Mario Vaquerizo confirma lo que muchos están sospechando de Julio Iglesias
Mario Vaquerizo ha confirmado en las últimas horas lo que muchos ya sospechaban sobre su postura respecto Julio Iglesiasy lo ha hecho con un discurso inusual, reflexivo y contundente que ha generado un intenso debate. el marido de Alaska ha hablado abiertamente sobre el acusaciones de agresión sexual que pesan sobre el cantante, alejándose de los extremos y centrándose en un tema que, según él, está pasando demasiado desapercibido: El clima de linchamiento social y acoso colectivo. que se genera en torno a este tipo de casos mediáticos.
Julio Iglesias ha sido señalado


El debate público en torno Julio Iglesias sigue creciendo después de la historia de presunto abuso y agresión sexual denunciado por ex empleados del artista, un testimonio que ha dividido claramente a la opinión pública. Mientras una parte de la sociedad aplaude la valentía de los denunciantes y defiende que estos testimonios deben escucharse sin matices, otra llama a la prudencia y recuerda la importancia de presunción de inocencia. En medio de este escenario polarizado, Mario Vaquerizo quería posicionarse claramente en un artículo publicado en El mundo.
Desde el inicio de su reflexión, Vaquerizo deja claro el tono de su postura, enfatizando que la situación es dramático para todas las partes involucradas. Por un lado, reconoce el dolor de quienes dicen haber sufrido los hechos denunciados, pero también señala el impacto devastador que significa para los imputados estar expuestos a una condena social temprana. “Esta ola de la Santa Inquisición ni siquiera nos permite beneficiarnos de uno de los derechos más universales y necesarios del mundo: la presunción de inocencia”.escribe, trazando una línea clara entre la justicia y el juicio público.
El artista madrileño insiste en que su postura no debe interpretarse como una defensa de Julio Iglesiasalgo que enfatiza explícitamente. “No soy quien para defender, pero tampoco soy quien para apedrear”afirma, recordando que hasta que no haya sentencia firme, cualquier persona debe ser considerada inocente. Para Vaquerizo, el problema no está sólo en el caso concreto, sino en cómo la sociedad reacciona de forma inmediata, visceral y muchas veces agresiva ante este tipo de noticias.
Uno de los aspectos que más ha llamado la atención en sus palabras es la naturalidad con la que separa la figura del artista de la persona. Mario Vaquerizo no oculta su admiración por el legado musical de Julio Iglesias y reconoce que su música siempre ha sido parte de su vida. «Julio Iglesias siempre se ha escuchado en mi casa. Y sus canciones seguirán sonando en mi salón»asegura, una frase que muchos han interpretado como una confirmación de que no está dispuesto a borrar décadas de música por acusaciones aún sin resolver judicialmente.
Sin embargo, el núcleo de su reflexión va más allá del propio Julio Iglesias. Vaquerizo pone el foco en el comportamiento social que se genera en redes y medios, criticando duramente lo que considera un actitud infantil y destructiva. «Dejemos de jugar a ser niños absurdos de secundaria que intimidan a ambos lados del conflicto por igual».escribe, señalando que tanto los denunciantes como los acusados acaban siendo víctimas de ataques, insultos y juicios sumarios iniciados desde el anonimato.
La opinión de Mario Vaquerizo


Para Mario Vaquerizo, este fenómeno de polarización extrema Es uno de los grandes males de la sociedad actual. Denuncia que se ha perdido la capacidad de debatir, de escuchar matices y de esperar a que la justicia haga su trabajo. “Dejemos el trabajo a los jueces, que son los profesionales”Insiste, exigiendo calma y responsabilidad colectiva en un momento especialmente delicado.
El artista también reflexiona sobre cómo las redes sociales se han convertido canchas improvisadasdonde las sentencias morales se dictan en cuestión de minutos. En su opinión, este clima no sólo no ayuda a esclarecer la verdad, sino que duele profundamente a todos los involucradosindependientemente del resultado judicial. Aquí introduce el concepto de bullying, que equipara con una presión social excesiva ejercida desde fuera.
Vaquerizo no oculta su cansancio ante este escenario y lo expresa en un tono directo y sin filtros. “Las opiniones diferentes son muy necesarias, pero ejecutar a una parte o cuestionar a la otra no es bonito”afirma, dejando claro que no se siente cómodo en ninguno de los bandos que se han formado. Para él, el debate se ha convertido en una lucha de trincheras en la que ya no importa la verdad, sino ganar la batalla moral.
En uno de los fragmentos más comentados de su artículo, Mario Vaquerizo define Julio Iglesias como un «superestrella»figura clave de la música española e internacional, y vuelve a insistir en que reconocer su importancia artística no implica justificar ni negar nada. «No estoy ni a favor ni en contra. ¿Es tan difícil de entender?»pregunta, visiblemente molesto por la falta de matices en la conversación pública.
Con este posicionamiento, Mario Vaquerizo confirma lo que muchos intuían: que no está dispuesto a sumarse a los linchamientos ni a los discursos simplistas, y que prefiere permanecer en un terreno incómodo pero necesario, el de la reflexión crítica. Su intervención ha reavivado el debate sobre presunción de inocencia, cancelación cultural y acoso socialdemostrando que, más allá del caso concreto de Julio Iglesias, el verdadero conflicto está en cómo la sociedad gestiona el escándalo, el dolor y la justicia en la era de la exposición permanente.
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