen. En octubre en Las Ventas, Morante, el torero de moda y leyenda para los aficionados, se despedía de los ruedos y brindaba el que iba a ser el último toro de su vida al líder de Vox, Santiago Abascal, partido al que el matador de La Puebla del Río había mostrado ya una abierta simpatía. Al PP en Andalucía le sentó como un tiro. Por eso, este sábado la Junta de Andalucía, que ha mandado un guion por puntos y horas para seguir al presidente cada día de la Semana Santa, ha puesto a Moreno a torear. Morante ha vuelto a los ruedos y el PP se quita la espinita de Vox. Ya el 28F recibió el torero su homenaje con la Medalla de Andalucía a la Cultura y el Patrimonio. «Un día de campo espectacular» en una finca de Miura.
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[–>Y mientras Juanma Moreno torea, a María Jesús Montero no la han convencido en el PSOE para que se «humanice», para que se pasee con sus hijas o vaya a tomar café con su madre y sus hermanas mientras la graban las cámaras. «No es su manera de ser y no lo va a aceptar», dicen en su equipo. Ella quiere preservar su vida privada y sus adversarios han hecho que sea carne de meme.
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En la sede de San Vicente, el martes volvió a dar oro a sus rivales para perjudicar su imagen. Ante una retahíla de preguntas de la prensa sobre si pensaba tomar posesión de su escaño en Andalucía o volverse a Madrid si pierde en mayo, lanzó una diatriba donde en tercera persona hablaba de ella misma para poner en valor que “la mujer más poderosa” de España venga a Andalucía a enfrentar unas elecciones. Sonó enfadada. Nadie le reconoce lo que está dejando atrás. Ella no lo pidió pero lo aceptó como ha enfrentado todo lo que le ha pedido Pedro Sánchez, sin escatimar esfuerzos.
[–>[–>[–>Ya tuvo otra experiencia durante la tragedia de Adamuz. Se quedó atrás y cuando los Reyes iban a empezar a hablar a los micrófonos alguien de protocolo le abrió el paso, indicándole que se situara donde le corrrespondía como vicepresidenta, junto a los monarcas. Los videos circularon a toda velocidad presentándola como una política a codazos por la foto. Y así, de meme en meme, Montero llega a asumir su reto más complicado mientras en Madrid lloran su pérdida. Quedan 49 días. El PSOE tiene que darse prisa para decidir qué campaña quiere hacer y necesita que su candidata salga a torear.
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