MSF alerta de violaciones sistemáticas contra mujeres y niñas en Sudán usadas por soldados como arma de guerra
La violencia sexual contra mujeres y niñas se ha convertido en un arma de guerra por parte de hombres armados, particularmente soldados, en la guerra de Sudán. Al menos 3.396 supervivientes de violencia sexual fueron atendidas en centros apoyados por Médicos Sin Fronteras (MSF) en Sudán, entre enero de 2024 y noviembre de 2025. Los datos apuntan de forma directa a los hombres armados.
[–>[–>[–>La inmensa mayoría de las víctimas eran mujeres y niñas, que representaron el 97% de los casos tratados por la organización. Más del 95% de ellas identificó a su agresor como un combatiente no civil en Darfur Norte, un porcentaje algo más bajo en el sur (68%). Para MSF, no se trata de hechos aislados, sino de una violencia generalizada y sistemática.
[–> [–>[–>“Los testimonios de las supervivientes y nuestros datos médicos muestran que los soldados de las Fuerzas de Apoyo Rápido y milicias aliadas han llevado a cabo una violencia sexual generalizada y sistemática contra las mujeres”, explica Esperanza Santos, jefa de la unidad de emergencias de MSF en Sudán. “Las mujeres en la región de Darfur, en Sudán, están exigiendo protección, atención y justicia mientras la violencia sexual continúa en toda la región”, asegura.
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MSF advierte de que estos datos apenas reflejan la parte del problema que se deja ver, ya que muchas mujeres y niñas ni siquiera consiguen llegar a la atención médica en esta situación de guerra. La inseguridad, el estigma y la falta de servicios de protección siguen cerrándoles el paso. Por eso, la dimensión real de estos abusos podría ser todavía mucho mayor.
[–>[–>[–>Más allá del combate
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La violación se ha consolidado como una arma de guerra, sostiene este informe que es, hasta ahora, el más completo sobre la violencia sexual en la guerra sudanesa, según MSF. Sin embargo, estos crímenes no se limitan a los lugares donde se libran los combates. Las agresiones aparecen también en las rutas de huida, en los campos de cultivo, en los mercados, en los puntos donde las familias recogen agua, leña o comida y dentro de los propios campos de desplazados. La guerra, resume MSF, se está librando sobre los cuerpos de las mujeres y las niñas.
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Tras la toma de El Fasher, capital de Darfur Norte, por parte de las FAR el 26 de octubre de 2025, los equipos de MSF atendieron en Tawila a más de 140 supervivientes que habían huido de la ciudad en noviembre. El 94% aseguró haber sido atacada por hombres armados durante el trayecto. Muchas describieron agresiones cometidas por varios hombres, a menudo delante de sus familias, y en un contexto de humillación deliberada y terror contra comunidades no árabes.
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[–>Entre diciembre de 2025 y enero de 2026, MSF identificó a otras 732 personas supervivientes en los campos de desplazados de los alrededores de Tawila. Allí, las mujeres denunciaron ataques sufridos tanto durante el desplazamiento como dentro de los propios campamentos, donde el hacinamiento, la falta de vigilancia y la precariedad de las infraestructuras incrementan el riesgo de nuevas agresiones.
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MSF denuncia violencia sexual contra mujeres y niñas en la guerra de Sudán / Cindy González/ MSF
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La amenaza diaria
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En Darfur Sur, a cientos de kilómetros del frente terrestre, los datos muestran que la violencia sexual forma parte de la vida cotidiana. El 34% de las supervivientes fue agredida mientras trabajaba en el campo o se dirigía a él, y el 22% mientras recogía leña, agua o alimentos. La amenaza, por tanto, no aparece solo en las ofensivas militares: acompaña también los gestos más básicos de supervivencia.
[–>[–>[–>“Todos los días, cuando la gente va al mercado, hay casos de violación. Cuando vamos a las tierras de cultivo, sucede lo mismo”, relató una mujer de 40 años en Darfur Sur. Otra superviviente explicó lo ocurrido durante su huida: “Nos llevaron a un terreno baldío. El primer hombre me violó dos veces, el segundo una vez y el tercero cuatro veces. Además de las violaciones, nos golpearon con palos y me apuntaron con pistolas a la cabeza”.
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Los datos de MSF reflejan además la especial vulnerabilidad de las menores. En Darfur Sur, una de cada cinco supervivientes tenía menos de 18 años, incluidas 41 menores de cinco años. En Tawila, el 27% de las supervivientes atendidas entre septiembre y octubre de 2025 también era menor de edad.
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Un patrón sistemático
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La organización detectó otros indicadores que refuerzan la idea de una violencia ejercida de forma metódica. Además, en Darfur Sur 149 mujeres denunciaron torturas u otras formas de maltrato y 188 dijeron haber sido secuestradas o raptadas.
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MSF sostiene que estos patrones coinciden con las principales escaladas militares y con los desplazamientos forzosos que siguieron a episodios como el ataque y desmantelamiento del campamento de Zamzam. A comienzos de 2025, durante la intensificación de la violencia en Darfur Norte, el número de casos atendidos se disparó: de 9 supervivientes entre enero y marzo se pasó a 121 entre abril y mediados de junio, a 339 en julio y agosto, y a 379 en septiembre y octubre.
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Frente a esta situación, líderes comunitarios, parteras, activistas y supervivientes que participaron en grupos focales organizados por MSF reclaman el cese inmediato de la violencia sexual en todo Sudán, así como protección, acceso a atención médica, dignidad, justicia y rendición de cuentas. La organización pide a todas las partes en conflicto, incluidas las FAR y sus aliados, que frenen estos abusos, y reclama a Naciones Unidas, a los donantes y a los actores humanitarios una ampliación urgente de los servicios de salud y protección en Darfur y en el resto del país.
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