Múnich, un test para el «cambio de mentalidad» de Europa respecto a Trump
«El orden unipolar ha terminado y el liderazgo de Estados Unidos está siendo desafiado (…). Tenía razón el vicepresidente JD Vance cuando dijo que el viejo orden mundial desapareció. Nuestra tarea, como europeos y alemanes, es reconocer esa realidad». Con estas palabras abrió el canciller alemán, Friedrich Merz, la Conferencia de Seguridad de Múnich (MSC), una cita entre poderosos volcada en las relaciones transatlánticas. Un año después de que Vance dejara atónitos desde ese mismo escenario a los más firmes atlantistas con sus arengas antieuropeas, Merz abogó por «reparar» los lazos entre EEUU y Europa. Pero marcó al mismo tiempo distancias hacia lo que actualmente representa Estados Unidos: «El movimiento MAGA no es nuestro movimiento (…) No creemos en aranceles ni en proteccionismo, sino en libre comercio. Y respetamos los acuerdos climáticos y a la Organización Mundial de la Salud«, afirmó. Se desvinculó a renglón seguido de quienes pretenden «prescindir» de Estados Unidos como grandes socios: «Eso es menospreciar el potencial de nuestras relaciones con EEUU, aunque estas deban cambiar».
[–>[–>[–>Merz se alineó así entre los que no tratan de minimizar las grietas aparecidas en la relación con EEUU con el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca. Insistió en su apuesta por el rearme y su propósito de dotar a Alemania del «ejército más poderoso de Europa». Y confirmó que ha abordado «conversaciones sobre la disuasión nuclear europea» con el presidente francés, Emmanuel Macron, en tanto que líder del único país de la UE con armas atómicas propias.
[–> [–>[–>El rearme como ambición compartida
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El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, cuya docilidad hacia el presidente de EEUU causa crispación entre algunos europeos, optó por incidir en los avances en el rearme que reclama Washington de sus aliados europeos. «Se ha producido ya un cambio de mentalidad. Europa ha dado un paso adelante y asume su responsabilidad ante la OTAN y frente a su propia defensa», aseguró Rutte, ante una MSC erigida en test oficioso sobre el estado de las relaciones transatlánticas.
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«Tenemos que rearmarnos. Tanto y tan rápido como nos sea posible», fue el mensaje de la primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen, a su llegada a la capital bávara. Ahí anunció la líder danesa que se reunirá con el secretario de Estado, Marco Rubio, quien este año encabeza la delegación estadounidense.
[–>[–>[–>El cambio de mentalidad al que alude Rutte se mide ya en en cifras, recordó la presidenta de la Comisión Europea (CE), Ursula von der Leyen. De los 8.000 millones de euros en defensa del último presupuesto comunitario para siete años se pasó ahora a movilizar 800.000 millones para la defensa europea. El objetivo es «cerrar brechas persistentes», según Von der Leyen, quien destacó además los 100.000 millones de euros otorgados al programa SAFE de compra conjunta de los Estados miembros para proyectos de defensa.
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Que estos esfuerzos apacigüen de forma duradera a Trump o hagan avanzar de una vez a Europa hacia una autonomía defensiva, ahora propulsada por el tono hostil de la Casa Blanca, es cuestión dominante en las tres jornadas de discusiones, debates y encuentros a puerta cerrada en Múnich. El hecho de que Frederiksen se reúna con Rubio eleva el nivel de las negociaciones entre Dinamarca y Estados Unidos en torno a Groenlandia. Hasta ahora, la representación danesa correspondió a su ministro de Asuntos Exteriores, Lars Fokke Rasmussen, un político tenaz y hábil negociador.
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[–>Reparar grietas o asumir un camino sin retorno
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Sobre la MSC pesa el dilema entre reparar los estropicios asestados por Trump a las relaciones transatlánticas o considerar que se entró en un camino sin retorno. La intervención de Trump en el anterior gran foro global entre poderosos, en Davos, donde descartó una intervención militar en Groenlandia, contribuye a la conciliadora representada por Merz. A ese anuncio en Suiza ha seguido la activación de la misión Centinela del Ártico (‘Arctic Sentry’) de la OTAN, con una importante contribución militar europea. Dinamarca aportará cuatro F35. Se da por superado así un capítulo de máxima toxicidad en las relaciones con Trump, que hasta ahora usó el argumento de que el gobierno danés no defendía como corresponde la isla ártica, su territorio autónomo.
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El presidente de la MSC, Wolfgang Schinger, se ha asegurado que en la presente edición no falten voces críticas estadounidenses. El secretario de Estado, Marco Rubio, intervendrá el sábado ante la MSC. De él se espera un tono menos virulento que el marcado el año anterior por el vicepresidente JD Vance. Su intervención se interpretó como la primera señal de aviso de que nada iba a ser como siempre en las relaciones transatlánticas. Se produjo unas semanas después del regreso a la Casa Blanca de Trump, que a partir de ahí no ha escatimado en lenguaje hostil o hasta humillante hacia los aliados europeos.
[–>[–>[–>Ischinger ha invitado a su foro a un grupo de 50 senadores y congresistas estadounidenses, incluidos demócratas o voces críticas dentro de los republicanos. Por parte demócrata, se esperan al gobernador de California, Gavin Newson, y a la congresista Alexandria Ocasio-Cortez, ambos exponentes de la oposición frontal hacia el presidente. Y también acudirá la exsecretaria de Estado y excandidata a la Casa Blanca Hillary Clinton.
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Informe contundente
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La MSC marcó ya ciertas pautas con un informe anual en que se advertía contra la «bola de demolición» que para el orden mundial representa Trump. El título genérico de esta edición de la conferencia es «Bajo Destrucción», lo que, en palabras del ministro de Asuntos Exteriores alemán, Johann Wadephul, refleja «los complejos momentos actuales».
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Se han limado asperezas desde la intervención de Trump en Davos. Frederiksen no se amilanó frente a la superpotencia, defendió que Groenlandia no está en venta y logró el apoyo de sus principales socios europeos. Lo hizo desde su posición de líder de un país profundamente atlantista y prorrearme.
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Frederiksen compartirá el sábado uno de los debates de la MSC con el jefe del Gobierno español, Pedro Sánchez, y el presidente finlandés, Alexander Stubb. Estará asimismo presente, aunque en una sesión posterior, el presidente autónomo groenlandés, Jens-Frederik Nielsen. El de la MSC es un programa intenso, repartido en tres jornadas, con unos 60 jefes de Estado o de Gobierno, además de una treintena de ministros. Hay muchos ámbitos de la geopolítica global «bajo destrucción», pero las relaciones transatlánticas y los dilemas europeos dominan la cita.
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