Modificación del pensamiento
Siguiendo al filósofo alemán Arthur Schopenhauer: «El cambio es la única cosa inmutable», una paradoja que hace reflexionar sobre cómo el tiempo permuta paulatinamente las ideas, sintiéndonos imposibilitados para impedir su desarrollo. No resulta infrecuente variar de sentires respecto a ideas y valores, ya sea a nivel individual o colectivo.
[–>[–>[–>Existen paradigmas evidentes de este hecho: pasar de un ideario tradicional a otro crítico y plural, de una percepción dogmática a otra más racional, de mantener posiciones inflexibles a defender la igualdad y los derechos humanos o de tener una mentalidad localista a una visión globalizada.
[–> [–>[–>Resulta incuestionable que las opiniones variaron con los tiempos, tanto por el nacimiento de evidencias flamantes o por un aumento del razonamiento analítico. Así, de admitir que la Tierra era plana se confirmará su esfericidad (aunque sorprendentemente aún existan terraplanistas) o el trueque del geocentrismo al heliocentrismo, de la esclavitud se progresa a los derechos humanos universales, a la inalterabilidad de las especies sucede la evolución biológica darwiniana, de afirmar que los continentes permanecían fijos se aceptará la teoría de la tectónica de placas, explicativa del gran dinamismo de la corteza terrestre.
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Cambiar de creencias religiosas tiene un origen complejo, que surge como consecuencia de la pugna entre fe individual, cultura y necesidades humanas, además de influir sobremanera la noción del pecado, la culpabilidad o el temor al bíblico castigo eterno. La mutación piadosa implica el abandono de una ortodoxia para abrazar otra, ya sea dentro de la misma filosofía (católico a protestante) o a otra diferente (cristiano a budista), aunque también puede significar caer en el campo del agnosticismo. Involucra posturas tales como el ateísmo (ausencia de la suposición de deidades) o la adopción de una nueva espiritualidad que puede compendiar la conversión (mudar a otra fe), la apostasía (abandono o renuncia pública de la fe) o el sincretismo (combinación de credos). Son múltiples los factores impulsores de los dilemas píos, desde crisis existenciales, a la insatisfacción o descontento con la doctrina o hacia la institución protagonista, pasando por vivencias personales.
[–>[–>[–>La variación de las ideologías políticas supone alterar convicciones, valores o afiliaciones. Contribuyen a ella el salto generacional (la juventud suele adoptar posturas más idealistas o rupturistas respecto a la madurez que suele ser más pragmática y conservadora) y las crisis (pandemias, guerras o colapsos financieros), piénsese que muchas de las tendencias políticas nacieron tras dilemas profundos, produciendo incluso tránsitos de posiciones extremadas, desde la izquierda a la derecha y a la inversa. Obviamente, juega un protagonismo especial los incumplimientos de promesas electorales y los casos de corrupción (sobornos, malversación, prevaricación, tráfico de influencias y blanqueo de capitales). A no ser que el problema surja por desinformación, miedo o manipulación, este metamorfismo no tiene por qué ser necesariamente negativo, ya que puede representar un destello de análisis racional.
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Los vaivenes en las costumbres sociales, uno de los principales motores de la transformación histórica, constituyen un proceso mediante el cual se modifican las formas de vivir, lo que refleja una capacidad de adaptación de las sociedades a nuevas realidades. Prototipos de estas prácticas son las corrientes activistas (feminismo, ecologismo, derechos LGTBI) que condicionan, por ejemplo, el paso de la familia tradicional a otras de índole diversa.
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[–>Las causas que propician la mutabilidad de las creencias pueden ser múltiples, pues cuando parece que tenemos la respuesta, aparecen interrogantes inéditos. Ocupan un lugar prominente los adelantos científicos y tecnológicos, a saber, Internet, redes, telefonía móvil o la inteligencia artificial. Otro porqué importante que las justifica es el fomento del pensamiento crítico, al cuestionar dogmas asumidos como verdades absolutas. Asimismo, intervienen en los hábitos de consumo las vicisitudes que afectan a la economía (crisis, desempleo, migración y conflictos sociales). Del mismo modo, el contacto con otras culturas beneficia la mudanza de aires sobre muchos aspectos vitales.
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Como final traigo a colación el aserto del político John F. Kennedy, quien puntualizó lo siguiente acerca de la temática expuesta: «El cambio es ley de vida. Quien solo mire al pasado o al presente se perderá el futuro».
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