Mi padre era camarero y trabajaba 18 horas por menos de 100 pesetas
A sus 86 años, Andrés Pajares ha vuelto a demostrar la fortaleza que lo caracteriza tras recibir el alta médica. En los últimos días, el veterano intérprete ha mantenido en vilo a su entorno tras tener que ser ingresado de urgencia en un hospital de Madrid a causa de una neumonía.
Afortunadamente, luego de unos días de tratamiento y atención médica, el actor ya estaba se recupera favorablemente.
Este último bajón sanitario nos invita inevitablemente a repasar la mirada de un hombre que hizo reír a millones de españoles y que esconde, detrás de su sonrisa perenne, una historia de orígenes humildes, sacrificios familiares y un camino empedrado, única y exclusivamente, por el esfuerzo de un trabajador incansable.
Todos estos recuerdos quedaron plasmados en su libro. Mis recuerdos… antes de que los olvide.editado por Almuzarauna obra autobiográfica que escribió con la inestimable ayuda de Juan José Montijano Ruiz y eso se agrego 2019.
El fantasma de la pérdida en tu infancia
Andrés Pajares Martín nació el 6 de abril de 1940 dentro de una familia muy humilde, concretamente en Madrid Calle Arriaza, en el barrio de Argüelles.
Tus padres, mercedes y AndrésEran una pareja de trabajadores: él, camarero; ella, cocinera, cuya existencia estuvo marcada por una tragedia once años antes de que naciera el actor: la pérdida de un hijo varón debido a una devastadora bronquitis.
Esta dolorosa experiencia convirtió a Pajares en el centro absoluto de sus vidas. «Tenía un hermano 11 años mayor que yo que murió. Mis padres no querían tener más hijos, pero así como están las cosas yo vine al mundo», confesó el propio intérprete en una entrevista en La razón en 2019coincidiendo con la promoción de sus memorias.
Una condición que no siempre supo gestionar bien: «Para mí Ha sido muy jodido ser hijo único.«, agregó en dicho diario.
Eso Los traumas pasados se tradujeron en cierta sobreprotección y esfuerzo sobrehumano por parte de sus padres. “Recuerdo que su obsesión, y la de mi madre, era que comiera bien (…). Para mí, entonces, nunca me faltó nada. Mis padres comían de todo, pero para mí traían lo mejor», destacó en una entrevista en Semana.
El recuerdo de su padre es el de un héroe de la clase trabajadora del periodo de posguerra. «Mi padre trabajaba 18 horas diarias, siempre de pie, a cambio de un salario que no superaba las 100 pesetas», recordaba con crudeza en la citada revista.
A pesar de la dureza de los días, en aquel hogar no faltaba el cariño: «Era un gran hombre, muy divertido.que trabajaba como mesero en lo que antes se llamaba una pulpería», enfatizó con orgullo.
De mal estudiante a colarse en el circo
El destino que Mercedes soñaba para su hijo estaba lejos de esos escenarios. El propio Pajares reconoce que Era un «pésimo estudiante» y evoca riendo las aspiraciones de su madre.
«Si hubiera sido por mí… pero mi madre insistía en que tenía que estudiar convertirse en director de banco.
Sin embargo, el niño ya sentía una pasión incontrolable por artes escénicas durante su infancia «feliz».
Con solo 9 añosprobó las mieles del éxito al ganar el primer premio en el concurso para debutantes la gran ilusiondel Ser en cadena (entonces RadioMadrid), donde recitó monólogos escritos por él mismo. El llamado de las tablas fue tan fuerte que, cinco años después, en plena adolescencia, tomó una decisión drástica.
«A los 14 años dejé de estudiar. y ocupé varios trabajos: mecánico, mecanógrafo, botones, mesero…Pero el mío no fue ese. Lo mío era el teatro», recordó en su charla con Semana.
En esos años de juventudsu picardía y su amor por el espectáculo le llevaban a cometer pequeñas travesuras dominicales. «Los domingos Me colé en el circo Price. Aprovechando el final de la primera sesión, me escondí en los baños hasta el inicio de la segunda sesión, que presencié desde cualquier lugar”, narró en la publicación.
Su debut profesional se produjo cuando cumplió 17 años en el prestigioso Club York‘del Gran Vía Madrid. Allí sirvió como una especie de empresario.
«Hizo de todo, desde quitar el micrófono hasta anunciar las estrellas, hasta mis actuaciones como caricatura. Tenía buen aspecto, me vistieron con un frac rosa y hacía mimos e imitaciones. Y me pagaron extraordinariamente bien», revela en sus memorias.
Amor en carros
Poco después, en 1957La vida de Pajares cambió cuando conoció María del Carmen Burguera.conocido artísticamente como ‘tal vez‘. Juntos formaron una pareja cómica y se curtieron en la dura España de la época.
«Trabajamos en innumerables pueblos sin agua, dondete lavamos con refresco. Viajábamos en carros incómodos y muy incómodos, como los más humildes titiriteros», dijo sobre los inicios de una historia de amor inquebrantable.
«Pero Maby y yo, a pesar de tantas dificultades, Éramos felices porque estábamos juntos las 24 horas del día.«, subrayó.
Llegó el gran trampolín profesional de la pareja 1959cuando consiguieron el contrato para acompañar artísticamente al Vuelta ciclista a Españalo que les dio una enorme visibilidad.
A medida que su fama crecía, Pajares se hizo un asiduo de la noche madrileña, frecuentando locales míticos como el bar trianaubicado en el Calle Aduana. Una colmena cultural y social.
«Allí fueron toreros, futbolistas, intelectuales…y no sé si es político, porque no me imagino a Franco alternándose en la zona. Es mejor que no lo frecuentaran porque no me interesan para nada”, anotó.
Carlos Herrera,, Andrés Pajares, Fernando Esteso y Santiago Segura en un evento en Madrid, en 2024.
El fenómeno Pajares y Esteso
A lo largo de toda una vida de esfuerzo en la que acabó montando su propia empresa de revistasPajares convirtió su carrera en una filmografía monumental con más de 40 películas.
Aunque demostró un maravilloso valor dramático en la madurez de su carrera -alcanzando el prestigioso Premio Goya hacia Mejor actor en 1990 por su magistral interpretación de paulino en ¡Ay Carmela!de Carlos Saura-sus trabajos más recordados y taquilleros por el gran público fueron los que filmó junto a su inseparable compañero y amigo Fernando Esteso.
Bajo la dirección de Mariano Ozoresel dúo Pajares Esteso se convirtió en un fenómeno sociológico inusual en la España del Transiciónprotagonizada nueve películas que reventó las taquillas del país.
Títulos icónicos como los bingueros (1979), yo hice a roque iii (1980), Los alborotadores (1981) o padre solo hay uno (1982) son una parte imborrable de la historia del cine. humor español.
Las sombras de su vida personal.
Sin embargo, detrás del aplauso del público, el vida privada de Andrés Pajares ha recorrido caminos sinuosos y trágicos.
Uno de los golpes más devastadores fue la pérdida de su amor y compañero de escenario, tal vez-y madre de su hijo mayor, Andrés Burguera (59), debido a una cáncer. Esta pérdida sumió al actor en una profunda tristeza.
Tras el doloroso luto por Maby, Pajares rehízo su vida amorosa tras conocerse Conchita ‘Chonchi’ Alonsoquien se convirtió en su segunda esposa.
Fruto de esta unión nació su hija. Mari Cielo Pajares (50). A pesar de años de estabilidad, la relación terminó rompiéndose tormentosamente en 1997.
El ruptura No fue nada amistoso. Dio paso a una era turbulenta marcada por disputas shows televisados y un progresivo distanciamiento entre el actor y sus hijos mayores, frecuentemente emitidos en los platós de programas populares.
El panorama familiar del comediante dio un giro durante el año 2003cuando Pajares sorprendió a la opinión pública al presentar oficialmente su hija ‘secreta’, Eva.
Nació en 1971 A raíz de una relación esporádica previa, Eva permaneció alejada de los focos mediáticos durante más de tres décadas hasta que el actor decidió reconocerla públicamente, añadiendo un capítulo de reconciliación a una biografía tan intensa, compleja y apasionante como las películas que le dieron la gloria.
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