Mi padre tuvo que buscarse la vida, ir a coger cosas a la calle para poder traer comida a casa
Lamine Yamal está a un paso de ganar el Mundial con tan solo 19 años. La estrella del Barça y de la selección acumula MVP a lo largo de este torneo y es la gran baza de Luis de la Fuente para vencer a Argentina.
«Lo daré todo, quiero ganarlo y lo daré todo para conseguirlo», admitió durante su intervención en el limo con Manu Carreño, que quiso saber cómo gestiona el extremo derecho la exposición ante la afición y los medios.
Cada aparición pública del extremo genera una escena repetida: decenas de aficionados, desde niños hasta adultos, esperan una foto, un autógrafo o unos segundos de conversación con la joven estrella.
El delantero admite que intenta corresponder el cariño de la gente siempre que puede, aunque reconoce que la exposición constante forma parte de su nueva realidad.
“Sé quién soy y entiendo que esto es parte de ello”, explicó en referencia a la atención que atrae dentro y fuera de los estadios. A pesar de la magnitud de su popularidad, insiste en que ha aprendido a vivir con naturalidad con esta presión mediática.
Lamina Yamal
El momento más emotivo llegó cuando le preguntaron sobre la responsabilidad de convertirse en una estrella mundial siendo aún un adolescente. Lejos de hablar de fines, objetivos o expectativas, Lamine viró la conversación hacia su historia personal y familiar.
«Mi madre me tuvo cuando tenía 16 años. Mi padre tenía que ganarse la vida, recogiendo cosas en la calle para poder llevar comida a casa. Es presión. Yo sólo tengo que jugar y hacer felices a los españoles», respondió dejando una de las declaraciones más impactantes de la entrevista.
Con esas palabras, el internacional español recordó las dificultades económicas que marcaron la infancia de su familia. Nacido en Esplugues de Llobregat y criado en el barrio de Rocafonda, en Mataró, Lamine ha hablado en otras ocasiones del esfuerzo que realizaron sus padres para que no le faltara de nada.
Su madre lo tuvo siendo adolescente y su padre desempeñó todo tipo de trabajos para sacar adelante a la familia, una experiencia que ha condicionado su forma de entender el éxito y el concepto de presión.
Un discurso marcado por sus raíces
Lejos de presentarse como una futbolista abrumada por las expectativas, Lamine Yamal afirma no haber sentido nunca presión en los términos en los que suele presentarse en el deporte de élite. Para él, las exigencias del fútbol están lejos de las dificultades que vivieron sus padres para salir adelante.
El delantero considera que su única responsabilidad es responder sobre el terreno de juego y premiar con su actuación la confianza depositada en él por sus compañeros y el público.
Este mensaje, así como la serenidad con la que afrontó la fama desde muy joven, reforzó la imagen de un futbolista de notable madurez, muy consciente de la dimensión que ha alcanzado su carrera, pero también de las circunstancias que marcaron sus orígenes.
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