Menos guerracivilismo
No es bueno en la Historia poner fechas de inicio a un acontecimiento del que puedes sacar partido depende del cristal con que se mira. Siguiendo el ripio de Campoamor, «hay quien estira los episodios bélicos cual hazañas, con verdades de calendario nacionalista y en su caso postverdades ad hoc».
[–>[–>[–>Reclamación de devolución de españoles enviada al Ayuntamiento de Llanes durante la Segunda República. / .
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Tal es el caso de los últimos viajes de política exterior memorial (asturiana o no), léase Pablo Iglesias a Cuba, que aún yendo a un buen hotel ha reunido méritos para quedar proscrito para entrar en EE UU. Porque, ya se sabe que todo aquel que visite Cuba no puede entrar después en la América grandona.
[–> [–>[–>En Asturias nos hemos volcado con los nietos del gerracivilismo siendo un grave error acotar estadios y estados. ¿Quién se va a Cuba hoy a quitar el hambre? Al contrario, nos vamos con dinero público a viajar al Cono Sur haciendo un periplo del que esperamos relaten qué contratos sacaron para la región o si han logrado aclarar el acuerdo europeo con Mercosur en respeto a nuestros agricultores y ganaderos.
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Pero no, todo se limita a emitir mensajes del «puedo prometer y prometo». No sabemos qué les cuentan a nuestros ancestros de América, que ningún asturiano o asturiana de derechas, izquierdas o apolíticos deja de tener parientes en ultramar. Cerrar periplos de asturianía en La Plata de Argentina no tiene tanto que ver con el guerracivilismo como ir a rescatar asturianos de sangre de la motosierra de Javier Milei. Ahí, en La Plata, se celebraba el 94.º aniversario de su fundación, es decir, 1932. ¿De qué guerra hablamos? ¿De la de África para librar de la mili huyendo a América?
[–>[–>[–>Hágase extensiva la vuelta a casa de nuestros ancestros emigrantes, de todos. Basta mirar los 58 concejos asturianos que tienen representación en Cuba, contemplar en toda Hispanoamérica las asociaciones asturianas denominadas «Naturales de Navia», de Vegadeo-Coaña, la Sociedad Casina de la Habana o el Club Piloñés hasta la Unión de Naturales del Franco, cuyas fundaciones son todas bastante más previas a 1936. ¿Por qué acotar la asturianía cuando es universal y atemporal?
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Hasta en plena Segunda República desde Gijón se imploraba al unísono con Llanes a Largo Caballero. En octubre de 1931, se pedía repatriar 5.000 españoles (la mayoría de Galicia y Asturias) que se morían de hambre.
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[–>¿Qué se hizo entonces, cuando solo imploraban fletar uno o dos transatlánticos para darles de comer y rescatarlos? Hay que abrir el calendario de la emigración, de toda.
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Ahora nos vamos a México, que está muy bien, pero se obliga el señor Adrián Barbón a levantar acta de sus discursos, que hable en nombre de Asturias –no de una parte ideológica ni episodio concreto en sus invitaciones a regresar–. ¿O también nos vamos a disculpar por la batalla de Covadonga en México DF?
[–>[–>[–>Asturias es, más que ninguna patria de solar conocido y armas pintar, monárquica o cuanto menos Principado por antonomasia, también romana, republicana y de Santa Gadea de Burgos del «villanos te maten, Alfonso». ¿O no?
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La Asturias plena ha de ser universal particularmente para los expatriados de todos los tiempos, sin más interés que hacer grande un país que se siente único, siendo la Historia el almacén territorial de un hacha de sílex donde cabe cualquier ideología que respete la paz, la convivencia y la prosperidad.
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