Merz viaja a China, una potencia «que nadie puede ignorar»
«Nadie puede ignorar a China. Los grandes desafíos y conflictos globales no pueden resolverse sin contar con China», afirmó el jefe del Gobierno alemán, Friedrich Merz, a pie del avión que le transportará a Pekín, para recordar el papel que puede desempeñar el gigante asiático en la resolución de la guerra en Ucrania. «No vamos a tratar de aleccionar a nadie, sino a dialogar y cooperar», añadió el canciller alemán, tras mencionar su propósito de abordar la situación de los derechos humanos. Recordó que su viaje sigue a los recientemente realizados por el presidente francés, Emmanuel Macron, y el premier británico, Keir Starmer, y precede al que previsiblemente hará Donald Trump el próximo abril.
[–>[–>[–>Con esta declaración desde el aeropuerto, Merz emprendió su primer viaje como canciller a China, acompañado por una delegación integrada por 30 jefes de empresas punteras como BMW, Volkswagen, Mercedes o Siemens. Sigue así la dinámica de sus antecesores, desde los conservadores Helmut Kohl y Angela Merkel al socialdemócrata Olaf Scholz, que prácticamente no dejaban pasar un año sin cursar una de estas visitas.
[–> [–>[–>Los viajes de líderes alemanes a China son casi una rutina desde hace décadas. Confluyen en ellas intereses económicos y políticos, ahora relacionados con Ucrania. Merz considera que el presidente Xi Jinping es de las pocas personas que puede poner fin a la guerra, en tanto que líder de una superpotencia que sigue manteniendo relaciones fluidas con el Kremlin.
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Advertencias previas
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Las buenas palabras ante el viaje contrastan con las alertas lanzadas por el propio Merz hace unas semanas. “Nuestra libertad está amenazada en la era de las grandes potencias”, aseguró desde la Conferencia de Seguridad de Múnich. Citó a China como potencia que a medio plazo puede quedar equiparada militarmente a Estados Unidos.
[–>[–>[–>Unas horas después de pronunciar estas palabras, se reunía con el ministro de Exteriores chino, Wan Yi, en el foro de la capital bávara. En otro acto público, la semana siguiente, Merz afirmó que Pekín no esconde su propósito de atenazar a Taiwán para forzar una ‘reunificación’ china.
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Desafío económico
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El interés económico pesa sobre su visita a China. Eso no sería nuevo, puesto que ya ocurría en los viajes de sus antecesores. Pero ahora las relaciones comerciales son más complejas que nunca. China inunda Europa con productos más baratos que los fabricados por Alemania y restantes países del bloque comunitario.
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[–>El gigante asiático es el primer socio comercial de Alemania, posición en la que ha desbancado a Estados Unidos. Pero las exportaciones germanas hacia ese país ocupan solo el sexto puesto, mientras que importa de China todo tipo de bienes. «Tenemos que reducir nuestra dependencia económica de China (…) Pero un desacople de esa economía sería un error. Debemos agotar, no reducir nuestra cooperación», afirmó Merz, desde el aeropuerto de Berlín.
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Es un socio y a la vez un rival que ha engullido mercados que Alemania creía suyos por definición, como el de la automoción, que atraviesa una crisis sin precedentes. A este contencioso se suma el de las tierras raras, donde China ocupa una posición de liderazgo mundial, mientras que Alemania, como el resto de Europa, explora cómo subsanar su desfase. «Tenemos que reducir nuestra dependencia económica de China (…) Pero un desacople de esa economía sería un error. Debemos agotar, no reducir nuestra cooperación», afirmó Merz, desde el aeropuerto de Berlín.
[–>[–>[–>Por lo menos, Merz no acude a Pekín como líder de una economía en recesión. Tras dos años de contracción, Alemania cerró 2025 con una tibia recuperación. También han mejorado las perspectivas para las exportaciones, el motor tradicional de la economía alemana.
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Trump, siguiente estación
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Al complejo viaje a Pekín, de tres días de duración, seguirá la que Merz tiene previsto hacer entre el 2 y 4 de marzo a Washington. No será su primera visita como canciller a la Casa Blanca. Merz tuvo su estreno con Trump el despacho oval en junio del año pasado, unas semanas después de asumir su cargo. Salió vivo de la reunión, en el sentido de que no tuvo que soportar humillaciones como las que a menudo ha dispensado Trump a sus visitantes.
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El presidente de Estados Unidos ha mantenido hasta ahora las formas con el líder alemán, tanto en citas bilaterales como en otros formatos. Esta vez, volverá a pesar sobre la cita el impredecible comportamiento de Trump con su instrumento de coerción que son los aranceles, un nubarrón para la aún frágil recuperación de la tercera economía mundial, Alemania.
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