Mi recuerdo más preciado fue cuando nos conocimos
“¿Mi recuerdo más preciado? Cuando nos conocimos. Creo que es lo más conmovedor”. Con la voz entrecortada y la mirada perdida entre la multitud reunida frente a la sede de la Fundación Valentino-Giammetti, en el corazón de Roma, Giancarlo Giammetti (83 años) resumió más de sesenta años de amor, complicidad y creación compartida con Valentino Garavanitu pareja, compañera y amiga inseparable.
Un día después de la muerte del legendario diseñador, a los 93 años, Giammetti habló no sólo en nombre de una amistad, sino de toda una época que Valentino ayudó a definir: la de una moda entendida como arte al servicio de la mujer.
“Él le enseñó a respetarla, a no ridiculizarla con vestidos que no le pertenecían”, recordó con tranquilidad. Para ambos la elegancia nunca fue ostentación, sino una forma de respeto, libertad y, sobre todo, belleza.
Giancarlo Giammetti a su llegada a la fundación en Roma.
Imágenes falsas
Frente a Piazza Mignanelli – donde empezó todo -, Giammetti recordó sus primeros pasos juntos: “Comenzamos aquí, y esta plaza es nuestra y siempre será parte de nosotros”.
Sus palabras, suaves pero firmes, se confundieron con el murmullo de quienes acudieron a despedirse del maestro. “¿Valentino Rojo?” preguntó retóricamente. «Seguirá siendo un color hermoso y alguien más lo llevará adelante».
En la sede de la fundación, donde este miércoles 21 de enero, se abrirá la capilla ardienteSe están ultimando los preparativos para recibir a amigos, admiradores y figuras del mundo de la moda, la cultura y la política italiana.
En los espejos del edificio aún brilla una de las frases más célebres del creador: “Amo la belleza, no es mi culpa”. Giammetti señaló esa reflexión como quien señala una voluntad: «Esa fue siempre su excusa y su verdad. Amaba la belleza como se ama la vida».
La “Maison Valentino” también expresó su pesar y prometió salvaguardar el vasto legado del diseñador, “guía y faro en la búsqueda constante de la belleza”. Esa promesa marca el inicio de una nueva etapa en la historia de la casa de moda, ahora sin su fundador, pero con la huella imborrable de su mirada.
Valentino y Giancarlo.
Imágenes falsas
Horas antes, Giammetti publicó en redes sociales un solo mensaje: “Para siempre”. Dos palabras bastaron para resumir una historia que mezclaba talento, amor y destino. En un mundo donde la moda cambia con cada temporada, la lección de Valentino y Giammetti perdura: la verdadera belleza, como el gran afecto, nunca pasa de moda.
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