Me planto con 60 años teniendo que aprobar una oposición y pudiendo irme a la calle
“Me planto con casi 60 años, con cargas familiares, teniendo que preparar un examen y con la posibilidad de irme a la calle. Lo que pasa con nosotros no pasa con nadie”. Quien habla es una interina asturiana que prefiere no revelar ni su nombre ni el puesto que ocupa dentro de la administración pública. En breve tendrá que volver a enfrentarse a unas oposiciones para intentar conseguir una plaza estable. Ella es una de las alrededor de 20.000 personas en situación de interinidad que existen en Asturias.
[–>[–>[–>El Tribunal Supremo sentenció esta misma semana que determinados interinos podrán convertirse en empleados públicos fijos, aunque fijando una condición muy concreta: haber participado y aprobado un proceso selectivo para acceder a una plaza. Ese requisito podría servir incluso aunque el aspirante se hubiese quedado sin puesto porque el número de aprobados fuese superior al de vacantes ofertadas.
[–> [–>[–>“La casuística es muy variada, hay muchas situaciones y muchas injustas”, explica esta trabajadora. En su caso, lleva más de veinte años trabajando para la administración, siempre en el mismo puesto. Muchos compañeros fueron estabilizados en procesos anteriores, pero ella quedó fuera. El ente público, asegura, no tuvo en cuenta varios baremos que le habrían permitido sumar puntos suficientes para obtener la plaza. “Fue muy injusto. No me valoraron como debían y tampoco me contestaron a las alegaciones. Me faltaron tres puntos y, con ellos, estaría dentro”, lamenta.
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«Es una tomadura de pelo»
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Después volvió a presentarse a dos oposiciones, aunque tampoco logró plaza. Eso ocurrió hace ya varios años. Ahora tendrá que afrontar de nuevo otro proceso selectivo. “Es una tomadura de pelo. Estuve toda la vida pringada y ahora me dicen que, con 58 años, tengo que aprobar un examen y que, si no lo hago, me voy a la calle. Esa es mi situación”, denuncia, asegurando que hay muchas personas en circunstancias similares.
[–>[–>[–>“Con casi 60 años no tienes las neuronas igual que con 20. Es muy difícil preparar un examen exigente. Y, si no lo pasas, te puedes plantar sin trabajo cuando todavía te quedan años para jubilarte y sin posibilidad real de reciclarnos”, añade. A su juicio, aunque la sentencia del Supremo reconoce por primera vez que debe sancionarse el abuso de temporalidad dentro de la administración, el fallo se queda corto.
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María del Mar Yano Asso, profesora de Tecnología de Secundaria en un instituto asturiano, lleva siendo interina desde 1996, prácticamente desde el nacimiento de la asignatura que imparte. “En su momento entré en una bolsa después de presentarme a unas oposiciones”, recuerda. Desde entonces ha seguido enlazando cursos y contratos temporales. Las oposiciones estuvieron paralizadas hasta 2008 y, cuando finalmente se convocaron, Yano aprobó, aunque no consiguió plaza porque el número de vacantes era insuficiente.
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[–>Aunque la sentencia del Supremo no afecta directamente a su situación, sí sigue con atención el debate abierto tras la posición del Tribunal. El motivo es que el fallo fue dictado por la Sala de lo Social del alto tribunal, que aplica para los trabajadores laborales, no para los funcionarios interinos, como es su caso. En cualquier caso, la normativa europea no hace distinción alguna entre los interinos.
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Yano también tendrá que enfrentarse a nuevas oposiciones el próximo año. “Las últimas ya no pude prepararlas. Es duro”, admite. “Me encanta mi trabajo, me encanta dar clase, pero los interinos estamos muy quemados. Vivimos toda la vida con incertidumbre, cambiando constantemente de centro y bajo la amenaza permanente de quedarte fuera”, explica. Lo que más le molesta, asegura, es el discurso que cuestiona la legitimidad de sus reclamaciones. “Lo que más duele es que nos digan que queremos una plaza por la cara, cuando llevamos toda la vida trabajando”, concluye.
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