Me quité un peso de encima muy grande cuando salí del armario del VIH
La agrupación «Prueba de VIHda» celebra este martes, de 9.30 a 17.30 horas, una jornada para promover el diagnóstico precoz del VIH. La presidenta del Comité Ciudadano Antisida del Principado de Asturias, Loly Fernández Horcajo (Hilden, Alemania, 1965) valora el trabajo que están desarrollando en esta red de entidades junto a otras de Cantabria, Andalucía, Valencia y Aragón.
[–>[–>[–>Asturias registró 66 nuevos casos de VIH en 2024, el último año del que hay datos disponibles.
[–> [–>[–>En los últimos años se está manteniendo bastante estable. Lo que sí es preocupante son los datos de diagnóstico tardío, ya que estamos por encima del 50% de casos. Esto es bastante alarmante en toda España y en Asturias es muy elevado. Esas personas tienen mayor problemática para iniciar el tratamiento y también crece el nivel de transmisión a terceros.
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¿Qué otros retos hay?
[–>[–>[–>Es importante darle normalidad y visibilidad a la prueba para que todas las personas se la hagan al menos una vez en la vida. Y si tienen prácticas de riesgo, seguir haciéndosela. Con eso conseguiríamos que el diagnóstico tardío se redujera. Por el momento, el número de pruebas está creciendo desde que se creó esta agrupación. Otro reto es que la población entienda que el VIH es un problema de todos, que le puede llegar a cualquier persona que en algún momento tenga una relación sexual sin protección. No se necesita nada más. Muchas veces, esto es un factor de suerte o de mala suerte.
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En la jornada también pondrán el foco en las consecuencias del «chemsex».
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[–>En Asturias no tenemos ese fenómeno tan marcado como ocurre en Madrid o Barcelona, pero sí hay personas que lo practican. Como todo consumo de drogas, esto tiene sus efectos porque la percepción del riesgo se reduce y es más frecuente que puedan darse prácticas de riesgo. En este caso, normalmente son hombres que tienen sexo con hombres. La práctica anal sin preservativo en una persona receptiva es la de mayor riesgo de infección en VIH. Es muy importante que se entienda que el «chemsex» es una realidad.
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¿Se ha reducido el estigma hacia las personas con VIH?
[–>[–>[–>Hemos evolucionado. Evidentemente, no podemos hablar del estigma que había en los años 90 y compararlo con el de ahora. En cambio, eso no ha ido parejo a la evolución clínica, los tratamientos y el conocimiento de la infección. Y quedan todavía bastantes apartados por los que trabajar. Nos encontramos con muchas personas que viven su condición de VIH en total intimidad, sin compartirlo ni siquiera con su propia familia. Muchas veces eso se produce por el autoestigma. En mi caso personal, viví muchos años en el armario del VIH por proteger a mi hijo. Cuando decidí hacerlo visible, me quité un peso de encima muy grande.
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Usted recibió el diagnóstico en 1990. ¿Cómo recuerda aquellos momentos?
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Sí. Estaba embarazada de mi segundo hijo, que falleció cuatro años más tarde. Fueron momentos muy duros. Ninguna madre ni ningún padre debería vivir la muerte de un hijo, pero ocurrió así. Después, en los 90, que no había casi tratamientos y los que había tenían muchísimos efectos secundarios, lo que hice fue mentalizarme e ir aprendiendo a morirme, de alguna manera. Lo que me mantuvo con fuerza fue mi otro hijo. Él y mi pareja fueron mis pilares fundamentales.
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¿Cuándo entra al comité?
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Entré en 1995. Fue un paso que me costó mucho dar. Habíamos estado alguna vez delante de la asociación dentro del coche y no fuimos capaces de entrar porque nos daba miedo de que nos pudieran ver y de que eso pudiera afectar a nuestros hijos. Dar ese paso fue fundamental. Ahora, de estas décadas me quedo con la cantidad de gente que he conocido gracias al VIH. Hemos creado una comunidad en la que hay mucho amor y una fraternidad muy bonita. En jornadas como la de hoy nos sentimos como en casa.
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