Me ha llegado la hostia del cáncer y no he podido deshacerme del humor
este programa Sobre Évole Es diferente. Ante 2.000 personas que abarrotaron las butacas del Centro Cartuja CITE de Sevilla -entre ellas, Juanma Moreno Bonilla, María Jesús Montero.Diego Cañamero y algunos francotiradores, pero nadie de Vox, ni de Ayuso. Jordi Évole y Manu Sánchez Ofrecen un espectáculo que demuestra que el humor también puede ser una forma de resistencia… aunque es precisamente la risa lo que deja inconsciente al presentador.
Un evento especial a medio camino entre una entrevista, un programa de televisión y una charla entre amigos que arranca con una amenaza del catalán a quien graba el programa.mención a Ferreras y Cristina Pardo incluido- y una advertencia para que, pese a ello, no dejen el teléfono demasiado lejos para llamar a una ambulancia si ven que el entrevistador no puede levantarse tras un ataque de cataplexia.
Manu Sánchez sube al escenario entre un estruendoso aplauso y fingiendo, como en casa de su suegro, que no conoce el sofá. A pesar de la familiaridad que ambos comparten, Jordi admite que intentó ocupar el lugar donde ahora se sienta. Melodía o Bertín Osborne. «Tienes un perfil claro», bromea el humorista, uno de los grandes referentes del humor andaluz contemporáneo, capaz de hacer reír por igual al presidente de la Junta de Andalucía y al vicepresidente primero del Gobierno.
Sin embargo, Manu tuvo un miedo antes de grabar esta entrevista y se lo hizo saber a Évole. Que hayan muerto tantos invitados (Pau Donés, Pepe Mujica o el Papa Francisco) en tan poco tiempo le tiene molesto.. «Quien vea que Juan y Medio está resfriado…», bromea, pero no mucho.
El comediante, que tiene cáncer.le advierte de un riesgo que sin saberlo ha corrido al emitir tanto tiempo después lo que van a grabar hoy: «En cuanto el mío reciba un golpe, hay que poner esto en sepia y despacio». ¿Puede la risa ayudarnos a mirar frente a lo que más nos asusta?
Cáncer y humor: morir de risa
Su humor lo acompaña allá donde va, sin importar el lugar, la ocasión o el momento de la vida. «Esta presentadora ha llegado con la mano abierta que es cáncer y no he podido quitarme las risas«, dice encogiéndose de hombros. Y hasta en los lugares más oscuros aflora la risa, por eso no duda en contar una anécdota que vivió con su mejor amigo cuando le anunciaron que tenía cáncer.
Después de llorar juntos, abrazarnos y animarnos, a Rafa se le ocurrió preguntarle algo de una manera completamente inapropiada: «Bueno, ¿sabes de alguien más que esté muriendo?«. La historia hace que Jordi se desmaye de risa. Y esa es «la foto de España»: «Muchos andaluces esperan que se levante un catalán para seguir adelante». Mientras Évole intenta recuperarse, Manu cuenta que a él le pasó algo parecido cuando lo invitó al Carnaval de Cádiz. Tuvo que cargarlo a la espalda, «como Alfonso XII con María de las Mercedes», mientras pedía a gritos una ambulancia.
Y la risa acompaña al comediante desde muy pequeño. Él era «el payaso de la clase«, aunque sacó muy buenas notas. Con 16 años empezó a hacer monólogos en bares, algo que sus padres – allí presentes – admiten que no llevaban nada bien. Eso sí, su madre le pidió religiosamente la mitad de lo que habría ganado esa noche cuando el chico llegó a casa. Su padre se niega a decir media palabra ante el micrófono. Es el claro ejemplo de que algunos estereotipos no se cumplen. Puede que sea muy andaluz, pero no tiene nada de gracioso, subraya su hijo.
Debido a su gracia natural, Manu coqueteaba con facilidad, ya que su físico, afirma, no le sentaba bien. Y ahora, después de una operación de vida o muerte que le ha dejado»Heridas de torero en el cuerpo de un picador.«, menos.
Socialismo de yates y chalets
Pero lo cierto es que su peculiar forma de ver y contar el mundo le ha hecho ganar mucho más de lo que jamás imaginó: algo que, al principio, le hizo sentir cierta vergüenza, cierto complejo de nuevo rico. Pero ahora todo ha cambiado. «I Creo en vencer al sistema desde dentro.. Cada vez que digo eso Idealmente y muy conscientemente soy de izquierdas.yo tambien digo eso lo que voto no me conviene. Lo que voto no me beneficia directamente. Y precisamente por eso sé que lo hago por principios, porque si no te cuesta dinero, no son principios», afirma.
«Trabajo mucho, pago el máximo en impuestos y con lo que me queda compro lo que quiero.«, dice ahora, reivindicando que todos tenemos derecho a comer gambas (no sólo la gente de derechas). Manu lucha por un «socialismo de yates y chalets». Un yate al menos tan grande como el suyo, el que tiene en Puerto Banús y al que va a invitar a Jordi y Cañamero (que se encargará de pasar por el Mercadona) para que la gente de ‘OkDiario’ se asfixie.
«Cada vez que ocupo espacios que no eran los que se esperaban para alguien como yo, nieto de trabajadores explotados y desposeídos, condenado a ser analfabeto; cada vez que conquisto esos espacios que no estaban destinados a mí por mi origen ni por mi sangre, Siento que eso es una victoria. Y eso está reventando el sistema desde dentro.«, dice orgulloso. Una reflexión que hace aplaudir a María Jesús Montero.
El poco éxito en la televisión nacional
Pero Manu no sólo hace gracia a los andaluces y por eso, Jordi Évole no se explica por qué no triunfó en la televisión nacional. El comediante revela que en algunos de sus proyectos desde Despeñaperros para arriba han intentado censurarlo: «Juan Carlos I, lo que quieras; Felipe VI, ni nombrarle. Mariano Rajoy, lo que quieras. Soraya Sáenz de Santamaría, ni nombrarla.» En la época de Susana Díaz tampoco había espacio para él en Canal Suralgo que, curiosamente, cambió con la llegada de Juanma Moreno Bonilla.
Jordi se compromete a mover los hilos para que tenga un late night en la televisión nacional: «Esta noche hablaré con Pedro y le diré que saque a Broncano.«.
Él mismo sabía Pedro Sánchezaunque duda que el presidente lo recuerde, y tampoco sabe si le corresponde que lo haga. «No sé si fue una buena idea para él pensar que éramos amigos muy cercanos, porque he visto lo que eso les hace». Y sí, Manu, hemos tenido “cara de titular”.
El humorista asegura que nos estamos olvidando de la «lucha de clases» y cree que lo que molesta no es el extranjero, sino los pobres: «Cuando el moro viene en yate, las tiendas abren por la noche.«Sin embargo, se niega a creer que ese sea el pensamiento de la mayoría. Hacen mucho ruido, son tan ridículos que son noticia, pero son muy pocos y son cobardes», afirma.
También defiende con capa y espada.a la salud pública que le ha salvado la vida en más de una ocasión y aplaude hasta la emoción al personal médico que lo atiende, también presente entre el público.
Ahora, con «un huevo»ha descubierto que ha llegado su momento de liderar el imperio andaluz, como lo hicieron en su día otros que también tenían un solo testículo, como Hitler, Franco o Napoleón.
El amor en tiempos de cáncer
Con estas referencias, era lógico que se negara a ponerse una prótesis, no sin antes preguntarle a su esposa: «Gorda, lo que me digas, pero solemos dejar los huevos afuera.«.
Incluso en los peores momentos del cáncer, ella estuvo ahí para apoyarlo, para mirarlo con ganas y darle ‘hocico’ aunque él mismo se disgustara por no reconocerse en el espejo. Para ella tiene las mejores palabras del mundo… y tres amigas esperando a quienes les han dado permiso para coquetear con ella cuando ya no está.
Tendrá un huevo menos, pero Su esposa debe pensar que Tiene ‘cojones’, plural.
Pero lo que no sabe es que ya sabemos lo que pasará. cuando pasan 40 años…Y es que Jordi y Manu se reencontrarán, sanos y salvos.
*Seguir laSexta en Google. Todas las novedades y el mejor contenido aquí.
Puedes consultar la fuente de este artículo aquí