Mi infancia consistió en ir con mi padre en el camión y ayudar a mi abuelo que era albañil
Mucho antes de convertirse en uno de los periodistas más conocidos del television españolaJesús Cintora creció en un entorno muy diferente al que vive hoy.
Nacido en Ágreda, Soria, al pie del Moncayo, pasó su infancia en el La España rural de los años 70 y 80una etapa marcada por la austeridad, trabajo y libertad que, con el paso del tiempo, recuerda con cariño.
el presentador de malas lenguas nunca ha ocultado su orígenes. De hecho, considera que fueron precisamente esos años los que marcaron su forma de entender cultura del esfuerzo y el valor del trabajo.
«Mi infancia Consistía en estar muchas horas con mi padre en el camion y ayúdame abuelo que fue trabajador de la construcción«, dijo en una entrevista con LOS ESPAÑOLES años atrás.
«Se aplicó en la escuela, pero en el tiempo libre, más allá de la niñez en el pueblo que No lo cambiaría por 20 parques de atracciones y 50 consolas.Implicaba muchas horas en el autobús y mucho trabajo en casa, especialmente en los veranos. «A pesar de las buenas notas, se trabajó mucho».
Aunque no soñaba con ser periodista, admite que acabó interesándose por la profesión gracias a su hermano mayorquien lee mucho prensa deportiva. En la camioneta de su padre también la radio siempre estaba encendida con Antena 3 fondo.
Su padre -también llamado Jesús- compaginaba el trabajo de ganadero con el transporte, por lo que Cintora se familiarizó con el viajes en camión, madrugadas y largas jornadas de trabajo.
Jesús Cintora, presentador de ‘Malas lenguas’.
Al mismo tiempo, ayudó a su abuelo, obrero de albañiluna experiencia que le permitió conocer Valor del trabajo físico.
No es casualidad que, años después, recurra con frecuencia a la metáfora de la construcción para explicar su trayectoria profesional: antes de convertirse en un «oficial de primera» hay que empezar desde abajo, rompiendo mucha piedra.
«Si he llegado hasta aquí es porque He trabajado mucho desde pequeña, También he trabajado en el agricultura, ganadería…»dice.
A esta cultura del esfuerzo se sumaron unas condiciones de vida marcadas por austeridad y el ausencia de muchas comodidades.
«Mi madre calentaba agua en una lata para bañarnos». porque en casa no había agua caliente, ni lavadora, ni frigorífico, ni ducha», dijo en otra entrevista para este diario.
«Nos bañó en el mismo lavabo en el que luego lavaba las ollas».
El nieto de ‘La Milagros’
Esa madre, Mari Luz, ama de casa y sostén de familia, Se convirtió en uno de sus principales valedores, especialmente durante los momentos más difíciles de su carrera televisiva.
Años después, aquel joven que aún está en su pueblo «el nieto de La Milagros, la encina», quien falleció a los 95 años en 2020, dio el paso que cambiaría su vida.
«Vengo de esa España que se esforzó y trabajó mucho para vivir dignamentey eso no desaparece. Un día cogí un tren para ir a Pamplona a estudiar y elegí periodismo», cuenta el que también fue rostro de Las mañanas del Cuatro.
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