Muy mal se tienen que poner las cosas para volver a España
Escapó por los pelos. El murciano Juan Manuel Barnuevo lleva viviendo en los últimos días una auténtica odisea para escapar de la guerra en Oriente Próximo: solo y en su coche logró esquivar en cuestión de horas las altas probabilidades de haber quedado atrapado en Omán tras el conflicto que mantiene en vilo a todos los países de la zona -y bajo los ojos del resto del mundo- tras la progresiva escalada de tensión a raíz de los ataques de Estados Unidos e Israel sobre Irán el pasado fin de semana.
[–>[–>[–>En apenas unos días recorrió 3.200 kilómetros para llegar a zona ‘segura’ en Turquía, lejos de las posibles bombas y el paso de los aviones militares. A pesar de todo, reconoce a La Opinión, no piensa abandonar su viaje: «Muy mal se tienen que poner las cosas para que tenga que volver a España«.
[–> [–>[–>José Manuel lleva más de año y medio fuera de su Jumilla natal para vivir una gran aventura personal que le ha llevado a recorrer buena parte del mundo en su Toyota 4×4. Los Balcanes, Rumanía, Bulgaria, Turquía, Georgia, Grecia… y Oriente Medio, donde ha pasado los últimos tres meses y medio.
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Llevaba más de un año recorriendo el mundo en su Toyota 4×4, durmiendo dentro o en su tienda de campaña
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«Tengo tiempo, estoy soltero y no tengo hijos. Decidí emprender este gran viaje simplemente para conocer otras culturas, ampliar experiencias y conocimientos, ya que siento especial predilección por los desiertos«, relata a este periódico.
[–>[–>[–>Le saltaron las alarmas cuando comenzó a leer en su móvil que el mayor portaviones de EE UU se dirigía a Oriente Próximo bajo la sospecha de atacar Irán. En ese momento decidió salir de toda esa zona, ya que la situación se estaba poniendo muy complicada, para emprender una travesía ‘exprés’ hacia Turquía.
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Salió desde Omán, al sur de la capital de Salalah, para dirigirse siempre al volante de su todoterreno hacia Arabia Saudí. Cruzó gran parte de este país hasta llegar a Kuwait, donde tuvo que tramitar visados para dirigirse hacia Irak. Muchas horas de carretera «en mal estado, con tramos con baja visibilidad y con baches» y con numerosos check point y controles militares que le paraban y le inspeccionaban el coche, a lo que se sumaban las interminables horas en aduanas a la espera de conseguir los visados.
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[–>José Manuel, durante su viaje alrededor del mundo. / L. O.
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Durmiendo en el coche
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Y todo ello, como ha venido haciendo desde que salió de viaje, durmiendo en el coche o en la tienda de campaña que siempre lleva. Otro de los principales peligros percibidos, más allá de la tensión cada vez que intentaba pasar de un país a otro, era el conducir de noche: «La gente va sin luces, no usa los los intermitentes, conducen casi sin reglas«, advierte. Para más inri, toda esta caótica situación le pilló en plena celebración del Ramadán: «En estos países es ilegal comer, fumar o beber desde que amanece hasta que anochece. Incluso te pueden multar. Yo tenía que comer dentro del coche, sin que me vieran».
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Por suerte, cuando estalló el conflicto, ya se encontraba en Kerbala (Irak), muy cerca de la capital, Bagdad. Desde allí se dirigió al Kurdistán iraquí, al norte de este país. Una vez llegado a este punto ya se sintió mas tranquilo. Lo que tenía claro es que si llega a salir un día más tarde de Kuwait le hubiera pillado de lleno la guerra, ya que se prohibió todo tráfico aéreo, marítimo y casi terrestre.
[–>[–>[–>Una vez en la ciudad turca de Erzurum, desde donde atiende a este periódico, se niega por ahora a volver a nuestro país y la idea que tiene es seguir hacia Kazajistán, en Asia Central: «Aún no me hago a la idea de dónde me encuentro, pensando que hace 10 días estaba bañándome en la zona que está en conflicto», concluye.
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