Me tuve que ir de casa porque mi padre no quería que fuese actriz. Luego fuimos amigos
han pasado más de una década (2013) desde la muerte de Mariví Bilbao, pero su memoria permanece intacta entre varias generaciones de espectadores.
Sobre todo, por dar vida a Marisa Benito en No hay nadie que viva aquí. —sus ‘patios de radio’ con los vecinos son historia de la televisión— y, más tarde, a Izaskun Sagastume en el que viene.
Detrás de esa mujer de carácter indomable, humor cortante y cigarrillo perpetuo se escondía una actriz que tuvo que luchar desde muy pequeño hasta cumple tu sueño.
Hace 15 años, Bilbao recordaba uno de los episodios más dolorosos de su juventud. «Tuve que irme de casa porque mi padre no quería que fuera actriz»afirmó sinceramente en una entrevista para AISGE.
El interpretaciónél explicó, fue muy mal visto en España en ese momento, especialmente para una mujer. «Siendo chica era peor, para nosotras la vida es mucho más difícil que para los chicos», reconoció.
La actriz incluso encontró cierta ironía en esa oposición paternal. Según contó, fue precisamente su padre quien despertó su amor por la cultura llevándola desde pequeña al cine, teatro y ópera.
Sin embargo, él nunca quiso verla actuar. «Nunca fue a ver nada de lo que hacía»se lamentó. Por supuesto, con el paso del tiempo la relación logró sanar. «Luego nos hicimos amigos, pero muy tarde», recuerda con una mezcla de resignación y cariño.
Gemma Cuervo, Emma Pennela y Mariví Bilbao en ‘La que viene’.
Mariví Bilbao nunca ocultó que la profesión estaba llena de incertidumbres. «No puedes pensar que vas a ganarte la vida actuando porque a veces estás en la cima y otras veces te olvidan».reflexionó.
Aun así, se consideró un Un privilegiado por haber podido siempre ganarme la vida con la actuación.mientras veía a muchos compañeros abandonar los escenarios para ganarse la vida en otros trabajos.
Aunque el público en general la identificaba con la comedia, ella argumentaba que hacer reír era mucho más complicado que hacer llorar. «Lo más fácil es el drama; hacer llorar a la gente es muy sencillo»afirmó.
De hecho, afirmó que durante años había interpretado papeles dramáticos hasta que descubrió que tenía un talento natural para el humorel género que acabaría convirtiéndola en una de las actrices más populares de la televisión española.
Mariví Bilbao en ‘La que viene’.
Su carácter directo también se reflejó en otras respuestas memorables. Confesó que le había tirado unas estatuillas porque le parecían «muy feos».
Incluso admitió que regresó de los Oscar decepcionada porque no pudo conocer a Clint Eastwood. Entre risas, por cierto, admitió que Se negó a asistir a las reuniones vecinales. porque siempre terminaban en discusiones.
Ese humor sin filtros, unido a una enorme autenticidad, hizo que Mariví Bilbao fuera muy más que un personaje de televisión.
Trece años después de su muerte, sus actuaciones siguen demostrando que, detrás de aquel vecino gruñón que conquistó a millones de espectadores, había un mujer valiente quien nunca abandonó su vocación.
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